Carriola.J.S.P..27.10.22
El libro de Laureano Mayán sobre “Marinenses de ayer y de hoy, semblanzas” recoge en una de sus capítulos la referencia a Luis Portas Barreiro. No era de Marín, porque nació (1928) en la capital, pero fundó aquí su familia y aquí falleció en 1985. Con Luis compartí mis primeros años de periodismo local cuando había que patear la calle y los despachos con lápiz y libreta y compartí también con él noticias agradables y lamentables, que de todo hubo en aquel tiempo. Hoy siento la satisfacción de recordarle en esta sección habitual de Carriola de Marín
Lano Mayán, que también andaba en aquellos años metido en el fragor de la noticia para otro períódico indica que Portas estudió Derecho pero no acabó la carrera porque el fallecimiento de su padre le hizo empezar a trabajar como administrativo en el Juzgado pontevedrés para seguir después en un despacho de la Magistratura de Trabajo donde permaneció hasta 1984 en que le llegó la edad de jubilación.
Contrajo matrimonio con Carmela Salazar, de conocidísima familia marinense, y de la unión nacieron seis hijos, dos de ellos mujeres y durante muchos años fue corresponsal informativo de Radio Pontevedra, Agencia EFE y, sobre todo, Diario de Pontevedra, en Marín, aunque también realizaba reportajes periodísticos en el ámbito de la capital, siendo como era uno de los principales redactores del diario pontevedrés que dirigía Pedro Antonio Rivas Fontenla.
Como buen profesional siempre estaba al cabo de la noticia en una época en que las comunicaciones tenían grandes dificultades porque no existían, ni se les esperaba, móviles, ni fax, ni teletipos ni ordenadores. Con lápiz y libreta tomaba las declaraciones de unos y otros y las trasladaba a las páginas del diario a las que añadía las fotografías que, no habiendo entonces otro modo, hacía el fotógrafo pontevedrés Rafa que se desplazaba a Marín cuando era requerido por Luis .
Portas era un entusiasta de la música. Estudió solfeo e hizo sus pinitos con el violín pero lo que más practicó fue el canto en la Polifónica de Pontevedra a la que aportaba su voz grave con maestría. El fútbol, la relación social y el ser amigo de sus amigos eran condiciones de Portas a las que unía su preocupación por las carencias de los demás a los que ayudaba ofreciendo desinteresadamente su colaboración basada en conocimientos administrativos, para sortear la siempre enojoso burocracia.
Luis Portas falleció tras sufrir durante meses una enfermedad que acabó minando su vida y el periodismo local quedó mudo por algún tiempo, habituado como estaba el vecindario a leer cada día sus crónicas informativas.
Tras su fallecimiento, la información periodística inició una transformación brutal dejando atrás a aquellos, como él, reporteros de raza de los que ya no hay porque ese mundo es otra cosa en la actualidad.
Laureano Mayán no quiso dejar fuera de sus referencias de personajes populares al bueno de Luis desaparecido en lo mejor de su vida.