Carriola.J.S.P..21.01.22
Nos quedamos días atrás en la inauguración del grupo escolar que, tras muchos avatares municipales, en 1989, el concello consigue reunificar las precarias escuelas ubicadas en distintos puntos de la localidad en una . Manuel Cendán, de cuyo ingente trabajo recogemos estos relatos, sitúa en 1913 la conversión del centro en Escuela Nacional Graduada, y hoy, con grandes colegios en marcha, el Grupo es una magnífica escuela de Educación Infantil.
Y aquella mejora educativa que acabó con la precariedad de los años anteriores, coincidió en el tiempo con la llegada a Marín del pastor evangélico Tomas Blamire, en 1882 comenzándose en Marín la implantación de la que a lo largo de los años se fue consolidando como una colectividad evangélica que proporcionó a parte de la población marinense refugio alternativo en el plano religioso, formación y compromiso de una comunidad que fue creciendo pero de manera preocupante para la comunidad católica, encendiéndose la alarma escolar en aquel tiempo. Y fruto de aquella evidente realidad se transmitió al arzobispo de Santiago, Martín Herrera, que después fue Cardenal, la preocupación de los católicos que fue recogida con interés por el prelado quien decidió abrir una escuela dirigida a los niños y niñas y gestionada por cuatro hermanas de la caridad que llegaron a Marín en el año 1891 presididas por sor Paulina Zapatero, y se instalaron en una casa escuela con la capellanía de Serafín Tubío Costa. Y el día primero de mayo de 1891 se abrió la Escuela de Párvulos y Colegio de niñas de San José” previa inauguración con asistencia de autoridades y personalidades de la época. Más de cien niños de ambos sexos fueron los primeros alumnos del centro, pero la previsión era de crecimiento en número por lo que se hizo necesaria la búsqueda de nuevas soluciones.

Homenaje de exalumnas a Sor Felisa y Sor Fermina
Tan solo un año después, la visitadora general de España de las Hijas de la caridad,se desplaza a Marín para adquirir a Jesús Feijóo Taboada un terreno “que hace frente a la carretera de Pontevedra a Cangas, de labradío, viñedo y frutales con una superficie de 39 áreas y 74 centiáreas, con murallas de mampostería cerrando por el Sur, Naciente y Norte”. El importe del terreno fue de 12.325 pesetas (unos setenta euros de hoy). La visitadora de la orden hace constar que el dinero de la transacción le fue facilitado por el arzobispo que, a su vez, cedío a la orden la propiedad y el usufructo siempre que se destinase a construir un colegio.
Se iniciaron las obras del nuevo colegio con pabellones distintos para niños y niñas dada su gran cantidad y durante una visita del cardenal Martín Herrera a las obras se anuncia el establecimiento de un “colegio de enseñanzas superior para señoritas”.

Colegio recién inaugurado en 1905
El Colegio contó en total y de inmediato con 700 alumnos y alumnas siendo 400 de ellos de enseñanza gratuita y, en el apartado de las señoritas se impartían todas las asignaturas, piano, francés y dibujo.
Al colegio se le añadió ya en 1900 otra edificación contigua pero comunicada construida por iniciativa de Narciso Nores que con recursos propios y de otros emigrantes marinenses en Argentina, completaba el abanico de posibilidades educativas en el centro regido por las monjas.
Cantodarea fue también motivo de preocupación educativa y en 1902 se creó allí una escuela de párvulos dirigida por dos hermanas de la caridad llegadas de Madrid y, los gastos de este nuevo centro, eran sufragados por el prelado y por Rafael Álvarez y Federico Arrazola que tenían casa de veraneo en Marín.

Colegio con segundo edificio añadido al fondo
En 1902 falleció en Argentina Narciso Orelo García, soltero y dueño de una considerable fortuna que dejó en manos de Narciso Nores Salgado, como albacea, para llevar a cabo obras sociales en Marín, su pueblo natal.
En 1904 fue el Marqués de Riestra quien hizo una donación gratuita al cardenal de un terreno para la capilla-escuela de Cantodarea que fue inaugurada por Martín Herrera en 1906.
Mientras tanto con el nombramiento del nuevo capellán del colegio José Trasande Vicente, se inauguró en 1905 el comedor para las alumnas internas quedando en antiguo comedor para las externas.
En la culminación de la obra tuvo mucho que ver Narciso Nores, albacea del fallecido Orelo quien participó activamente en la ampliación del colegio que ya era una importante realidad, cuya primera piedra se colocó en 1906 y fue inaugurado por el cardenal Martín Herrera con una serie de actos celebrados los días 11, 12 y 13 de septiembre de 1908 con asistencia de ilustres personalidades de Marín y Pontevedra, entre los que estaban Montero Ríos, el Marqués de Riestra, gobernador etc. Y, en su transcurso, Narciso Nores fue premiado con la entrega de un diploma de reconocimiento como bienhechor de la iglesia.
En 1902 se inauguró la nueva capilla del colegio y desde entonces han pasado por este centro decenas de Hermanas de la Caridad muchas de las cuales se recuerdan por su labor y entrega a la educación de numerosas generaciones de niños, niñas y jóvenes marinenses continuando hoy la labor aunque, en este momento, son mayoría los maestros y maestras seglares que imparten sus clases en el centro bajo el ideario propio de la dirección religiosa.
Por el mismo tiempo y con parecidas razones, se ubicó, justo frente al colegio de la Inmaculada, otro centro dedicado a niños y jóvenes regido por los Padres Paúles. Pero ese apartado nos da para otro día en Carriola de Marín, recogiendo los datos que nos ofrece el libro “Marín en las Tarjetas Portales Antiguas” de Manuel Cendán Vilela.