Carriola.Redacción.17.03.23
A poco más de un par de semanas estaremos inmersos en la Semana Santa, tiempo que, si hace treinta años era de profundo sentido religioso, se ha convertido en un paréntesis vacacional que muchos aprovechan para bascular de un lado a otro del país en plan de desconectar de las obligaciones habituales
Y son muchos los que buscan un destino turístico lo más tranquilo (o no) y hermoso que puedan pero también los propios de los lugares con playas u otros encantos, gozan de la posibilidad de llenar la semana y liberarse de la presión del trabajo diario por unas jornadas.
A casi nadie lse le ocurría hace cincuenta años pensar en utilizar la Semana Santa como vacaciones de turismo. Era tiempo de silencio, reflexión, procesiones, Santos Oficios, recogimiento y música sacra en la radio, porque TV. Tampoco había. Con la progresiva pérdida del sentimiento piadoso, fue llegando la moda primero y la costumbre después de utilizar la Semana Santa de otro modo y, aquellos valores religiosos, quedaron para quienes quieren seguir viviéndolos que son todavía muchas personas. Pero las familias se mueven por el país buscando sol, playa, monte o diversión en zonas turísticas. El sur y el levante del país eran lo habitual por el seguro de buen tiempo que ofrecían y aguas templadas en sus playas con lo que casi todo el mundo iba “hacia abajo”.
Pero el clima ha venido favoreciendo al norte en los últimos años y, aunque en alguna ocasión la lluvia o incluso el frío mata las pasiones, de unos años para acá son muchos los que toman el sentido inverso y viajan a Galicia, con facilidad por la mejoría de las comunicaciones y, ahora, con las solo cuatro horas de tren desde Madrid que era, hace nada, una quimera.
Y Marín ofrece, como otras muchas poblaciones gallegas, la tranquilidad, las playas y la gastronomía que muchos buscan para esos días y, cada año, son más las personas que se desplazan a esta y otras villas de nuestra comarca de Morrazo buscando el disfrute de esos días de asueto.
Preparando la zona de playas
Y el Concello ha decidido ponerse manos a la obra en previsión de una buena semana climatológicamente hablando jugando unos diez mil euros a la “lotería climática” para preparar las playas y sus entornos. La concejala del servicio, Cristina Acuña, comunicaba no hace mucho que se va a adelantar el balizamiento de los arenales para evitar peligros a quienes puedan estar nadando cerca de la orilla y se puedan ver importunados por alguna embarcación irresponsable, que siempre hay y ayer hemos podido ver cómo los operarios de la Asociación Juan XXIII iniciaban la limpieza de los arenales, sus accesos y de todo el vial afectados por el rigor invernal para dejarlos expeditos de cara a recibir a propios y visitantes durante esos días de descanso. De este modo, Portocelo, Mogor y Aguete serán referencia en la Semana Santa si esa lotería del tiempo nos es propicia.