Carriola.J.S.P..10.09.23
Esta misma semana nos hemos hecho eco del disgusto que tienen en la Comunidad de Montes de San Xulián y el la Fundación Juan XXIII por el desdichado acto del robo de seis de las nueve cabras enanas que daban “vida” animal al recinto

José Mariño, responsable de Juan XXIII en Castiñeiras
Y hemos tenido tiempo para charlar con Jose Mariño, responsable de la Fundación Juan XXIII en el recinto, un hombre ilusionado con su trabajo especialmente porque se dirige, básicamente a personas con discapacidad intelectual que se forman en un área que les permite trabajar y sentirse útiles en la vida en un entorno natural como es el de Cotorredondo, y hacerlo también en jardines y parques de otros puntos con sus correspondientes contratos de trabajo y remuneraciones acorde con el mismo.
Todo empezó con un proyecto municipal pionero
Mariño explica a Carriola que en el año 1997 se puso en marcha un proyecto de colaboración entre el Concello de Marín y la Fundación Juan XXIII por la que ésta se hizo cargo del cuidado de muchas zonas verdes del municipio “Aquello fue un primer paso pionero que nos permitió crear infraestructura seria a continuación lo que ha permitido que, en este momento, setenta y dos personas entre las que, más de sesenta, tienen algún problema de discapacidad intelectual. Todos están en plantilla con sus contratos indefinidos".
Treinta años de concesión del cuidado del recinto

La Fundación y la Comunidad de Montes de San Xulián han firmado un contrato por treinta años para la rehabilitación del espacio. “Tenemos un proyecto para la recuperación del espacio y de la fauna que otrora hubo aquí y, desde entones llevamos trabajando sobre el tema con cursos y ciclos de formación dual como el que ha terminado el pasado mes de marzo y que duró tres años. Y ahora en diciembre empezaremos otro de jardinería y trabajos agrícolas. Estos cursos son importantes para la formación y también para que los participantes obtengan un certificado de profesionalidad que garantice sus conocimientos en este trabajo”
Un “garden” que abrirá en marzo
José Mariño es una caja de ilusión por el futuro de este espacio y sus destinos y, a su satisfacción por los cursos antes referidos, añade otra iniciativa “En marzo vamos a abrir un “garden” para el que ya tenemos preparadas las instalaciones y solo nos falta preparar los baños para poder ponerlo en marcha porque ya disponemos de las licencias necesarias de comercializadores, productores y del propio fitosanitario y creo que será una buena instalación para promocionar a los participantes en su desarrollo”
Y un espacio de “residencia” de animales
Otra idea que expone Mariño se refiere al aprovechamiento de la superficie donde, precisamente, fueron robadas las cabras y que tiempos atrás albergaba a un grupo de ciervos que producía un gran atractivo al parque. “Estaría bien conseguir convertir este espacio en un recinto destinado a animales salvajes que no se pueden reintroducir en la naturaleza porque se morirían, caso de animales heridos o con algún problema de movilidad. Sería, además de un auxilio para ellos, un recinto para cuidarlos y también para sensibilizar a la gente visitante, especialmente a los niños y niñas de los colegios, sobre los cuidados y el respeto que debemos tener a la vida de la Naturaleza para evitar dañar a las especies”
El responsable de la Fundación que pone toda la ilusión propia y de su equipo en conseguir hacer real esta idea, es consciente, en cambio de que no será fácil pero cuando menos confía en que a largo plazo pueda ser una realidad y apostilla “Este parque bien que merece contar con este tipo de acciones por sus condiciones naturales y teniendo en cuenta que se empezó a organizar la zona como parque hace casi un siglo”.
Un impresionante nivel botánico
Mariño destaca de Castiñeiras que “A nivel botànico es impresionante lo que aquí hay porque contamos con un bosque consolidado con ciento treinta especies diferente de árboles con flora y fauna propia y, para nosotros, tener esto a punto es una necesidad y una oportunidad para las personas con discapacidad intelectual que puede cuidarlo perfectamente a la vez que se les da muchísima visibilización”.

La inversión se acercaría al millón y medio de euros
Poner a punto el parque de Castiñeiras para hacerlo realmente de nivel temático e interesante de verdad para los visitantes exigiría una considerable inversión que ni la Comunidad de Montes de San Xulián ni, por supuesto, Juan XXIII podría hacer frente. “Claro - añade Mariño - tendría que hacerse una fuerte inversión para arreglar todas las instalaciones que están muy deterioradas. