Carriola.Redacción.21.02.22
Laureano Francisco Durán Fernández, es otro de los personajes populares del pasado siglo en la sociedad marinense sin que haya sido ningún destacado político ni presidente de nada, sino un ejemplo de trabajador nato, salido de su propio esfuerzo, y capaz de dotar a Marín de un establecimiento de alimentación de primerísima calidad como fue el ultramarinos “La Campana”
Ocupa su historia popular unas páginas del libro “Marineses de ayer y hoy en la memoria”, de Laureano Mayán Taboada, del que sonsacamos algunos datos de este popularísimo personaje, destacado comerciante hecho a sí mismo. Dice Lano Mayán que Laureano Durán nació en Aguasantas, de Cotobade en 1918, pero vivió la mayor parte de su vida en Marín donde falleció en abril del 2009. Llegó aquí muy joven para emplearse como dependiente en “Ultramarinos Touza” que estaba ubicado en una parte de lo que hoy es el Museo del Mar y que, tras desaparecer aquel negocio, se convirtió en el “Laberinto” , también tienda y taberna de grato recuerdo. Sus buenas condiciones para aquel trabajo le dieron la oportunidad de conseguir mejor empleo en el ultramarinos “Salvador de la Torre” uno e los de mayor actividad comercial de la villa.
Se casa Durán en el año 1949 y destaca en su trabajo porque era capaz de redoblar horas de labor y, tras un tiempo en aquel comercio, decide establecerse por su cuenta con un socio, Seguismundo, que puso en él toda su confianza. Y se atreven a abrir un “ultramarinos” supermoderno, para aquellas épocas, en la Rúa do Sol que iba a tener como nombre “La Gloria” pero hete aquí que, unos días antes de abrir y ya con los carteles puestos en la fachada, alguien le comenta a Laureano que “La Gloria” ya era una funeraria o por lo menos sonaba fúnebre, momento en el que empezaron a sonar las campanas del reloj de la plaza. ¡Ah!, pues... La Campana sería un buen nombre, piensan, y dicho y hecho, así abrió su establecimiento en el año 1951
En su nueva vida de propietarios Laureano Durán fue un empleado más - dice Mayán - abriendo incluso sábados y domingos hasta que el alcalde Felix Massó dictó un bando en el que establecía el descanso dominical obligatorio. Claro que La Campana siguió abriendo pero “por la puerta de atrás” y allí estaba Laureano dando el cayo y el servicio a puerta cerrada de aquella manera.
El por entonces Príncipe Juan Carlos, alumno de la Escuela Naval y ahora Rey Emérito, hacía sus compras en La Campana que ya se había convertido en el principal ultramarinos de Marín. Durán tenía una larga lista de “fiados”, aquellas personas que compraban para pagar a fin de mes “o no”- apunta Mayán - pero La Campana se mantuvo dando su magnífico servicio hasta 1987 en que Laureano Durán se jubiló
En su libro, Mayán apunta que Laureano, el de “La Campana”, nunca eludió colaborar para ayudar a los suyos y que era servicial y afectuoso y, sobre todo, honrado, con debilidad por los niños que nunca salían de La Campana sin una chuchería regalo de Laureano, personaje muy apreciado por el vecindario marinense que merece estar presente en esta sección de Carriola de Marín.