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Carriola.Redacción.09.12.23
julio@carriola.es
Uno de los supermercados de proximidad que la empresa “Froiz” tiene en Marín, se sitúa en la calle Concepción Arenal, cercano a la entrada a la barriada de La Cañota y, en los últimos meses, ha sido remodelado en su totalidad con el objetivo de dar un mejor y más moderno y funcional servicio a sus muchos clientes.

La oferta comercial ha sido ampliada sustancialmente y la atención a los clientes se hace en unas instalaciones mucho mejor organizadas, cómodas y modernas en las que se distinguen perfectamente las zonas de diversidad de productos, marcas líderes y también de la propia firma Froiz, cada vez más en alza entre sus muchos clientes.

Secciones de alimentación, bodega, droguería, refrigerados y congelados se distribuyen ahora con mayor capacidad para empleados y clientela en general contando con la ayuda técnica de publicidad en pantallas led. El servicio a domicilio es ahora continuo, de lunes a sábado.

Froiz tiene en Marín otros centros de venta como los de Avenida de Ourense, Lameiriña y Ezequiel Massoni, con lo que cuenta con una gran implantación en esta villa.
Carriola.Redacción.09.12.23
julio@carriola.es
Un colectivo de “Amigos del Padre Carballo” organiza para el próximo martes una Misa en su recuerdo, acto que se celebrará en el Nuevo Templo Parroquial el próximo martes día doce a las siete y media de la tarde.
Francisco Carballo, uno de los personajes históricos más importantes para el Nacionalismo Gallego y Padre Paúl, desempeño, durante su juventud, su labor docente en el Colegio San Narciso a donde regresó tras muchos años de ausencia en otros destinos para residir ya jubilado en la comunidad religiosa de dicho centro, aunque rindió su vida en Salamanca el día 29 de noviembre de 2014 a los 89 años de edad.
Fue entre los años 1954 y 1958 director técnico del “San Narciso” motivo por el que es una persona bien recordada por el colectivo de alumnos de aquella época entre los que se encuentran los organizadores de este acto en su memoria.
Pero la faceta política de Francisco Carballo le sitúa como uno de los principales ideólogos del nacionalismo de Galicia habiendo participado decididamente en la fundación del BNG.
Además de su faceta docente, Carballo fue un importante investigador de la Historia de Galicia y colaboró con publicaciones como “A Nosa Terra” y “Encrucillada” siendo, además autor de numerosas publicaciones relacionadas con la teología y con el nacionalismo.
El grupo organizador de este acto invita todos los que deseen compartir este recuerdo a asistir a la celebración religiosa del próximo martes en el Nuevo Templo.
Carriola.Redacción.09.12.23
julio@carriola.es
O BNG de Marín acaba de presenar una moción para su tratamiento plenario demandando que, en cumplimiento con la “Lei dos Símbolos de Galicia” y refiriéndose a la interpretación del Himno Galego en actos oficiales, se haga en la totalidad de su contenido y no con solo dos de sus esrofas, tal como se realiza en muchas ocasiones.
Según se expone en el texto de la moción, “Ante a observación reiterada de incumprimento das leis relacionadas co Himno en diversos eventos, tanto organizados polo Concello de Marín como en colaboración con terceiros, nos que se interpreta unha versión reducida e non oficial do Himno, composta por tan só dúas estrofas en lugar das catro completas establecidas pola Lei dos Símbolos de Galiza”.
Lucía Santos Omil, portavoz municipal del BNG insiste en la esigencia para que- dice “Se cumpra co establecido na Disposición Adicional Terceira da Lei 5/1984, que regula os Símbolos de Galiza o que inclúe a interpretación completa das catro estrofas do Himno” y manifiesta que el objetivo de la presentación de esta iniciativa municipal es “Asegurar o cumprimento da lexislación vixente en relación co Himno, garantindo a súa interpretación na súa totalidade en actos oficiais do Concello de Marín e así preservar a súa integridade artística e cultural”.
Carriola.Redacción.08.12.23
julio@carriola.es
No hace muchos días alertábamos del evidente aumento de los robos en establecimientos de Marín y hasta decíamos que la Policía tiene un reto para solucionar o tratar de solucionar esta situación que preocupa cada día a propietarios sobre todo de la hostelería que es a donde más dirigen sus acciones los ladrones.
Y esta vez le tocó a la hamburguesería “Atalaya”, ubicada frente al parque Eguren, establecimiento muy popular que se ha visto violentado durante la última noche por, al menos, un malhechor que, sobre las tres de la madrugada rompió los cristales de la ventana, se introdujo en el local y destrozó la máquina tragaperras de la que extrajo el dinero que pudo dándose a la fuga.

Sangre y abandono del botín
El individuo sufrió, al parecer, un percance serio al cortarse en alguna parte de su cuerpo con los cristales de la ventana o con algún elemento de la 'tragaperras' que destrozó absolutamente, y de ello queda constancia en el reguero de sangre que dejó en su huida. El corte debió ser profundo porque acabó abandonando en pleno parque la bolsa en la que llevaba parte del dinero sustraído que fue recuperado por la policía y reintegrado al propietario del bar violentado.
Persiste la preocupación entre los vecinos y sobre todo los propietarios de negocios por esta oleada de robos a los que, al menos que se sepa, no se les encuentra remedio policial

En este caso, según pudo saber Carriola, un vecino del entorno se percató. Sobre las tres de la madrugada de la acción del delincuente que operó en menos de tres minutos . El vecino llamó a la policía que, cuando llegó, ya el individuo había ido aunque, como queda dicho anteriormente, acabó dejando la bolsa del dinero en el parque y señales de sus sangrantes heridas supuestamente a causa de cortes con los cristales de la ventana rota.
Carriola.Necrológica.07.12.23
La Funeraria Albia comunica que, en la sala número 1 de su tanatorio de Marín, se velan los restos mortales de Juana Bamio Novegil fallecida hoy, día 7 de diciembre a la edad de 82 años, hasta el momento de su traslado que se efectuará a las cuatro de la tarde de mañana VIERNES, día OCHO, para su inhumación en el cementerio municipal de A Raña. Asimismo comunica que El SÁBADO día 9, a las seis de la tarde, tendrá lugar la Misa por su eterno descanso en el Nuevo Templo parroquial de Marín. D.E.P..

