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Recordando a Santiago Vázquez Fernández

Carriola.Redacción.08.06.23  

Traemos hoy a la seccion “Recordando a...” de Carriola la memoria de un personaje muy popular al que Laureano Mayán, en uno de sus libros, “Marinenses de ayer y hoy” dedica un extenso capítulo.

Santiago Vázquez Fernández  era coruñés de nacimiento, de Ares, concretamente, donde nació en 1921 y vivió con su abuela en los tiempos en que el resto de su familia, como otras muchas, emigraron a las Américas, y a él se le encomendó acompañar a la matriarca.  Estudia las enseñanzas primarias de aquel tiempo y aprende fontanería pero, cuando tenía 17 años le coge de lleno la guerra civil para la que no es movilizado, pero decide alistarse como voluntario en el Cuerpo de Infantería del Tercio Norte de Ferrol donde es destinado a la Banda de Cornetas y tambores de la ciudad departamental por no tener todavía la edad reglamentaria para ser soldado. Sin tener ni idea de música, en cambio consiguió convertirse en un buen “corneta” y dominar el tambor de forma especial.

En 1939 es destinado al Crucero Canarias donde permanece hasta el año 1943 en el que regresa a Ferrol y en este tramo de su vida militar, Santiago se ve en la desagradable labor de rescatar a numerosos muertos del “Bismarck” buque alemán inmerso en la II Guerra Mundial. Terminado aquel servicio es destinado a Marín, en el año 1944, a la Escuela Naval Militar recientemente inaugurada, y aquí echa raíces al casar con Isolina  un año más tarde. Tres hijos, la primera  fallecida a los tres meses de nacer; Chelo y Santiago, fueron el fruto de su matrimonio con Isolina que siempre fue su principal apoyo de vida en la ausencia y en la presencia.

Al Juan Sebastián de Elcano

Laureano Mayán recogió personalmente de boca del hoy aquí recordado, el relato de su embarque en el Juan Sebastián de Elcano para formar pare de la banda de música del buque escuela donde tan solo cuatro horas después de haber embarcado es testigo de un desagradable suceso como fue el azote de un fuerte temporal que barrió de la cubierta a tres hombres cuyos cuerpos nunca fueron encontrados. Aquel episodio forjó el espíritu de Santiago que siguió en el buque pero, con ocasión de unos exámenes convocados, consigue ascender a cabo de Cornetas y Tambores con lo que es destinado a Cádiz.

Siete años más en Cádiz, lejos de su familia que seguía en Marín, hasta que embarca en el  “Almirante Cervera” hasta el 1963 en que consigue por fín el destino definitivo en la Escuela Naval Militar de Marín.

De militar a maestranza

Santiago Vázquez había cumplido ya muchos años como militar y rozando ya los 50 de edad, temiendo que en cualquier momento fuese de nuevo destinado lejos de los suyos, abandona su condición castrense y se pasa a “Maestranza”, ejerciendo como jardinero en la Escuela donde llegó a ser el encargado general de este servicio que desempeñó con mimo lo que le valió frecuentes felicitaciones de sus superiores.

Colaborador cultural

Permanecer al lado de su familia ya hasta su fallecimiento fue el logro que más valoraba Santiago quien, desprovisto de su condición militar, supo participar y colaborar con numerosas iniciativas culturales y populares, siempre en torno a la música y el canto. Fue componente fundador del coro “Airiños Mareiros”, de Fancisco Landín y de la "Coral Lembranzas" y también constante miembros de los coros parroquiales que en cada momento existieron. Y en la parroquia marinense fue fundador y director del coro de cornetas y tambores de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno.

Una amistad singular con el príncipe Juan Carlos

Santiago recordaba con especial cariño la relación de amistad que mantuvo con el entones Príncipe Juan Carlos, hoy Rey Emérito, al que conoció el primer día de su ingreso en la Escuela Naval. En aquella jornada, todavía siendo militar, se encontraba encargado del Cuartel de Alumnos aspirantes y el príncipe le preguntó a qué hora se tocaba diana a lo que Santiago le respondió que a las siete menos veinte. “Pues a mí - le dijo entre risas- a las siete y veinte”. Santiago fue una persona muy apreciada por Juan Carlos que recurría a él en numerosas ocasiones como suele suceder en los cuarteles con personal de confianza y, producto de este entendimiento, el día que se fue de la Escuela lo mandó llamar para dedicarle una foto que Santiago guardó como oro en paño el resto de su vida.

Página dolorosa para nuestro hoy recordado fue el fallecimiento inesperado de su esposa Isolina, en el año 2010, lo que marcó el final de su propia vida poco después.                                                                                                          

Laureano Mayán que nos dejó el tesoro de las referencias a personajes tan populares como Santiago Vázquez, termina calificándolo como “apacible y cariñoso” y persona que renunciaba a entrar en vanas discusiones porque, decía, “nunca conducen a nada”.

Carriola une esta referencia a la de otros personajes de la sección “Recordando a...” que se pueden consultar en el apartado de la página “búsqueda avanzada”

 

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