Carriola.Julio Santos Pena.15.07.23
Mañana domingo tendremos buen día, o eso dicen las previsiones meteorológicas que cada vez fallan menos, para eso se apoyan en satélites y sabe Dios cuantos artilugios que vuelan por el espacio para ofrecer información. Siendo así el Día del Carmen volverá a ser glorioso a lo lago de la jornada porque la gente del mar, en esta fecha, se entrega intensamente a la devoción por la Virgen del Carmen que es su Patrona y su refugio moral cuando se encuentran en la soledad de su duro trabajo en la lejanía de los océanos y los mares más remotos y aún más duros, a los que entregan su vida, algunas veces por obligación y necesidad pero, si no no sería posible, la mayoría de las ocasiones por pura vocación marinera, esa fuerza que se necesita para renunciar a todo por navegar con el sabor de la sal en los labios.

Una muy antigua imagen de la procesión del Carmen en Marín
La procesión de la Virgen del Carmen, hace cinco o seis décadas concitaba la participación de muchos barcos de pesca de aquellos cascarones de madera que paraban su trabajo en este día sagrado para el colectivo marinero. Aquellos barcos fueron desapareciendo en favor de otros más grandes y fuertes que se fueron alejando del puerto y, lo que hasta entonces eran mareas de un día o dos que permitían parar en esta fecha, las ausencias se fueron agrandando por la lejanía de los caladeros. Hoy se ha superado con creces esa situación y, aparte de que hay muchos menos barcos que entonces, ni física ni económicamente se puede pensar en su presencia en esta manifestación religiosa aunque hace un año pudimos ver al

El Ensenada de Bueu al paso de la procesión ante el J.S.de Elcano
“Ensenada de Bueu” que participó como el hermano mayor de las docenas de pequeñas embarcaciones que sí rodearon al remolcador que llevaba la imagen del Carmen por la Ría.

El "Nuestra Golondrina de Senén Touza y, Gabriel y Eusebio (Los Tromperos)
Recordamos a lo largo de tantos años, la participación de varios armadores en esta misma tarea. El "Mar de España", de Don Eduardo Santiago, que en esa jornada, a pesar de sus años, patroneaba el buque con todo el orgullo personal que podía expresar; Del “Nuestra Golondrina” de Senén Touza y sus socios; El “San Cibrán” de Juan José Rosales, armador y patrón conocido cariñosamente por “Virichao”... y otros buques que se enorgullecían de esta piadosa tarea, y lamento no poder hacer una merecida lista de sus referencias.

Antono Alonso observa, desde el puente el embarque de la imagen del Carmen
Desde hace varios años, con ausencia y poderosas razones de los actuales barcos, tenemos la fortuna de contar con los remolcadores de “AmareMarín” cuyo propietario, Antonio Alonso, da fe de su devoción marinera por la Virgen del Carmen facilitando que los hombres de la Cofradía la depositen en la cubierta de uno de sus buques para recorrer las aguas de la Ría y llevarla hasta donde se realiza la ofrenda floral a los marineros fallecidos en el mar, emotivo acto en el que participan familiares de los náufragos, más en su recuerdo que nunca.
Alrededor del gran remolcador de AmareMarín que lleve la imagen del Carmen, navegan durante la tarde decenas de pequeñas embarcaciones de recreo y también de los pescadores de bajura y, si hay suerte, como el pasado año, se une algún barco como el mencionado “Ensenada de Bueu” que hace el recorrido procesional e incluso, no hace mucho tiempo, coincidió la procesión con la salida del Juan Sebastián de Elcano rumbo a Cádiz para finalizar el crucero de instrucción.

Un emocionado Alonso recibiendo la gratitud de los participantes
Mañana Antonio Alonso volverá a posibilitar el traslado de la imagen de la Virgen del Carmen en uno de sus remolcadores y hasta puede ser que, como otros años, alguno de los otros de su flotilla participen en el evento religioso y este veterano lobo de mar volverá a sentir el orgullo de ver embarcar y desembarcar a la Virgen del Carmen y el agradecimiento de las autoridades y de las gentes del mar por su buena disposición y altruismo en beneficio de un acto tradicional y sentimental como pocos a lo largo del año.