Carriola.Redacción.08.12.23
julio@carriola.es
Ahora hay tantos fotógrafos como teléfonos y hay quien tiene dos o tres, o más y en cualquier sitio, a cualquier hora y sin tener en cuenta parámetros de luz, sombra, encuadres o lo que sea, basta con darle al dedito y sale una foto que, en el mismo momento, puede llegar al fin del mundo. Los nostálgicos, pocos ya, de la imagen creada y trabajada se hacen cruces con tanto progreso.
Pero no siempre fue así. Allá por los mediados del siglo XIX comenzaron a establecerse fotógrafos profesionales en las distintas ciudades y pueblos. Y empezaron a salir las primeras postales de vistas de los mismos, y retratos de lo más variopinto, desde personas a familias en torno a sus fallecidos en pleno velatorio, para mandarlas a la emigración como muestra de que el “viejo” la había palmado de verdad.
Manuel Cendán Vilela, en su libro “Marín en las Postales Antiguas” del que gozamos leyendo y reproduciendo su información en Carriola, dedica un extenso capítulo a esta profesión que dejó constancia del paso del tiempo en los pueblos y sus habitantes. Y, cuando se refiere a Marín, centra su atención en “Maky”, Manuel Maquieira que fue toda una autoridad en el arte de la imagen obtenida con la precisión y certeza, no solo de sus máquinas sino también de su trabajo en el laboratorio.

Previamente, Cendán nombra otros fotógrafos, de alguna manera relacionados con Marín, teniendo o no estudio aquí, y así señala a Aquileo Bocconi nacido aquí de familia italiana que tuvo estudio fotográfico en la localidad, igual que su hermano Patricio lo tuvo en Pontevedra. Fue acaso el primer fotógrafo que hubo en Marín y Cendán supone, por los documentos consultados, que fue un fotógrafo ambulante de los que se estilaban de aquella y hasta el último tercio del siglo XX.
Otro fotógrafo de Marín fue Francisco Prieto Losada que fue fotógrafo de profesión y pastor protestante procedente de Madrid que se instaló aquí en 1884 aunque cuatro años más tarde se trasladó a Pontevedra.

El paso del "Corpus" por la Ribera
“Enrique Aguilera, talleres de fotografía Vda de Gómez” es otro nombre manejado por Cendán en su referencia. Enrique Aguilera tuvo un negocio de fotografía, sellos de goma, metal, acero, etc., y grabados de todas clases en la calle Riestra número 13.
José Fernández Jiménez, vecino de Mogor, y Aquilino Moreira Lemos, natural de Catagena y vecino de Soage, fueron también fotógrafos censados en Marín en la década de los cuarenta y, especialmente el primero, entiende Cendán, debió ser fotógrafo ambulante.
Manuel Maquieira “Maki”

Pero el verdadero interés de Cendán Vilela en su libro está en el icónico “Maky”, un fotógrafo que marcó la imagen de esta villa y sus gentes durante el pasado siglo. Nació en Marín en 1893 y aquí falleció en 1984. Emigró a América del Sur donde aprendió el oficio de fotógrafo. A su regreso a Marin en 1920 trabajó en la droguería Esperón pero pronto se estableció como fotógrafo en la calle de la Reina, un afamado establecimiento de librería recientemente cerrado que se denominó siempre “Librería Maky”.
La referencia profesional de Manuel Maquieira era el retrato, lo más habitual en la época, pero también dedicó mucho de su profesión a obtener vistas paisajísticas de Marín y su entorno para lo que buscaba en las alturas próximas las mejores posiciones para obtener la imagen más fiel y espectacular, diurna o nocturna, que la ciencia fotográfica permitía obtener. En el año 1930 el ayuntamiento acordó el pago de una cantidad a Maky por fotografías de panorama de Marín para enviar al extranjero. Y ese mismo año Maky inició la producción de tarjetas postales cuyas colecciones estuvieron vigentes durante décadas y con su “sello seco de Foto Maky” y en papel fotográfico de brillo.
La labor de Manuel Maquieira se consolidó en Marín hasta el punto en que creo afición con lo que, como consecuencia de la misma, se instauró el “Concurso de fotografías de Marín” para aficionados en noviembre de 1933, siendo su comisión organizadora personajes de la villa como Gonzalo Santiago, José Torres, Ezequiel Massoni, Pablo Aparicio y José Bernadal, concurso que fue calificado como de gran éxito por la prensa del momento.

La importancia de Maky como fotógrafo rompió límites geográficos y fue considerado como un gran profesional dentro y fuera de Marín donde con frecuencia se le veía, trípode al hombro y máquina en ristre, tratando de encontrar el mejor encuadre para su colección de vistas.

En su última etapa y en el mismo local Maky abrió una librería papelería en la que los marinenses encontramos siempre cualquier cosa relacionada con la lectura y escritura que se nos ocurriera buscar. Fue uno de los establecimientos emblemáticos de este municipio y que levante la mano cualquier marinense que, viviendo de mitad del pasado siglo hacia adelante, no haya pasado por aquella singular tienda donde la esposa de Maky y sus hijas Chelo y Sara, resolvían cualquier demanda o recogían los carretes que el fotógrafo procesaba en su laboratorio en el interior del local, o acompañaban al estudio del veterano fotógrafo a quienes tenía que hacer un retrato, para lo cual Maky contaba con complementos de iluminación y ambientación apropiados.
Emilio Ocaña “FoToYó”
Otro de los profesionales de la imagen que marcó una época aquí fue Emilio Ocaña Dorado. La inauguración en Marín de la Escuela Naval Militar atrajo a esta villa personas profesionales de diversas especialidades de más o menos lejanía, como fue el caso de Ocaña Dorado, natural de Cochabamba, en Bolivia, aunque pasó su juventud en Vigo, Llegó como fotógrafo de la Academia de la Armada y, dos años después, abrió su estudio combinado con un establecimiento de quincaya al que, el ayuntamiento, en sesión de uno de mayo de 1945, otorgó licencia a nombre de su padre Manuel Ocaña Larrín, tienda que rotuló con el nombre de “FoToYo” y el mismo nombre se mantuvo en el nuevo estudio que Ocaña puso en la calle General Franco, encima del popular ultramarinos “La Campana”.
Emilio Ocaña creó varios albumes de vistas de Marín y su entorno pero, en un porcentaje considerable, dedicó su trabajo a fotografías de aspectos de la Escuela Naval, viéndose muy favorecido por la llegada de los helicópteros al centro castrense en los años 50, con lo que aparecieron numerosas fotografías aéreas de su autoría. También fue fotógrafo de numerosos actos sociales y en especial de bodas y retratos que realizaba en su, por entonces “moderno” estudio.
Otros fotógrafos populares
Y ya en la época final del siglo pasado, aparecieron varios fotógrafos populares que fueron atendiendo a un Marín mucho más poblado y necesitado de profesionales de la fotografía. Los hermanos Quirós, Cea, Orjales, Rivas, etc., sin que nos podamos olvidar del gran Gago, un verdadero científico, investigador y sufridor de las modernidades que rompen el arte del cálculo que los profesionales hacían para conseguir los mejores efectos. Todos ellos, con mayor o menor categoría técnica, cubrieron la demanda de reportajes sociales, especialmente bodas, que se celebraron en Marín durante esa época o plasmaron la realidad paisajística o social de cada momento.

