Carriola.Redacción.05.12.22
La vieja estructura de lo que a alguien de otros tiempos se le ocurrió ubicar un mercado de abastos en el límite de los concellos entre Marín y Pontevedra, tiene los días contados ya que, por fin, FENOSA está ultimando las obras de retirada de un cableado de alta tensión que, detectado tras la adjudicación de la obra, impedía el comienzo de los trabajos de demolición de columnas y placas existentes
El concello calcula que en el plazo de cuatro meses desaparezca la vieja estructura del fallido mercado de abastos municipal de Cantodarea, una facha urbanística que permanece desde hace décadas y que, desde su concepción ha arrastrado problemas de todo tipo que impidieron tanto su finalización como su eliminación.
El actual gobierno municipal con mayoría del PP, ha decidido a comienzos del año poner fin a ese adefesio y, destinando fondos propios procedentes de remanentes del presupuesto anterior, puso en concurso la obra de demolición que fue adjudicada pero se topó con dificultades posteriores a dicha adjudicación pues se descubrió la existencia de un cableado eléctrico subterráneo y también la maraña de cables de telefonía que retrasan el comienzo del derribo ya que los trabajos de los cambios de esas conducciones tampoco son fáciles y habrán requerido incluso proyectos complicados de ejecución.
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La obra de soterramiento del cableado tiene una evidente compejidad
Tras la retirada del cableado de la propia estructura y la decidida obra de FENOSA para renovar la infraestructura existente entre el Puerto y el transformador ubicado en el propio “mercado”, pronto habrá vía libre para que entren las máquinas de la empresa adjudicataria para realizar los trabajos que dejen expedita la zona calculándose desde el concello que podría ocurrir en el primer trimestre del año que está a punto de comenzar
Casi sesenta años de espera
Esta estructura fallida comenzó a construirse en el año 1964 y desde entonces los vecinos del entorno vienen sufriendo la presencia de semejante feismo urbanístico. Columnas, dos plantas, vigas y fuertes muros de hormigón esperan ahora a su desaparición lo que provocará un espacio que el concello urbanizará según contiene la propia actuación que está a punto de comenzar.