Carriola.Reacción18.03.22
Hay algunos marinenses de estos tiempos que desconocen que la Rúa do Sol o Prlaza del Reloj se llama así porque tienen un histórico elemento que guió el horario diurno de os marinenses de cientos de años atrás. Ahora, restaurado y reluciente, es fácil verlo en el lugar donde le colocaron hace casi doscientoes años.
Por algo se se conoce como “Plaza del Reloj” aunque también tuvo el nombre de “Plaza de la Constitución” y “Plaza del Generalísimo” y qe, actualmente, se llama “Rúa (o Praza) do Sol”. Es inevitable relacionar tan céntrica calle marinense, que otrora fue seguramente el corazón mismo, social y comercial, de la villa con el reloj que nos da las campanadas cuando quiere, porque no es siempre, y se pasa largas etapas de “descanso” por los más diversos motivos.
Pero no siempre fue esta la razón. El reloj del campanario tiene una larga historia que, quien desee conocerla puede buscar en “búsqueda avanzada” de Carriola de Marín ya que hemos hecho referencia a él comentando un capítulo interesante del libro de Manuel Cendán. Ocurre, en cambio, que antes de que en 1850 se decidiera el ayuntamiento a construir la torre para el primer reloj mecánico, torre que fue prolongada años después porque resultaba muy baja, los marinenses se regían por la hora del sol mediante esta hermosa pieza pétrea que aparece en la fotografía estratégicamente colocada para crear la sombra que “daba la hora” silenciosamente, pieza de la que algunos marinenses aún desconocen su existencia.
Estos días se ha procedido a la colocación del elemento generador de la sombra que después de tantos años se acabó cayendo por efecto del óxido, y el reloj luce ya como un adorno histórico en el complejo del antiguo templo perfectamente recuperado como lo está el resto de la edificación y, quien no se fíe del de la torre, puede ver la hora, pero la hora del sol, la de verdad, no la inventada por el hombre, en este tesoro de piedra.