Aquel trabajo puramente artesanal fue invadido por la fotografía digital y los laboratorios industriales e incluso los ordenadores e impresoras caseras que han minado una profesión de verdaderos artistas de la imagen que solo contaban con su vista, su pulso, unas máquinas “milagrosas” y los líquidos de sus laboratorios que ennegrecían los dedos de sus manos gracias a los cuales, han quedado para la historia imágenes, en este caso de un Marín que ya no es igual, y personas que ya no están.

Todo sea por el progreso.
Carriola.Redacción.08.12.23
julio@carriola.es
El grupo de Amigos ‘Rutas dos Museo de Galicia’ organizadas en el seno del Club de Opinión ‘Portocelo’ de Marín celebró la fiesta Fin de temporada y Navidad consistente en una comida-baile que tuvo lugar en el restaurante ‘Casa Angelita’ de Lourido-Poio y en la que los asistentes disfrutaron de la actuación musical del cantante Sergio, animador e intérprete de canciones de todos los tiempos. Al finalizar se aprobó retomar las ‘rutas’ el próximo mes de marzo.
Carriola.Redacción.08.12.23
julio@carriola.es
Empieza a acelerarse el programa navideño de Marín que este fin de semana ya anuncia, para hoy una sesión de “Ludoxornadas e Torneo de Catán” que se llevará a cabo en el Multiusos del Mercado, y mañana sábado, la actuación del Mago Noel, en principio en la alameda pero con gran probabilidad de un cambio de escenario si el tiempo meteorológico así lo exige. Para el domingo día 10 se anuncia el “Concierto de Nadal” con actuación de las tres agrupaciones corales marinenses, “Sociocomunitaria”, “Thalassa” y “Lembranzas” que actuarán en el recinto del Antiguo Templo desde las ocho y media de la tarde.
Y, entre las actividades que se van sucediendo, los niños y niñas y sus acompañantes, disfrutan de los recorridos del tren de Nadal que, partiendo de la alameda, viaja por varias calles y zonas de Marín siendo una atracción con gran aceptación así como el carrusel de caballitos que está instalado en la alameda con la colaboración entre el Concello y la asociación comercial “Estrela de Marín”
Papanoelada el domingo día 17
Y los moteros ya convocan su “Papanoelada Solidaria” que tendrá lugar el domingo 17 de diciembre por la mañana y no por la tarde, como era habitual. La concentración se efectuará en la Plaza de España y en un momento dado, el grupo que se forme saldrá en recorrido navideño por las distintas zonas del municipio con la singularidad de que la práctica totalidad de los participantes irán vestidos al estilo de Papa Noel.
Se trata de un acto solidario por el que la organización pide a los participant4es la aportación de algún alimentos no perecedero con destino a una ONG local con la que, a lo largo del año, colaboran en el auxilio de personas o familias necesitadas en una encomiable labor tanto de la Ong como de los propios moteros solidarios que acuden puntual y generosamente en ayuda de quien la requiere y necesita.
Carriola.Necrológica.07.12.23
La Funeraria San Marcos comunica que, en la sala número 2 de su tanatorio de Marín, se velan los restos mortales de María Dolores Dacuña Lorenzo, fallecida hoy, día 7 de diciembre a la edad de 60 años, hasta el momento de su traslado que se efectuará a las ocho y media de mañana VIERNES, día OCHO, para su incineración en la intimidad familiar. El SÁBADO día 9 a las cinco de la tarde, tendrá lugar la Misa por su eterno descanso en el Nuevo Templo parroquial de Marín. D.E.P..

