Carriola.Redacción.30.08.22
La sequía aumenta el peligro de incendios que cada año por estas fechas se cierne sobre los montes. Pero, por más que se repite, nunca se toma en serio el peligro. La responsabilidad es de quien, ostentando la titularidad de las zonas silvestres, sean particulares o de entidades como Concello o Comunidades de Montes, miran para otro lado mientras la maleza se acumula y multiplica desde el mismo borde de los caminos
El pasado sábado Carriola informaba sobre un peligroso incendio que se inició entre las casas del Inferniño, en pleno casco urbano, que en primera instancia fue controlado por los servicios de bomberos y la mismísima Policía. El domingo volvíamos al tema para presentar el video remitido por una vecina del entorno en el que se podían ver las grandes llamas en el mimsmo lugar donde se habían reactivado el fuego. Los servicios públicos consiguieron reducir a tiempo el siniestro que bien pudo costar el disgusto de propietarios de casas y coches del entorno.
Y a raíz de esa información nos han llamado de varios puntos del municipio para denunciar situaciones similares o mucho más peligrosas que pueden convertir al rural marinense en un espantoso foleón de San Juan en cualquier momento porque realmente da pánico ver cómo están de abandonadas esas zonas a las que bastará con que un venado o venada ponga el inicio para que todo se convierta en un pavoroso incendio.
Y la primera de esas zonas está en Macenlle, donde se puede empezar por un lavadero, el de "Pardacuña", de propiedad municipal, que ya casi ni se ve porque está rodeado y cubierto por la maleza, aunque el mayor peligro está cincuenta metros más arriba, en terrenos de responsabilidad de la Comunidade de Montes de San Xulián donde la mínima chispa que se produzca, bien por el efecto maligno de cualquier humano irresponsable, bien por el tubo de escape de las muchas motocicletas que suben por aquellos caminos, puede producir una catástrofe.
La sequía aumenta el riesgo de incendio, no cabe duda, pero la principal causa es el abandono total de la responsabilidad que, bien sea la entidad municipal, bien sea la Comunidad de Montes o incluso los particulares propietarios de las zonas, tienen sobre estos terrenos.
Por avisar no queda, nos dicen los vecinos del entorno real y justificadamente preocupados por semejante peligro, y aquí dejamos lo que es un aviso más para ver si hay quien lo atienda.