Carriola.Redacción.31.10.22
Desde que hace unos días publicamos en Carriola de Marín un reportaje en el que el propietario de una embarcación fondeada en la Playa del Cementerio reclamaba su histórico derecho a continuar utilizando el fondeadero. No todo el mundo está de acuerdo con lo aquí declarado ni con sus razones y hoy publicamos otra opinión claramente distante de la del otro día que dice:
"Después de leer sus artículos sobre lo argumentado por Fernando Otero, sobre lo acontecido en el " cementerio de barcos", tengo que manifestar publicamente que mucho de lo que argumenta no es cierto. Procedo a explicarme:
Es cierto que el origen de este recinto fue como puerto de abrigo para los pescadores profesionales en el año 1943, al construir la Escuela Naval y eliminarse el acceso que tenían a la Banda do Río, siendo utilizado en un principio por pescadores profesionales pero, con el transcurso de los años y la decadencia de los barcos de pesca (xeiteiros), comenzaron a amarrar en la zona embarcaciones recreativas sin autorización alguna y haciéndose sitio de la mejor manera posible, bien porque había un hueco, bien porque me lo dejaba un conocido porque vendía la embarcación o como sucedía últimamente peleándome con el vecino con aquello de "se ti podes eu tamén...." con el consiguiente altercado.
Mención aparte del que dejaba el tiravira o muerto que pasaba a ser de su propiedad por "sécula seculorun" para volver a ocuparlo cuando se le antojase o incluso ofertar la venta del mismo o incluyéndolo en el pack a la venta de la embarcación si era el caso. En fin, haciendo uso de una especie de "patente de corso" y no dudando en denunciar ante la Autoridad Portuaria cuando alguien recién llegado me perjudica, haciendo lo que yo hice, ahora paso a ser perjudicado.
Este recinto nunca fue administrado ni tuvo competencia en él asociación alguna. La Autoridad Portuaria ante las citadas denuncias, enfrentamientos y reclamaciones intento su ordenación, siendo rechazado por los ocupantes. Relegándose entonces a establecer un número máximo de embarcaciones y llevando un censo controlado semanalmente por el guardamuelles de turno, y esto desde hace años.
Con la construcción de los nuevos pantalanes de Placeres y ante el proyecto de la piscina, la Autoridad Portuaria ve la oportunidad de la regularización del atraque de las embarcaciones, ofreciéndoles plazas de atraque. Mencionamos aquí que, por ley, toda embarcación tiene que pagar la lámina de agua que ocupa y que las zonas libres de atraque o fondeo no existen. Siendo el tiempo de espera en el pantalán del Paseo Antonio Blanco de unos tres años, y la situación "legal" de los usuarios del Cementerio, la oferta de Placeres ofrece pocas dudas, por lo que el Cementerio comienza a ser desalojado.
¿Sabes quién fue el último en amarrar su barco en el Cementerio?. Pues Fernando Otero. Cosa que hizo hace solamente unos dos o tres meses, agarrándose a sobrada existencia de huecos dejados por las embarcaciones que se trasladaron a Placeres y argumenta en el reportaje publicado en Carriola que hace cuarenta años el abuelo tenía allí atraque y,en fin, haciéndose un "ocupa" sin derecho alguno.
Todo ello se puede comprobar fácilmente con la presentación de la documentación de su embarcación y viendo la fecha desde que es titular o con la revisión de los censos semanales de la Autoridad Portuaria. Conoce este señor sobradamente la identidad del funcionario que, día si y otro también, habla con los pocos propietarios de embarcaciones que aún quedan, informando y ofreciéndoles soluciones a la situación. Mucho me sospecho que la única intención que persigue el personaje del relato es que "cree" que con el descrédito y la amenaza va a conseguir evitar el traslado a Placeres y saltarse la lista de espera de tres años para los del paseo Antonio Blanco que es lo que le interesa."