El coche fue "engullido" por el fuego en cuestión de minutos y los bomberos no llegaron a tiempo para salvarlo
Carriola. Redacción. 07.12.23
La variante de Marín fue escenario del incendio de un vehículo a la altura del cruce de Figueiriro que dirige a los conductores hacia San Xulián. Un todoterreno comenzó a arder de manera espectacular por razones desconocidas cuando su conductor circulaba por esta vía. Lamentablemente el coche ardió en cuestión de minutos y los bomberos no pudieron hacer nada por salvarlo.
Al lugar del suceso acudió una dotación de Tráfico, Policía Local, Nacional y una grúa, que se hizo cargo de su retirada cuando cuando el fuego ya estaba extinguido y los bomberos habían enfriado la zona para poder ejecutar esta tarea con seguridad.
La puerta lateral que da acceso al recinto apareció nuevamente rota, aunque la seguridad privada constató que nadie llegó a acceder a las construcciones
Carriola. Redacción. 07.12.23
El Pazo de Cadro continúa constituyendo un gran dolor de cabeza y económico para su propietaria, una entidad bancaria que embargó el conjunto hace unos años cuando se frustraron los planes de una constructora de desarrollar un pequeño complejo turístico que al final, por efecto de las trabas urbanísticas municipales, no pudo llevarse a cabo. Y es que hace dos días apareció nuevamente rota una de las puertas laterales que da acceso a la finca producto del intento de personas desconocidas de acceder.
No es la primera vez, ni seguramente será la última, pues ya hace años se dió un episodio de okupación en el lugar que provocó daños importantes, robos de materiales del interior del Pazo y un incendio que provocó que una de las estancias resultase calcinada; el último intento, en Junio, lo provocó una sola persona que entró a dormir en el interior y fue expulsado a las pocas, después de que sonase la alarma instalada precisamente para evitar este tipo de casos y la Policía lo interceptase ya cuando estaba dentro.
En esta ocasión no ha entrado nadie, y no ha habido tampoco más daños que los de una puerta ya maltrecha por los constantes ataques, pero alguien debería pensar en hacer algo para evitar que el histórico Pazo de Cadro continúe con su degradación y acabe "desnudo" y en muros, como otros en Marín, caso del Pazo de San Pedro de A Raña, hoy prácticamente desaparecido por el paso del tiempo.
Carriola.Redacción.06.12.23
julio@carriola.es
El baloncesto local siente de manera especial la angustia del fallecimiento de Carlos Casqueiro Placer, pontevedrés que trabajaba en la Escuela Naval Militar en el organigrama del Centro Universitario de Defensa
Con tan solo 51 años de edad falleció hoy en Pontevedra Carlos Casqueiro Placer, personaje importante dentro del mundillo del baloncesto de Marín donde dirigía el equipo de la Escuela Naval que participa en la MBL.
Casqueiro era una persona muy colaboradora y altruista allí donde se le necesitaba y destacaba por su buen carácter y eficiencia en el cometido deportivo que mantenía especialmente con los chicos del Centro Universitario de la Escuela Naval.
Su fallecimiento ha caído como una bomba entre la familia del basket local y tanto en el tanatorio de Pontevedra como, con toda seguridad en el funeral que por su eterno descanso tendrá lugar en la Iglesia de San José de Campolongo, quedará patente ese sentimiento de consternación. A este respecto, desde “Marinbasket” se ha emitido el comunicadoque a continuación reproducimos:
“Hoy en la MBL está de luto. Nos ha dejado uno de los mejores; un hombre para recordar toda la vida, fácilmente reconocible por todo ese entusiasmo e ilusión por el baloncesto y por la ida en general que siempre nos estaba transmitiendo con su sempiterna sonrisa.
Nuestro más sentido pésame a toda su familia, amigos. Y a todos sus chavales de la Escuela Naval un fuerte abrazo de la Marinbasket. Cualquier cosa que necesitéis para sobrellevar este duro momento, aquí nos tendéis siempre”
Descanse en Paz Casqueiro Placer.

Carriola. Julio Santos Pena. 07.12.23
julio@carriola.es
La Navidad no empezaba, allá por los tiempos de mi infancia, hasta el mismo día en que se escuchaban los cantos del sorteo de la Lotería Nacional en pesetas, que era otra música. Y a veces ni eso porque los colegios exprimían lo que podían las inocentes cabezas de los niños y no daban “punto” (así se llamaban las vacaciones) hasta después del 22 de diciembre. Ahora la Navidad empieza en agosto con la venta de la lotería y en noviembre con los montajes de luces y la locura comercial. Y para que los “nuevos” sepan cómo vivíamos la navidad en los años cuarenta y cincuenta y para que los que quedan de aquellos tiempos recuerden lo vivido, reproduzco hoy, para quienes no lo hayan leído, uno de los capítulos de mi libro “Historias de Milo” que se refiere a este tiempo de Navidad; mejor dicho, a “aquel” tiempo de Navidad, que era otra cosa.
TIEMPO DE NAVIDAD
Desde hacía ya bastantes días que en la escuela se respiraba el ambiente prenavideño. En realidad, a Milo, lo que le importaba era dar vacaciones y dejarse de monsergas escolares que en definitiva no las consideraba más que como días de escuela como otros cualquiera aunque se cantara algún que otro villancico. La monja se empeñaba en recordar el pasaje del Niño Jesús, la Virgen y San José llamando a las puertas pero acabando en el humilde portal siendo visitados por los pastores que llevaban corderos, gallinas, miel y pan a montones y Milo acababa pensando donde iba a meter todo aquello la familia si estaban muy lejos de su casa y no tenían más que un chirico que no podría cargar con todo. Además el Niño no podría comer pan ni carne ni siquiera la miel que los pastores le llevaban según la profesora en tarros enormes porque acababa de nacer y él, que había visto a algunos bebés recién nacidos, tenía la certeza de que no necesitaría corderos ni gallinas.
Pero a Milo le gustaba el Nacimiento que se confeccionaba siempre en una esquina de la clase con musgo que todos aportaban, papel de plata de las tabletas de chocolate y de los paquetes de cigarrillos, que se convertía en ríos y cascadas, y serrín para formar los caminos y los desiertos por donde enfilaban los pastorcitos de barro su acercamiento al Portal. En realidad le gustaría poder introducirse en el “Nacimiento” y mover las figuras de un lado para otro, sobre todo hacer correr a los camellos de los Reyes Magos que ya se veían en la lejanía del simbólico paisaje para que llegasen cuanto antes, pero una vez terminada la obra, una simbólica barrera formada con bancos de la propia clase, se lo impedía además de un amenazante cartel que ponía “no pasar” y otro que decía “no tocar” delante de un platillo en el que había otra frase “limosna para el Belén”, en el que los niños de la clase echaban las monedas.
Cuando se acercaba el día de las vacaciones los niños cantaban con gran regocijo “Punto daremos / si no damos punto / nos escaparemos./ De los tinteros / salen los ratones / para que Sor Felisa / nos dé las vacaciones”, pero ni por ésas el tiempo corría a favor de la llegada del día de la Lotería en que Milo, por fin, escuchaba ya desde su cama la radio en la que cantaban números y premios los niños de San Ildefonso aunque para él, el mayor premio era no tener que ir a la escuela ni aquel día ni otros veinte más hasta pasar los Reyes Magos.

