Carriola.Redacción.26.01.22
Los dos enormes portalones del Mercado de Abastos han visto entrar y salir personas al recinto desde que 1929 viene prestando un gran servicio comercial como mercado municipal ya que fue construido por el ayuuntamiento de Marín e inaugurado el octubre de ese año.
En realidad son cuatro los grandes portalones de la Plaza de Abastos de Marín, uno en cada fachada del rectángulo que forma su planta pero el concello actuará de inmediato en los de las caras Este y Oeste para recuprar su importancia patrimonial y los trabajos han sido adjudicados a la empresa “Urkira” por un importe de 14.000 euros.
Según explican desde el propio concello “trátase de dúas portas idénticas, que ademais presentan un estado de conservación similar coas carpintarías nun estado deficiente, presentando problemas de oxidacióne mal estado nas pinturas de revestimento tendo ademáis elementos parcialmente soltos e, para poder tratar todas estas cuestións, realizarase unha tarea previa de recuperación dos elementos dañados e repasarase a soldadura daqueles elementos que presenten corrosión ou risco de rotura durante a desmontaxe e o transporte. Asemade, substiturianse as bisagras actuais, xa que debido ao elecado peso que soportan sofren constantes roturas, que dificultan a apertura”.

Primitiva Plaza de Abastos. A derecha e izquierda los portones a recuperar
Tras estos trabajos previos los portales serán desmontados totalmente “E levarasen a un obradoiro especializado, para realizar unha limpeza mecánica mediante chorreo en seco e aplicar dúas capas de imprimación e un acabado de pintura de cor idéntica á actual”- añaden.
La plaza de abastos cuenta con otros dos portales más en las caras norte y sur ambas, sobre todo la del sur, más protegidas por los anexos que se le hicieron al mercado años más tarde de su construcción lo que no quita que también merecen una recuperación más o menos urgente.
Pura historia local
Los portones tienen historia porque, muy probablemente, sean los originales que se colocaron cuando en el año 1929, siendo alcalde de Marín José del Río, se procedió a la construcción de este mercado que recogió en su interior los que, con anterioridad y, según cuentan las historias de la época, con una cierta indignidad, se hacían en La Veiguiña, la Plaza del Reloj, o incluso en la actual Plaza de España a la altura del primitivo malecón.
En el año 1871 se pidió al Estado el antiguo alfolí de la sal que se ubicaba en las próoximidades del Bar Umia actual. Pero aquello estaba en ruinas y al final se desistió de convertirlo en mercado; en 1827 se pensó en un terreno en la actual calle del Dr. Touriño pero se encontraron con la oposición y razonables y sucesivos recursos de la comunidad evangélica que tenían el plan de construir lo que hoy es su Iglesia, y al final lo consiguieron quedando la opción del mercado sin posibilidades.
Ya en 1922 se planteó muy en serio, dada la precaria manera de compraventas en plena calle de pescados, carnes y cualquier otro alimento, y se encargó un estudio para ocupar el terreno ganado al mar (al Río Lameiriña aunque con la marea alta era verdadero mar) y tras laboriosas gestiones, se encargó al arquitecto Rafael Picó el proyecto del nuevo mercado en 1925. obra que realizó el constructor Evaristo Crespo por 196.000 pesetas (poco más de lo que hoy cuesta restaurar dos de sus puertas). La inauguración del por entonces impresionante edificio fue en 1929, manteniéndose hasta mediados del siglo pasado en que se hizo una reforma incongruente con la idea primitiva lo que provocó que al poco tiempo, siendo alcalde Antonio Santiago (Toneco) y concejal de mercados José Manuel Portela, se devolviera el formato al mercado mejorándolo sustancialmente en lo que a sus servicios se refiere. Sus viejos portones volverán a lucir su primitiva originalidad y belleza en poco tiempo.