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Los domingos: RINCÓN DE LA PEDAGOGÍA(*):El disfraz como permanente arma educativa

Carriola.08.03.26

julio@carriola.es

DISFRACES TODO EL AÑO

 

Dolores Armas

Lic. En Pisopedagogía

El juego con disfraces debe estar presente en la vida del niño durante todo el año, no sólo en el Carnaval. Asumir la identidad de otros personajes ayuda al desarrollo de su sociabilidad, su imaginación, su creatividad y su expresión.

La sociabilidad

Desde que un niño nace y a través del contacto con sus cuidadores va desarrollando su sociabilidad. Al principio los intercambios son simples, pero con el paso del tiempo necesitan  nuevas habilidades que le permitan interactuar en los grupos sociales en los que está integrado. Estos aprendizajes los realiza principalmente por imitación. Los niños reproducen los comportamientos, las expresiones, los gestos y las palabras que ven reflejados en las personas con las que interactúan en los diferentes contextos que va descubriendo tanto directamente como a través de libros, juegos, películas, imágenes…. Así, jugando y sin darse cuenta van aprendiendo y creciendo, y ese proceso el juego simbólico y la caracterización tienen un papel primordial.

Jugar con disfraces

En todas las casas y escuelas de educación infantil debería haber un baúl con disfraces y diferentes objetos y accesorios que permitieran al niño adoptar diferentes personalizaciones. A este además, le correspondería estar en un espacio polivalente que le permitirá crear también diferentes ambientaciones. Los niños son capaces de con unas telas y unas sillas crear una cabaña, luego las mueven y las convierten en una tienda, un circo, un vehículo, un consulta médica, una cafetería, una clínica veterinaria, un castillo, una nave espacial,… su imaginación va mucho más allá de lo que nos podemos esperar, sólo es necesario darle algunos elementos sencillos que ellos puedan mover y adornar con facilidad. Esos espacios, asimismo, deberían tener pocos objetos demasiado estructurados o fijos a las paredes.

Esta posibilidad de adoptar diferentes roles y crear diferentes lugares deberiamos fomentarla a partir de los 3 años y hasta que los niños lo necesiten, que puede ser bien entrada la Educación Primaria. Mediante este tipo de juegos simbólicos el niño interpreta a su modo las experiencias y los conceptos que va adquiriendo, establece sus propias reglas, en principio solo  y luego con su grupo de iguales con los que comparte la actividad. En este juego, libre de las exigencias de acomodación al entorno, puede manipular con libertad los objetos y las situaciones, haciendo ensayos, cometiendo errores y rectificándolos, estableciendo sus propias reglas, cambiándolas, solamente por puro placer lúdico; esta constante acción le permite entender y apropiarse del mundo. Adquiere procesos referidos a la comunicación, usa cierto lenguaje que no es propio de su realidad ampliando su vocabulario y construyendo representaciones mentales de los mismos; interpreta a su modo lo que observa y vivencia dándole sentido; desarrolla hábitos de autonomía; y permite, como no, que haga uso de imaginación y creatividad ideando situaciones y mundos a su medida.  Es un manera sencilla de favorecer conductas relacionadas con la cooperación y colaboración cuando el juego lo realiza con otros niños, además le permite ponerse en el lugar de los demás, lo que les ayuda a tener más empatía y a integrarse mucho mejor en los grupos sociales.

Un aspecto muy interesante del hecho de disfrazarse y del juego simbólico es observar como el niño percibe e interpreta el mundo que le rodea. Cuando imita a ciertos personales próximos (papá, mamá, el profesor, el médico, las cuidadores,…) nos dará información sobre lo que más le impacta, como entiende la relación, que grado de bienestar siente con esas personas. Podrá expresar las emociones que le generan ciertas situaciones y nos dará la ocasión de saber cosas sobre él.

Para finalizar indicar que el baúl de los disfraces una vez acabado el juego debe quedar ordenado y recogido, para poder iniciar el juego otro día, en otra ocasión. El desorden hace que los materiales pierdan sentido y se usen más allá de su funcionalidad, y en este tipo de juego eso no es interesante. El orden le facilitara un mejor manejo de los objetos en función del espacio y del juego que quieran crear, le dará seguridad en sus acciones sabiendo hacia dónde dirigirlas.

(*) Colaboración dominical especial de la Asociación de Pedagogía de Galicia “APEGA” con Carriola de Marín

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