Época de mucho frío, Milo salía a la calle embutido en un grueso abrigo y con las “pantuflas” de fieltro en los pies, un calzado que aportaba el calor que emergiendo desde el suelo subía por todo el cuerpo y que, cuando la lluvia arreciaba, se introducían en las chanclas de goma negra con las que se podía chapotear a gusto en los charcos sin mojar los pies. El callejón era, como siempre, el punto de reunión de los niños de la calle que organizaban sus juegos del día totalmente despreocupados de otros deberes y las vacaciones iban pasando de fiesta en fiesta y cada una de ellas con distinto afán.
La tarde del 24 de diciembre, horas antes de la Nochebuena, el ambiente se transformaba. Por las ventanas de las casas salían los olores emanados desde las cocinas que preparaban el banquete nocturno. Las chimeneas mostraban, sin lugar a dudas, la febril actividad que las lareiras y las cocinas de carbón mantenían en aquella suculenta preparación. Milo y los demás niños pensaban en la noche que les esperaba ya que, en tan señalada fecha, podrían acostarse mucho más tarde que de costumbre pero sobre todo, después de haber degustado las lambonadas propias de aquellas navidades y entre ellos se repetían una y otra vez
-¡Esta nocheeeeee…! – marcando círculos continuos con la palma de la mano sobre sus barrigas y relamiéndose ya de gusto con la lengua el labio superior.
Milo sabía que cuando empezara la fiesta le pondrían delante un buen plato de bacalao con patatas cocidas acompañadas por coliflor y también que no tenía otro remedio que comer el contenido sobre todo porque respondía a una sagrada tradición familiar que no debería ser alterada. Su mente, en cambio estaba puesta en lo que vendría detrás que era a su juicio lo que realmente daba sentido a la gastronomía de aquella noche mágica. Y en efecto, su madre, retirados los platos del bacalao, extendía otros con nueces, uvas, pasas, piñones y peladillas a los que no se les podía tocar en tanto no se hubiera comido el melocotón en almíbar que también era pura tradición.
Mientras tanto el padre de Milo se disponía a hacer el reparto de los turrones y aparecían dos tabletas, una del duro y otra del blando. En casa de Milo eran seis personas a la mesa y el hombre trazaba con un cuchillo las rectas señales que indicaban con claridad otras tantas raciones iguales. El turrón blando se cortaba con toda facilidad pero para el caso del duro no quedaba otra que utilizar el mazo de madera que se golpeaba sobre el lomo del cuchillo cuya hoja seccionaba la tableta en las seis tiras. Aquel era el momento álgido para Milo que veía ante sí sus dos trozos de sendos turrones, sabiendo que no habría otros tales hasta la Nochevieja, y se disponía a darse el festín aunque siempre acababa dejando la mitad de cada uno para comerlo al día siguiente tras guardarlo celosamente en lugar secreto de la cocina.
Aquella mágica noche las calles estaban absolutamente desiertas. Nadie salía de sus casas, durante o tras la celebración gastronómica, salvo aquellos que a la hora señalada las cruzaban para acudir a la iglesia donde se celebraba la Misa del Gallo. Algunos años, ya avanzada la madrugada se oía el canto de villancicos interpretados por personas de la comunidad evangélica que tenían por costumbre salir en grupo por distintas calles del pueblo con esa intención. A Milo le sonaba a gloría aquel coro y asomado a la ventana por detrás de la persiana y procurando no ser visto desde fuera, comprobaba como aquellas personas de religión protestante eran iguales que los demás con lo que no acababa de entender aquel tácito rechazo a todo lo que fuese relacionarse con ellos. Los villancicos de los protestantes eran también iguales o parecidos a los que él cantaba en la parroquia y su escucha le llenaban de paz en noche tan señalada.

