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Recordando a Carmen Pereira a Francisco Rodríguez, los Carballineses que llegaron a Marín en 1943

Carriola.J.S.P..13.04.22

Las grandes comidas de fiestas y homenajes se hacían, allá por los mediados de la década de los cuarenta y cincuenta, en el “Bar América”. Comer en el América era garantía de calidad y satisfacción porque, a los mandos de aquel barco gastronómico, estaban la señora Carmen y su esposo Francisco.

Laureano Mayán dedica una página de su libro “Marinenses de hoy y ayer en la Memoria” a este matrimonio procedente de Carballiño llegó a Marín hace, si los cálculos no me fallan, setenta años, seguramente al rebufo de la inauguración de la Escuela Naval Militar porque abrieron un negocio de hostelería en la calle Salvador Moreno, negocio que sigue abierto, lógicamente tras pasar por distintas manos, como “Hostal Marín” y se encuentra tras la cafetería Lelé. Aquella fonda de buenas comidas y pulcras habitaciones para pernoctar ya les dieron la fama que merecían y asegura Mayán que los actores de la película “Botón de Ancla”, la de Fernán Gómez, Antonio Casal y Jorge Mistral se alojaron allí mientras duró el rodaje y el atractivo del establecimiento era tal que difícil era encontrar plaza para comer allí.

Y claro, cuando el local se queda pequeño, Francisco Rodríguez y Carmen Pereira,, los “Carballineses”, abren otro restaurante de tronío cuyo local da rente a la Rúa do Sol y a la Avenida Jaime Janer. Le pusieron por nombre “Bar Restaurante América” de enorme fama por su calidad, su capacidad y su atención a los clientes, que eran como de casa siempre.

En 1956 toman otra iniciativa que es la de abrir un bar cafetería frente a la Alameda, al lado del antiguo Bar Colón, al que pusieron como nombre “El Carballinés”, nombre que todavía hoy perdura, y punto de encuentro aún ahora, de quienes se citan.. ¿donde? ... en el Carballinés... y no hacen falta más señas. Se da la circunstancia de que este bar fue el primero que puso una televisión al público, gesto de gran relevancia para aquellos que hoy recordamos la llegada de la primera carta de ajuste a Marín y a nuestras vidas, y la televisión única que tardó bastante tiempo en verse en color e incluso en "verse", porque las interferencias fueron muy frecuentes durante años.

Y ya en su última etapa, para rizar el rizo de su profesionalidad en el mundo de la hostelería, abrieron un nuevo y novedoso restaurante en la calle Echegaray al que pusieron por nombre “El Mesón del Marisco”, casa que fue famosísima por su novedad, su calidad y su fama atesorada durante tantos años de servicio.

Carmen Pereira “A Carballinesa” y su esposo Francisco Rodríguez, “O Carballinés”, se conviertieron en marinenses de pleno derecho porque aquí dejaron una familia entrañable, con siete hijos, Pepita, Tocho, Susa, Paco, Julio, Carmen y Luis, todos ellos integrados en la vida social, cultural y deportiva de esta villa, alguno de los cuales mantuvo el paso culinario de la saga aunque los demás prefirieron tomar rumbos diversos en sus vidas profesionales.

Y a esa importante referencia profesional de la señora Carmen y su esposo, tenemos que añadir, y así lo hace Mayán Taboada en su libro, otras cualidades humanas: “Irradiaba simpatía, alegría y confianza y, con su abierta sonrisa y sus consejos culinarios que a nadie negaba, supo ganarse el cariño de todos cuantos la conocieron”. Sus clientes eran algo más que eso, los trataba como de la familia.

Pues quede hoy en Carriola la presencia de la señora Carmen y al señor Francisco que dejaron huella en Marín y a los que recordamos con verdadera simpatía.

 

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