Carriola.Redacción.01.02.22
Hubo una época en que existían los limpiabotas, aquellas personas que se ganaban la vida apostadas en lugares céntricos y, con un cajón sobre el que había una plataforma en forma de pie, sentados en un minúsculo banquito, ofrecían su servicio para dejar impolutos los zapatos y las botas de quienes por allí pasaban. En Marín la actividad se centraba en la cafetería Colón y sus proximidades y, cada día, especialmente los domingos, había cola para ser atendidos. “Milancha”, Cayetano Pesqueira Soto, era un reconocido especialista y persona muy popular y querida en el pueblo
Y por eso, Laureano Mayán dedica a “Milancha” una extensa referencia en su libro “Marinenses de ayer y hoy en la memoria” situando la vida del popular limpiabotas entre el 27 de junio de 2014 al 25 de mayo de 1981 en que falleció en Madrid cuando se encontraba de viaje con su esposa para visitar a su suegra enferma. Lano Mayán dice, con toda razón que refiriéndose a este popular personaje como “Cayetano” sería poco menos que inútil para que le reconociéramos porque, su nombre de batalla, era “Mi Lancha”, dos palabras que acabaron en una por la costumbre.
Legionario y miembros de la División Azul, después trabajó en la construcción de la barriada de La Cañota. Allí se casó, formó una prolija familia y, rematado el trabajo, inició su nueva profesión como limpiabotas que le dio una gran popularidad por la que gozó del cariño de los marinenses en general. También tenía el don de entenderse con los extranjeros, sin que sepamos en qué idioma, pero cuando un buque extranjero llegaba al puerto, guiaba a los tripulantes en aquello que les hiciera falta mientras se encontraban en Marín.
Milancha era de baja estatura y muy delgado pero cargado de simpatía y buen humor como demuestra que llegara a presentarse a un concurso de feos que se convocó en el palco de la música en unas fiestas locales y se llevó el premio con el mayor sentido del humor.
Cada día y, principalmente los domingos, se apostaba en la cafetería Colón, frente a los jardines o en su exterior luciendo su famosa caja recubierta de monedas de 25 y 50 céntimos clavadas en su superficie, y se formaba cola para ser atendidos por el que denominaban “Doctor”. Y era tal su fama y buen hacer que tenía patente de corso para entrar en la Escuela Naval donde, con frecuiencia, ejercía su trabajo especialmente entre sus mandos.

Coro Airiños Mareiros. La flecha indica donde està Milancha
Buen tocador de guitarra, cantaba con especial gusto, formó parte del coro Airiños Mareiros de Francisco Landín.
Mayán finaliza su referencia a “Milancha” recordando como felicitaba a sus clientes las navidades entregándoles una tarjeta en la que se podía leer
“Sentado a sus pies estoy,
limpiando con espero,
le felicita las pascuas
este humilde betunero”.
Inolvidable Cayetano Pesqueira “Milancha”