Aquella mágica noche a Milo se le permitía la licencia de tomar una copita de anís tras lo cual el chaval se notaba flotando en otro nivel. Algunas veces aparecía la botella de la sidra con un gaitero dibujado en su etiqueta y Milo también probaba de su espumoso contenido que, según decía la abuela, era más sano que el champán. Avanzada la noche, el niño no podía con los párpados de sus ojos y tomaba el rumbo de la cama donde quedaba profundamente dormido hasta la mañana siguiente en que, ya vestido con las mejores galas, acudía a la misa en la Iglesia Vieja oficiada por Don José, el cura párroco, que no desaprovechaba el momento de su cruzada contra los pañuelos en la cabeza que llevaban algunas mujeres que se habían olvidado del obligatorio velo; contra las que entraban al templo sin medias y sin olvidarse de recriminar a la mayoría por no haber acudido a la Misa del Gallo la noche anterior. Don José hacía sonar el trueno de su voz desde el púlpito ubicado en medio del templo y a Milo se le antojaba eterno su discurso y la ceremonia por lo que desviaba su atención hacia los dos trozos de turrón guardados de la noche anterior, que le esperaban en casa.
Tras aquellas dos primeras jornadas festivas, unos días de casi total libertad, casi siempre tenía que escuchar las recomendaciones, a veces hechas órdenes, en forma de pregunta
- Milo, ¿no tienes nada que estudiar para el colegio?
que le obligaban en alguna ocasión a coger un libro y sentarse en la mesa de la sala para aparentar interés por el estudio durante unos minutos desapareciendo del lugar en cuanto la vista de su madre se despistaba pues, de lo contrario, nada más moverse podía escuchar
- Milo, ¿ya acabaste de estudiar en tan poco tiempo?
a lo que el chaval respondía con un farfullamiento vocal difícil de entender pero que dejaba bien a las claras que terminara o no, su intención era regresar a la calle donde le esperaba la libertad total propia de las vacaciones navideñas.
Terminada aquella semana se repetía prácticamente con el mismo guión la fiesta en Nochevieja, con otra cena familiar hasta altas horas de la madrugada. Sólo cambiaba el menú ya que en lugar del bacalao con coliflor en los platos solía haber otro distinto aunque la abuela, fiel a la costumbre, sí repetía la misma caldeirada de la Nochebuena, y que la calle se llenaba de ruido con quienes acostumbraban a salir para desearse mutuamente un año feliz o para asistir a los bailes que las sociedades organizaban con tal motivo. A Milo, en realidad, tras la copita de anís y los excesos gastronómicos de la noche, sólo le interesaba colarse entre las sábanas blancas de su sillón-cama y dormir profundamente hasta la mañana en que, de nuevo, tendría que ir a la Misa donde Don José volvería a repetir más o menos las mismas sentencias y quejas de siempre.
Las vacaciones habían transcurrido ya en sus dos terceras partes y, cinco días después se celebraría la festividad de los Reyes Magos. Milo tenía puestas sus últimas esperanzas en aquella noche mágica en la que su ilusión se hacía realidad.
La tarde del quinto día del mes de enero se convertía en el penúltimo reducto de las emociones navideñas porque Milo vería a los tres Magos sobre los caballos por las calles de Marín, flanqueados por fortachones guerreros romanos que portaban antorchas ardiendo y lucían cascos y petos plateados, y espadas colgadas en su cintura. El niño esperaba con impaciencia en la Plaza del Reloj junto a otros como él, el paso de SS. MM. Melchor, Gaspar y Baltasar que por fín aparecían sobre sus enormes monturas saludando a todos los que a su paso les aclamaban. A Milo se le ponía un nudo en el estómago y mientras veía a los egregios personajes su emoción crecía por momentos. Los romanos marchaban a ambos lados de los caballos con paso marcial a ritmo de la banda de cornetas de y tambores de la Escuela Naval, y la comitiva pasaba por delante del niño perdiéndose a los pocos minutos, Rúa Real abajo, a cuyos lados se mantenían otros cientos de niños, niñas y personas mayores que, como Milo antes, intentaban hacerse ver saludando a los tres Magos que respondían desde las grupas con sonrisas y besos lanzados al aire. De pronto todo volvía a la normalidad. Era ya de noche y en pocos minutos la plaza quedaba prácticamente desierta. Sólo en los iluminados comercios se podía ver una agitada actividad.
Milo sabía que los Reyes Magos acudirían a su casa porque nunca le habían fallado y, aunque lo que le dejaban sobre la mesa del taller de costura de su madre casi nunca era lo que él había pedido en la carta que su padre había llevado a Pontevedra para que llegase más pronto a Oriente, aquello no restaba ilusión a la noche y no era menos cierto que cualquier cosa, con el componente de sorpresa, era bien recibida. La madrugada del día seis de enero, repitiéndose el ritual cada año, recién despuntado el día, Milo y su hermana bajaban las escaleras que unían las dos plantas de la casa con el corazón en un puño en tanto no descubrían los paquetes sobre la gran mesa del taller. Entonces, y casi de forma milagrosa, aparecían sus padres con la sonrisa de oreja a oreja al comprobar las primeras reacciones de ambos niños ante los paquetes, a los que el padre frenaba de inmediato descubriendo, con aparente pero ensayada sorpresa, una carta al lado de los regalos supuestamente escrita por los tres Reyes Magos.
- ¡Andaaaa! - decía el padre todo sorprendido – Aquí hay una carta de los Reyes. A ver Milo, léela - añadía extendiendo el brazo hacia el impaciente niño.
El chaval miraba con resignación aquel documento sabiendo lo que en él le decían los Magos pues, en todos los años anteriores, ya le habían conminado a ser bueno y cariñoso, portarse bien y sobre todo estudiar mucho. Sabía Milo que no podría echar mano a ninguno de los misteriosos paquetes en tanto no acabara de leer la dichosa carta escrita en un papel azulado y con una letra muy parecida a la de su padre y se resignaba a su lectura escuchando a cada párrafo los comentarios del hombre que vigilaba de cerca la correcta lectura para que no se perdiera detalle apostillando las recomendaciones más convenientes de los Reyes.
Por fin rematado el suplicio y habiendo prometido ser bueno y cariñoso, portarse bien y, sobre todo, estudiar mucho durante el resto del año que acababa de empezar, Milo se lanzaba sobre los regalos descubriendo un mundo insospechado, porque la mayoría de las veces no se correspondían con lo pedido días antes, pero siempre con gran satisfacción por las nuevas expectativas.
Aquel año, mientras se emocionaba con los descubrimientos y devoraba los primeros caramelos del paquete que siempre dejaba Baltasar al lado de los juguetes como agradecimiento al anís que los niños le habían puesto en tres copas la noche antes, junto a otros tres vasos de agua para los camellos, Milo vio cómo su madre urgaba en el interior de un armario lleno de retales y telas de su propio taller de costura extrayendo de su fondo más profundo un hermoso paraguas que le entregaba al padre y éste se mostraba muy contento con el regalo que los Reyes le habían dejado y al niño le extrañó, no que los Magos dejaran el paraguas para su padre, sino que su madre acertase, sin ninguna indicación, donde se encontraba aquel regalo. Pero no le dio más importancia volviendo a centrarse en el montaje de las vías de un tren que circulaba de forma continua en redondo y se podía parar levantando una palanca sobre las vías que accionaba un freno situado debajo del primer vagón y viendo de reojo cómo su hermana, entusiasmada, hacía andar a una muñeca, rubia como ella, que decía “ma-má” y pa-pá” girando su cabeza a derecha e izquierda con cada adelantamiento de sus piernecitas.
A media mañana Milo salió a la calle con la caja del tren y se apresuró a montar en el callejón las vías y, sobre ellas, la máquina y los vagones bien enganchados. Otros niños de la calle fueron apareciendo cada uno con su juguete preferido y pronto se formó la tradicional algarabía. Ya casi ninguno se acordaba de los personajes que les habían traído desde Oriente aquellos regalos y todos sabían que la Navidad de aquel año era ya historia y, tan sólo un par de días después, habría que volver a la rutina escolar dejando de lado los juguetes que sólo se podrían usar en algún rato del día de vuelta del colegio si no se los guardaban los mayores de la casa diciendo
