La puerta lateral que da acceso al recinto apareció nuevamente rota, aunque la seguridad privada constató que nadie llegó a acceder a las construcciones
Carriola. Redacción. 07.12.23
El Pazo de Cadro continúa constituyendo un gran dolor de cabeza y económico para su propietaria, una entidad bancaria que embargó el conjunto hace unos años cuando se frustraron los planes de una constructora de desarrollar un pequeño complejo turístico que al final, por efecto de las trabas urbanísticas municipales, no pudo llevarse a cabo. Y es que hace dos días apareció nuevamente rota una de las puertas laterales que da acceso a la finca producto del intento de personas desconocidas de acceder.
No es la primera vez, ni seguramente será la última, pues ya hace años se dió un episodio de okupación en el lugar que provocó daños importantes, robos de materiales del interior del Pazo y un incendio que provocó que una de las estancias resultase calcinada; el último intento, en Junio, lo provocó una sola persona que entró a dormir en el interior y fue expulsado a las pocas, después de que sonase la alarma instalada precisamente para evitar este tipo de casos y la Policía lo interceptase ya cuando estaba dentro.
En esta ocasión no ha entrado nadie, y no ha habido tampoco más daños que los de una puerta ya maltrecha por los constantes ataques, pero alguien debería pensar en hacer algo para evitar que el histórico Pazo de Cadro continúe con su degradación y acabe "desnudo" y en muros, como otros en Marín, caso del Pazo de San Pedro de A Raña, hoy prácticamente desaparecido por el paso del tiempo.