Carriola.J.S.P..08.04.22
En nuestra intención de recordar a significativos personajes de Marín que ya no están con nosotros pero que tuvieron incidencia popular, hoy rescatamos del libro de Lano Mayán “Marinenses de ayer y hoy en la memoria” al famoso cocinero “Orjales” que nació en Cuba a donde sus padres habían emigrado, y falleció en Marín en el año 1996
Cienfuegos le vio nacer en 1925 porque sus padres se habían establecido allí, en Cuba, y llegaron a tener un tostadero de café. Tenía seis hermanos más lo que no impedía una situación económica deshaogada que se vio truncada por la revolución de Machado que se quedó con todo y la numerosa familia tuvo que regresar a España estableciéndose en Valdoviño, de donde era su padre.
Pero Marín era por entonces plaza obligada para los mozos que venían de todas partes a cumplir el servicio militar a la Escuela Naval y en una de esas, Paco Orjales se vio de marinero aquí destacando en el cuartel por su buena mano para la cocina. Pinche primero, y cocinero después, se casa en la villa en 1946, reengancha en la Armada y asciende a cabo. Conocido en el entorno militar como “Papá Montero”.
Fotógrafo de calle
“Orjales” fue una de esas personas a las que las arañas no le tejieron cerca una tela y, siendo los tiempos difíciles, tomó contacto con el fotógrafo Quirós, con quien trabajó como retratista de calle varios años. Luego se asoció con otro especialista de Pontevedra, Graña, y desarrolló una intensa labor en el mundo de la fotografía más popular llegando a establecerse en Carballiño donde tuvo negocio durante doce años.
La cocina su principal pasión
Pero, quien tuvo retuvo, y la cocina era para Orjales una pasión por lo que, recuperando su vocación, se fue a Suiza, con su esposa dejando a sus hijos al cuidado de los familiares. Pero, como la morriña ataca hasta a los más bohemios, Orjales frecuentaba Marín cuando se lo permitían unas vacaciones nunca muy largas. En una de ellas se entera de que el comedor de Alumnos de la Escuela Naval va a necesitar un jefe de cocina y no se lo piensa, vuelve a la academia militar para ocupar el puesto y dejar huella en él, mientras su esposa permanece en Suíza hasta finalizar el contrato que le unía a aquel país europeo.
Hubo de esperar un tiempo a que le concedieran la plaza en la Escuela y, entre tanto, se empleó en el restaurante “O Coxo”, al borde de la antigua lonja en la que cientos de vecinos del entorno iban a tomar las caldeiradas. Allí Orjales implanta la cocina a la vista del público y triunfa con sus célebres queimadas.
Se hace con la cocina de la Escuela Naval y comparte la actividad con el restaurante de “O Coxo” y, pocos años después, decide establecerse por sí mismo montando la famosa freiduría “Te Espero en la Esquina”, que se ubicaba frente al Restaurante Merendero, y tuvo un gran éxito .
Y navegar recorriendo el mundo
Su paso por la Escuela Naval le valió para ganar la simpatía de los alumnos que, ya oficiales y jefes le tuvieron muy en cuenta siempre hasta el punto en que hizo varios viajes en el buque escuela Juan Sebastián de Elcano y en esta también su pasión de navegar, decidió solicitar el embarque en el nuevo “Príncipe de Asturias” reincorporándose a la Marina pero, ¡Ay la edad!, con sus 55 años no le estaba permitido. Claro que de algo tenía que valerle haber sido cocinero de los alumnos años atrás e incluso haberle explicado al entonces príncipe cómo se sabe cuál es la mejor sardina de un asado sin tocarla y la mejor manera de degustarla y, sin pensárselo dos veces, le escribe al ya Rey una carta pidiéndole que haga una excepción y le permita embarcar, cosa que Don Juan Carlos le concede y ahí va Orjales de nuevo a navegar recorriendo de nuevo el mundo. Dice Laureano Mayán en su libro que en una de estas, Orjales hizo una gran queimada en Alemania, en pleno puerto, y por poco la policía lo enchirona porque en esos países tan serios no conocen nuestra idiosincrasia.
En su inquieta vida profesional abrió numerosos negocios algunos de los cuales fueron “Pub Charles Chaplin”, “Mesón Orjales, “Mesón El Cid” y “Restaurante San Caralampio”.
Orjales, Francisco Orjales Vega, fue todo un personaje que todos recordamos con afecto. Su hija, la popular Cuqui Orjales heredó su maestría culinaria y su hijo Francisco es un famoso diseñador de joyas en Brasil. "De casta le viene al galgo", reza el dicho.