- Para cuando seas mayor.
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Había pasado un año y las vacaciones de Navidad, otra vez, estaban ya a la puerta. De nuevo los villancicos, la Historia del Niño Jesús nacido en el pesebre y los pastores llevándole corderos, pan, frutos y miel, y la llegada de los días de asueto. Otra vez la Nochebuena, el bacalao con coliflor y los dos trozos de turrón, uno blando y otro duro, y la algarabía de la Nochevieja para acercarse a la noche mágica de los Reyes Magos. Los juguetes del año anterior eran ya solo débiles recuerdos y la ilusión por saber que vendría aquel año desde Oriente estaba renovada. Pero ya no sería todo igual desde que días antes de la noche mágica, una tarde Paquito, el andaluz, había dejado caer como una bomba en la calle
- Los Reyes son los padres
Milo y otros que tal cosa escucharon pusieron cara de sorpresa como si hubiesen oído un sacrilegio de los más graves.
- ¡Que sí!, ¡que sí!; los Reyes son los padres –insistía Paquito ante la perplejidad de unos y la sonrisa irónica de otros que ya estaban de vuelta y media
- Entonces… los que van en la cabalgata… ???
- Esos son unos hombres de la Falange que se visten de Reyes y salen de la Escuela Naval- respondió con la misma rotundidad añadiendo - ¿Cómo van los Reyes a llegar a todas las casas del mundo en una noche?
- ¡¡¡Porque son magos!!!- se resistió Milo aún reconociendo que esa misma duda le había asaltado con cierta frecuencia en los últimos meses.¿…Y los romanos? – preguntó Milo con al esperanza de poder desmontar la trágica revelación de Paquito
- ¡Qué romanos, hombre! – respondió con rotundidad en andaluz - Esos son también de la falange que se visten así... además – sentenció – ¡ahora ya no hay romanos!.
- Y mira, – insitió Paquito – ¿no ves que la gente compra estos días las cosas en los comercios…? Pues son para ponerlas en los zapatos la noche de Reyes mientras los niños duermen – matizaba sin piedad el andaluz añadiendo, ¿O tú los viste alguna vez?
- No- reconocía Milo perplejo mientras le asaltaba la imagen de su madre el año anterior rebuscando en el armario del taller para extraer el paraguas que los Reyes habían traído para su padre.
Milo se guardó muy mucho el decir nada en su casa pero tras aquella conversación de la que algunos niños participantes habían salido llorando, su desconfianza creció considerablemente. Durante las jornadas siguientes se había repetido la conversación y Milo empezaba a rendirse a la realidad.
Dos días antes de la noche mágica Paquito volvió a la carga
- ¿Veis?; los Reyes son los padres y yo ya sé donde tiene mi madre los juguetes escondidos – añadió mientras Milo abría los ojos incrédulo.
- ¿Dónde? - se atrevió a preguntar
- En el armario de su habitación - contestó el andaluz con toda seguridad a la vez que decía ¡Venid, venid, ya veréis! .
Paquito echó a andar hacia su casa y sus cuatro o cinco interlocutores le siguieron.
- Mi madre está en Pontevedra, seguramente a comprar más cosas y no hay nadie en casa – dijo para dar seguridad a todos.
El grupo se introdujo en el portal de la casa y Paquito abrió la puerta de la planta baja del edificio en la que vivían. Un largo pasillo conducía hacia la habitación de sus padres y en ella se introdujeron todos no sin dificultad por la falta material de espacio en su interior. Paquito abrió el armario y todos pudieron comprobar cómo dentro de él había varios paquetes envueltos con papel azul de bala. El andaluz extrajo el más grande y lo puso sobre la cama procediendo a desenvolver cuidadosamente su contenido que no era otra cosa sino un triciclo seguramente para Josemari, su hermano más pequeño. Tiró de otro paquete y al retirar el envoltorio salió una muñeca y ante el asombro de los asistentes a aquel espectáculo que apenas podían respirar por los nervios acumulados dijo
- Esta muñeca la pidió mi hermana Mari Carmen
Tanto a Milo como a los demás presentes en aquella demostración palmaria de las teorías de Paquito, ya no les quedaba duda de que tenía toda la razón y al chaval volvía a reproducírsele la imagen de su madre extrayendo el paraguas del armario el año anterior. Mientras tanto los hermanos de Paquito, con edades propias para creer plenamente en los Reyes Magos, se habían unido al grupo y al ver el triciclo y la muñeca, cada uno de ellos echó mano de su juguete y mientras la niña acariciaba a la que sería su nueva compañera de juegos, Josemari colocó el triciclo en el pasillo y empezó a pedalear sobre él recorriéndolo todo de principio a fin y de fin a principio mientras los demás les observaban todavía digiriendo la cruda realidad. Súbitamente, un ruido procedente de la puerta de entrada les hizo a todos volver sobre sí acurrucándose unos contra otros mientras oían pasos que, inexorablemente, se acercaban hacia la habitación. Era María, la madre de Paquito que al enfilar el pasillo vio a Josemari emulando al mejor de los ciclistas.
- ¡Ozú!, Pero…¡que paza aquí! – gritó tras ponerse pálida ente aquel espectáculo y mientras iba avanzando hacia la habitación
Paquito no sabía cómo reaccionar y cuando intentó arrebatar la muñeca de las manos de Maricarmen para devolverla al armario, la niña empezó a gritar protestando de forma estentórea mientras su madre estaba ya a un par de pasos de la habitación. Una vez dentro volvió a gritar
- Pero… ¡que paza aquí! – al ver que el armario estaba abierto y otros paquetes a punto de ser violentados sobre la cama y echando una amenazadora mirada a todos los que se encontraban en el habitáculo
Cuando la mujer se introdujo en el cuarto, Milo y los demás intrusos decidieron que era el momento de poner tierra por medio y salieron en fila por el pasillo a toda velocidad abriendo la puerta precipitadamente. No así Paquito al que María, su madre, le impidió la salida colocándose entre los pies de la cama y la pared lo que hizo imposible su fuga. Antes de salir definitivamente de la casa, todos pudieron oir el seco y repetido sonido de la zapatilla de María en el culo del pobre Paquito al que durante dos días no se le vio por la calle, víctima del castigo al que fue sometido y que le tuvo recluido en su habitación todo el tiempo.
Cuando el andaluz se reincorporó a la normalidad callejera , al verlo, todos lo rodearon para saber lo que había ocurrido tras el incidente
- Mi madre me puso el culo negro con la paliza que me dio y me dijo que este año los Reyes no me echarán nada.
- ¿Y tus hermanos? Preguntó Milo
- Bueno, como son pequeños mi madre les dijo que los Reyes habían dejado todo allí para no ir tan cargados en la noche del día cinco y que había que dejar todo guardado para que no se enfadasen. Como son pequeños- repitió – se lo creyeron .
A Milo, cuya decepción había sido grande por la experiencia vivida, aquello de “como son pequeños” que había dicho Paquito al referirse a sus hermanos, le supo a gloria porque empezó a sentirse verdaderamente mayor.
Carriola.Redacción.06.12.23
julio@carriola.es
Una madre de Seixo nos envía una nota de llamada a quien pudiera haber visto algo con respecto al robo que sufrió en su coche Seat-León de color blanco que estaba estacionado en la calle Ángel Araújo, cerca de la casa de Cultura.
Según nos indica esta mujer, su coche sufrió un leve accidente recientemente y desde entonces no cerraba bien sus puertas lo que algún desconocido aprovechó para abrirlo y llevarse lo que tenía en su interior, entre lo que estaban regalos de su hija pequeña, lo que supone un disgusto superior para la niña a lo que su madre dice que “es jugar con la felicidad de una pequeña”, y no le falta razón por lo que encarece cualquier información que pueda darle quien haya observado algo poniéndose en contacto con el numero de teléfono 722 398 853.
Carriola.Necrológica.06.12.23
La Funeraria San Marcos comunica que, en la sala número 2 de su tanatorio de Marín, se velan los restos mortales de Carmen Cidrás Rosales, fallecida ayer, día 5 de diciembre a la edad de 74 años, hasta el momento de su traslado que se efectuará a las CUATRO DE LA TARDE de de mañana jueves, día siete, al Cementerio Municipal de Campo donde recibirá cristiana sepultura. También, mañana JUEVES a las cinco de la tarde, tendrá lugar la Misa por su eterno descanso en el Templo parroquial de Santo Tomé de Piñeiro. D.E.P..

