Carriola.Julio Santos Pena.28.08.22
Muchas veces pasan desapercibidas las personas de un barrio, de un pueblo, porque no buscan notoriedad en su espíritu de colaboración. Muchas veces se hacen homenajes tardíos, cuando uno ya no está...y se llega tarde; Algunas veces se premia con toda razón a personas que hacen por su barrio, por su pueblo, lo que muchísimos vecinos de los mismos desconocen porque, en la mayoría de las ocasiones, basta con disfrutar de las cosas bien hechas sin pararse a pensar en el esfuerzo, el altruismo y el entusiasmo por su pueblo que algunas personas rebosan.
Y en esta ocasión se ha hecho justicia. Cantodarea que tiene una dinámica asociación vecinal, ha sabido apreciar la labor de una persona, es más, de una persona y sus estrechos colaboradores que no regatean esfuerzos ni personales ni materiales, para hacer cosas por su pueblo, por su barrio.
En este caso, hace unos días, se ha hecho esa justicia con la persona de Chicho Montoto, ese entusiasta de su barrio y de su pueblo que está siempre dispuesto a colaborar, a organizar o a apoyar iniciativas que, lejos de movidas ni de preferencias políticas o sectoriales, aportan la felicidad de ser personas, vecinos de un determinado lugar. Chicho no está solo; le rodean un grupo insustituible de colaboradores, y me van a perdonar que no haga la lista porque sería injusto olvidarse de alguno o alguna, pero sí tendré que destacar a Morgan, otro personaje del equipo que no tiene nunca un “no” por respuesta e igual lo encontramos, siempre apoyando a Chicho, organizando las fiestas; prendiendo el foleón de Cantodarea, subido a una escalera para colgar carteles; chorreando calles y plazas (recuérdese el tiempo de la pandemia), o subiendo, como ayer, la imagen de la Patrona a su altar del Nuevo Templo con la elevadora de la empresa de su jefe Chicho.
Hay un importante mérito de Montoto que está destinando no pocos fondos propios en la adquisición de inmuebles de Cantodarea que restaura pese a la dificultad que supone, económicamente hablando, revitalizar viejas casas, algunas abandonadas desde tiempo inmemorial. Y ha tenido la gran idea de, en una de esas recuperaciones, convertir la que fue cuadra de los caballos de la funeraria de principio del pasado siglo en un pequeño pero cuco recinto en el que se hace la vida social, donde se reúnen los colectivos de Cantodarea y donde grupos de amigos pasan buenos ratos futbolísticos cuando se televisan partidos de un equipo que no voy a desvelar para no herir susceptibilidades.
Y la asociación “A Fonte” no ha querido dejar pasar la ocasión de premiar ese espíritu de buen vecino de Chicho Montoto, al que designaron “I Socio de Honor”, y de sus colaboradores, rindiéndole un homenaje en el singular Auditorio María de Román (otra idea del homenajeado) en el transcurso de un festival en el que actuaron personas que también quisieron sumarse a la iniciativa.
Bien merecido. Necesitaríamos en Marín una docena de “Chichos” y otra de “Morgans” para que este pueblo fuese mejor porque aquí sobran los negativos por todas partes.
Pues desde Carriola, nuestra más sincera en hora buena.