Carriola.Redacción.10.04.22
Pues hale!, aquí lo tenemos; lo prometido es deuda y Alfonso Díaz nos remite hoy es receta que dice mágica para quien necesite una “ayudita” sin temor a que le de un “parallá” cardíaco. Y entre la receta del pasado domingo, que según dice a más de uno ya le vino bien, y ésta de hoy, se encontrará felicidad más grande. Pero... y a quien no le funcione?...Ni me atrevo a preguntarle a Alfonso que es capaz de recetarnos Dios sabe qué. Ahí va su consejo de hoy:
Muy buenas, amig@s carriolistas
El amor a veces es como la Coca-Cola: al principio, normal; después se hace light y acaba en Zero… Y si tomas “Kas”, crece mucho más… Este chascarrillo cómico lo traigo a colación por el artículo de la semana pasada. Hay que reconocer que los carriolistas somos una gran familia (6.200 la semana pasada) que disfrutamos, nos descojonamos de todo y nos va la marcha.
No pocas lectoras me pararon por la calle esta semana riéndose de la receta del limón con “Aires de Jaén” porque, realmente, sentían que les funcionaba ya desde el primer día. Sin embargo, otros cuantos lectores, (hombres) me preguntaron si no tenía alguna receta que les ayudase a “levantar eso”. Y, con “eso”, ya sabéis a lo que se referían.
El problema es que no podían tomar la conocida “pastilla azul” por contraindicaciones médicas, incluso, uno me comentó entre risas que no es que no pudiese tomarla, es que ni siquiera lamerla un poco...
Entonces, recordé a un amigo de Murcia que se dedica al cultivo de sandías en el Levante español, que se llaman precisamente, “El Sol de Levante”. Siempre me habla de las virtudes de sus sandías.
Técnicamente tiene una explicación. La sandía es rica en citrulina, que se convierte en arginina, un aminoácido que mejora la producción de óxido nítrico, que es en lo que se basa la “viagra”, porque es lo que ayuda a relajar los vasos sanguíneos, de manera que supone un aliado para quienes sufren de disfunción eréctil. Y, lo que es más importante, puede ayudar a prevenirla.
Claro que, todo esto, tiene su trampa. ¿Qué parte de la sandía hay que comer? ¿Lo verde, lo rojo, lo blanco o las pepitas? Pensadlo…
Lo vais a descubrir en la siguiente receta.
Que, si la sumáis a la receta de la semana pasada, el efecto es top, top… y disfrutaréis como con una Coca-Cola normal bien fresquita sentados en una terraza un soleado día del Carmen en Marín. Pero, insisto, en que Salamanca no presta lo que la naturaleza no da. Si le echáis un pelotazo de ron a esa Coca-Cola hacemos un pan como dos tortas y se pierde todo el efecto. Así que ya sabéis que el alcohol es mal aliado para este asunto.
LA RECETA
Compramos una sandía de dos kilos de “El Sol de Levante” (https://www.soldelevante.com/) y la reservamos en la nevera para que coja buena temperatura fría. La cortamos en rodajas, limpiamos de pepitas y nos quedamos con la mayor parte posible de parte blanca. Porque es ahí donde está el secreto de la “viagra” natural.
Para potenciar un efecto de resonancia que amplifique todas las virtudes de la sandía, vamos a coger otros tres grandes amigos para la causa: tomate natural, si puede ser de Loira, mucho mejor, ajos y, el mamporrero de “Aires de Jaén”. Troceamos la sandía con dos tomates y unos ajos, que podemos escaldar en agua hirviendo durante medio minuto para quitarles el bravío, y 200 mililitros de aceite de oliva virgen extra “Aires de Jaén”, con las variedades de aceituna picual y arbequina.
Para darle más fuerza y energía rápida, los hidratos de carbono de un trozo de miga de pan de Olga, si es reseso, mejor. Y lo pasamos todo por un robot de cocina, una batidora o similar, hasta conseguir una crema que reservaremos en la nevera. La tomaremos en la comida y en la cena durante dos días. Y, de desayuno, cuchara de “Aires de Jaén” con limón. Ojo con la sal, los hipertensos.
Si queréis darle un golpe gourmet, rayar queso de cabra congelado con unos daditos de manzana de Santo Tomé de Piñeiro.
Y, si vais a entrar a matar, media copita de champán, como Asterix y su poción mágica. Y no creo que haga daño a la causa.