Carriola.Redacción.06.12.23
julio@carriola.es
Ya anunciamos hace unos días que Alejandro Pazó Castro “Alex”, viajaba a Oviedo con enorme ilusión para participar en el “Torneo Internacional Estrellas de la Gimnasia”. Y en efecto, se las vio con las “estrellas” de su edad en el nada sencillo deporte de la gimnasia rítmica consiguiendo subir al podio de la especialidad e “aro” en la que consiguió una puntuación de 19.900 con otra nota de 20.150 en mazas y aro, lo que le valió para hacerse con la medalla de bronce en la primera de las especialidades situándose situarse cuarto en la clasificación general que, atendiendo a lo que tenía al lado, es un gran resultado esperanzador para su progreso deportivo.

Próxima parada, el Campeonato Gallego
A Alex le esperan retos importantes para los que parece decidido a no regatear esfuerzos, A la visa, aunque para el mes de mayo, tiene el Campeonato Gallego para clasificarse para el de España y tanto él como su club están dispuestos a no desaprovechar la oportunidad de seguir progresando en base a su juventud y en la vocación que tiene en este campo de la rítmica desde que era bien niño.
Carriola.Redacción.05.12.23
julio@carriola.es
Fuerte impacto ha causado el fallecimiento de María de os Ángeles Lorenzo Fernández, “Marián”, persona muy apreciada, tanto por la pertenencia a una familia muy popular y conocida en esta villa como por sus propios méritos de personalidad por lo que disfrutaba de mucho aprecio entre los marinenses que nos hemos visto sorprendidos por tan triste como inesperada noticia de su fallecimiento.
La familia nos comunica que ya se ha procedido a su incineración en el crematorio Terras de Pontevedra y que la Misa por su alma tendrá lugar mañana miércoles, día 6 a las 11 del mediodía alterando así la primera intención que era la de celebrarla la próxima semana. El entierro de las cenizas de la fallecida se realizará en el cementerio de Ardán
Han sido numerosas las muestras de condolencia que su esposo, los padres, hermano, padres políticos y demás familia han recibido durante la jornada de ayer, a las que unimos las nuestras con el mayor deseo de que la resignación cristiana les ayude a sobrellevar tan triste pérdida. Descanse en paz, Marián.
Carriola.Redacción.06.12.23
julio@carriola.es
Tal como había anunciado Manuel Area, presidente de la asociación “Botón de Ancla” se celebró la cena de navidad entre los simpatizantes de este colectivo que se reunieron en el restaurante “San Xian” donde, además de la excelente cena servida y compartida, hubo baile y buen humor hasta altas horas de la noche corriendo a cargo del “Trío Nueva Estrella” la música y la animación de la velada

Foto Botón de Ancla
El presidente de “Botón de Ancla”, Manuel Area calificó de “rotundo éxito” la jornada a tenor de lo que los asistentes disfrutaron durante toda la noche y, anuncia que, siguiendo esta línea de participación y, teniendo en cuenta los antecedentes de otras veladas celebradas en el verano y ahora en tiempo ya navideño, se dispone a organizar un acto similar en los próximos carnavales con la diferencia de que será almuerzo pero también con animado baile.
Gala benéfica el 23 de diciembre
Aprovechando su notificación del evento, Area recuerda que ya queda poco para la celebración de la Gran Gala Benéfica para recoger la donación de juguetes con destino a las familias más necesitadas, acto que se celebrará el día 23 de diciembre en el paraninfo del instituto Illa de Tambo
Carriola.Redacción.06.12.23
julio@carriola.es
El séptimo sorteo de la “Campaña Estrela” dio como ganadora a la clienta de los establecimientos “Tecno PC”, “Nobel” y “Nube” que resultó ser Antonia Louzao Brea quien dispone ahora de tres vales compra de 50 euros cada uno para consumir en los establecimientos referidos.
Según informa la propìa asociación comercial marinense “Neste caso, Antonia non forma parte do club de fidelización de “Comercio do Morrazo”, polo que non recibirá na súa tarxeta de fidelización 50€ a maiores”.
Estrela de Marín recuerda, por otra parte que pertenecer al mencionado Club Comercio do Morrrazo es gratuito y por las compras que se efectúen en los establecimientos asociados se acumula un porcentaje del importe de las ventas
Entrega del premio
La ganadora del sorteo de noviembre recibió los vales compra por importe de ciento cincuenta euros, en el establecimiento “Tecno PC”.
Han sido siete los sorteos efectuados en esta campaña con lo que los premios, globalmente, supusieron un importe de 1.400 euros en vales compra. La campaña se llevó a cabo con eon la colaboración de la “Consellería de Economía, Empresa e Innovación”
Carriola.Redacción.05.12.23

El Cine Seixo anuncia para hoy y para el próximo jueves día siete, la proyección de las películas “Vidas Pasadas” que se iniciará a las siete de la tarde y “El Maestro que prometió el mar”, a las nueve de la noche.

Mañana miércoles, día 6, serán tres las películas que se proyectaràn a las cinco y media “Hei Buh y el Castillo Embrujado”; a las siete de la tarde “Vidas Pasadas” y a las nueve de la noche “El Maestro que prometió el mar”
