Carriola. Alfonso Díaz. 22.03.22
El día en que Inmanol Arias y Echanove "fliparon" con la Ría de Marín y su gastronomía
Muy buenas, amig@s de nuestra Carriola de Marín
Hoy, ni receta, ni vídeorreceta, ni leches… Hoy, chicha y de la buena, un pedazo de documental de paisaje, paisanaje y nuestra cocina. Como en los mejores cuentos, empecemos por el principio.
Hace diez años me encontraba en mi casa de Jaén cuando sonó el teléfono. Se presenta una voz femenina como directora de un programa llamado “Un país para comérselo”, que ni p. idea de lo que era entonces… Me explicó que ella veraneaba en Cangas y le habían hablado unos amigos de un “personaje” de Marín (o sea yo) que podía ser interesante para el capítulo dedicado a las Rías Baixas de ese programa, para mí desconocido en ese momento. Quedamos para vernos la semana siguiente en Marín, que querían hablar conmigo el actor Juan Echanove y la directora de Producción.

Brindando en el Malecón antes de salir al mar
Mientras tanto, me enviaron el guión de lo que tenían pensado hacer para el programa. Les dije: “Mejor os enseño yo mis Rías Baixas y después decidís”. Así que allí quedamos, como siempre, en la puerta de la Escuela Naval, y mandé a recogerlos a su hotel en Pontevedra a mi amigo Manolo, el taxi número 8 de Marín. Con él nos paseamos por todo Marín, Santo Tomé, el Lago Castiñeiras, Portocelo, Aguete, Loira… Además de Bueu, Aldán, Limens en Cangas, Moaña, Rande… Y, de vuelta, los llevé a merendar a la playa de Mogor. Pedí unos chinchos fritos (en “Aires de Jaén”, por supuesto), con unas hojas de laurel seco y vinagre de Santo Tomé de Piñeiro. Espolvoreé el laurel sobre los chinchos y dejé caer unas lágrimas de ese vinagre rico, como si fuera una chorona de Cangas.
Allí sentados en esa espectacular terraza mirando a la ría, un soleado y fresco día de febrero o marzo, no recuerdo bien, disfrutamos con la sintonía del hilo musical de un mar de fondo único. En ese momento, cuando Echanove se metió el primer chincho en la boca, lloró. Emocionado, me comentó: “la última vez que comí esto fue con mi padre, que era su plato preferido… Gracias por hacerme revivir ese recuerdo”.

Les hablé de amigos y conocidos interesantes que podrían aportar conocimientos y sabiduría popular al paisanaje del capítulo. Habíamos pasado un día completo comiendo y bebiendo, que yo de aquella era un primer espada, y cuando marchamos del “Merendero” de Mogor ya no me dejaron enseñarles nada más. Estaban hasta los h. ya de mí… Entonces, Echanove llamó a la directora del programa y le dijo que eliminara todo el guión que había hecho y que se pusiera en contacto conmigo para hacer uno nuevo. Ahí empezó todo, lo que luego se convertiría en el capítulo de la serie que más reposiciones ha tenido, con una audiencia acumulada de cerca 19 millones de personas, porque la emisión era también para el canal internacional de Televisión Española. El título completo del programa fue “Un País para Comérselo. Rías Baixas: Rayas y Centollas”.
Al día siguiente me puse en contacto con el Concello para ponerles al tanto y pedirles colaboración. Fue absoluta desde un primer momento. Se hicieron cargo de todo para que Marín quedara a la altura de la hospitalidad que nos caracteriza, como reza el lema de nuestro escudo “Nostra in mare fortuna”.

Tirando de la rapeta en Mogor
Os confieso que necesité del Concello 2.400 euros, para un equipo de unas veinte personas, el resto lo completé yo, con sumo gusto. Además de la colaboración desinteresada de una pandilla genial de amigos, en la que todos arrimaron el hombro con ilusión y ganas por presumir de su pueblo. Carlitos “Merendero”, Rogelio Acuña, Jose Teijeira, Loli Rivero, Manuel Portela, Mercedes “Rosa de los Vientos”, Estrella de Bueu, Manolo de “El Pescador”, Manolo de la “Lonja Vella”, Amalita de la Plaza, Loli Álvarez y Manuel Nores… Y muchos más que, seguro, me dejo en el tintero; que me perdonen.
Además, hice un amigo nuevo, una persona que no os podéis imaginar cómo se volcó con el proyecto, como uno más de mis amigos de siempre, cómo lo dio todo de sí llamándome cada noche sobre las once para ver si necesitábamos algo para el día siguiente… Un descubrimiento de persona generosa y volcada con Marín de verdad, no de postureo. José Benito, presidente de la Autoridad Portuaria de Marín.
Gracias a él, tengo una anécdota curiosa. Un día, en uno de los recesos de la grabación, alguien le preguntó a Echanove por mí. Yo estaba delante. Me miró con la vista puesta en el infinito y se puso a tatarear la banda sonora de la película “El padrino”. Y explicó que todo lo que me solicitaban desde Producción, por complicado y loco que pareciera, siempre estaba conseguido al día siguiente. Todo, gracias a mis amigos y sólo a ellos.
De toda la intensa semana que duró la grabación del programa hablaremos el domingo que viene. Como adelanto, os puedo decir que coincidió en el tiempo con la separación de Imanol Arias de Pastora Vega. Toda una movida… ¡y yo 16 horas al día en el medio durante siete días! Hasta el “Hola” y el “Diez minutos” me tiraron los tejos. No es coña. Y yo callado como una puerta. Hasta ahora…
Ya os contaré…. Dependiendo de lo que me ofrezca el director de esta “Carriola”, jajaja… O si llegamos a las 5.000 visitas.
Realmente, creo que esta Carriola es más que digna de compartir entre nuestros amigos para presumir de nuestro pueblo y disfrutar tanto como lo hice yo.
