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Las pistolas de agua, último recurso para ahuyentar a las gaviotas en las terrazas de bares

Carriola.Redacción.14.06.23  

Las gaviotas se convierten en algunos momentos del año en verdaderos problemas incluso de seguridad, especialmente en los pueblos costeros a donde muchas parejas de estas aves se han trasladado y anidado en los tejados de los edificios, desde donde tengan la mejor visión del paisaje, o desde donde puedan iniciar con facilidad su vuelo para detectar alimentos o ponerse a salvo con mayor eficacia.

En lugares de tierra adentro, hablemos de Madrid, por ejemplo, las gaviotas han colonizado los basureros donde pueden encontrarse miles de individuos pululando sobre los restos orgánicos de los que se alimentan teniendo en cuenta que se trata de aves insaciables capaces de tragar cualquier cosa que les parezca alimento.

Gviota comiéndose a una paloma tras matarla

Y si son capaces de vivir a tanta distancia de su medio natural, que es el mar y son los acantilados de la costa, no es extraño que muchas de ellas prefieran quedar por sitios cercanos buscando con qué alimentarse. Incluso, seguramente en momentos de escasez de ellos, se ha visto a gaviotas lanzarse sobre palomas a las que matan con sus fortísimos picos y les comen las entrañas dejando las plumas en el lugar del “banquete”, un espectáculo bastante desagradable que se ve con frecuencia desde las casas que tienen vista a los tejados próximos. Pero también suele pasar en el mismo suelo de cualquier calle.

El terror de las terrazas

Gaviota atacando la mesa de una terraza

La gaviota es un animal inteligente que, a pesar de su notable envergadura es capaz de volar a ras sorprendiendo a cualquiera que esté en una terraza con el pincho enfriando antes de hacer compañía al vino, el vermout o el café con churros. De repente, la gaviota aparece como elefante en cacharrería y, aprovechando el susto del cliente, agarra con el pico el pincho en cuestión y esparce vasos y copas por el suelo para disgusto del cliente y del propietario del bar que ve como la ganancia del día se va en una docena o más,  de copas, vasos tazas o platos,  a lo lago de la jornada.  Por eso hay que desconfiar de las gaviotas que están aposentadas, aparentemente tranquilas, en cualquier lugar elevado a veinte metros de la mesa porque en el primer descuido la dejan vacía de tapas y menaje.

Y por hacer mención a otro perjuicio, no podemos olvidarnos de las defecaciones malolientes y corrosivas sobre coches y hasta personas sin el menor recato.

Pareja de por vida

Una familia en el tejado de un edificio

Según nos han informado personas conocedoras de esta especie. Las gaviotas se emparentan con su pareja de por vida y anidan en determinados sitios donde, entre macho y hembra, crían a sus polluelos, varios, que no siempre se llevan bien, e incluso hemos observado en alguna ocasión, como uno de ellos al menos, es víctima de los demás en puro “bullying”, seguramente por selección natural. La pareja de gaviotas desaparecerá cuando sus pollos hayan aprendido a volar y abandonen el nido pero, al año siguiente, volverán al mismo lugar para repetir la historia de su descendencia.

Hay que destacar la agresividad máxima que muestran “padre” y “madre” cuando alguien se acerca a su nido mientras tienen allí a sus crías o, simplemente, cuando alguien se asoma a un balcón cercano. Pueden iniciar un “ataque” de intimidación chillando sobre las cabezas de los curiosos e incluso, si les es posible, tratar de picarles con violencia.

Las gaviotas "apuntan" defecando a la cabeza de los humanos

Claro que la primera reacción del ave es defecar encima del osado observador y, si acierta, produce la inmediata retirada del mismo con bastante asco.  Y no solo eso sino que, cuando detectan que el peligro es mayor (caso del momento en que alguien se atreve a retirar el nido) inician un griterío que atrae a las gaviotas de todo el entorno incluso lejano que, en plan nube amenazadora, sobrevuela el lugar para defender a la pareja amenazada y tratar de evitar el desalojo de los huevos o los polluelos intimidando al operario en cuestión que ha de ir bien preparado para evitar malas consecuencias de un posible ataque masivo.

Las pistolas de agua, una moda

Volviendo a las terrazas, los propietarios de los bares que, por su situación se encuentran más afectados por este problema han intentado de mil y una maneras espantar a estas aves que enseguida aprenden el truco para “reirse” en la cara de todos. Se han colocado oscilantes buhos de mentira de manera estratégica que dieron resultado porque las gaviotas se asustaron de su presencia hasta que debieron comprobar que aquello no hacía el más mínimo movimiento propio, y ya nos les importó su presencia; Se han puesto discos brillantes y tintineantes colgados que también parecían ser la solución; se colocaron aparatos de ultrasonidos y se utilizaron sprais pero...para dos días.

Y ahora ha llegado la moda de las pistolas de agua que viene de, nada menos, Venecia, donde los hosteleros hasta sirven la consumición y facilitan a cada mesa una pistola, eso sí, de color naranja, que parece ser la que impone respeto a las gaviotas que se mantienen a raya mientras el cliente tenga acceso al artilugio.  

Campaña municipal de control de gaviotas y palomas

retirada de nidos de gaviota por personal especilizado

Estamos en el momento justo de la anidación de las gaviotas y es fácil comprobarlo desde cualquier terraza porque en el tejado de enfrente, con toda seguridad, hay una pareja a punto de formar nueva familia o esperando ya descendencia, pareja que, seguramente, ya estuvo en el mismo trance el pasado año.

Y ello quiere decir que dentro de un mes aumentaría exponencialmente la colonia de gaviotas con el consiguiente perjuicio por las molestias y los problemas que causan tal como hemos referido más arriba.

Para evitar el exceso de población de gaviotas, el Concello de Marín, como otros muchos de la costa gallega, pone en marcha una campaña de control consistente en la retirada de nidos, huevos y pollos, por medio de operarios especializados en esa función nada fácil y, a veces peligrosa por la respuesta de las aves en el momento de la retirada.

Recordremos pues que, desde el concello no hace muchos días se informó que “Xa está de novo activo o servizo de control poboacional da gaivota patiamarela e da pomba común no casco urbano de Marín. Será a empresa Indigemont a que se encargua da xestión do servizoe, con respecto á gaivota, calquer veciño, veciña ou comunidade que queira solicitar de maneira gratuita a revisión do tellado, pode facelo chamando ao 620 00 28 64, en horario de luns a venres, de 08.00 a 14.00 e de 16.00 a 19.00 horas.

Métodos legales e incruentos

Desde la empresa encargada de este control de las aves mencionadas se indica que “Os métodos que se utilizan para o control poboacional destas especies son incruentos e con métodos avalados pola lexislación medio ambiental e, deste xeito, cando se revisa un tellado, retíranse os niños e no caso de haber crías, lévanse ao Centro de Recuperación de Fauna Silvestre, ubicado en Cerdedo-Cotobade.

En el caso de las palomas, añade la nota, “A súa captura realízase a través de gaiolas, de grandes dimensións e con comedeiros e bebedoiros, que lles permiten aos exemplares capturados estar en correctas condicións vitais até que os operarios acuden na súa buscalevándoas despois a un núcleo zoolóxico autorizado, no que son examinadas para comprobar o seu estado de saúde e, posteriormente, son liberadas lonxe dos núcleos urbanos. 

La campaña de control conlleva la realización de un censo poblacional previo de ambas especies por parte de un biólogo experto y, después de finalizar la temporada, se realiza otro para comprobar el resultado conseguido  en ambos casos

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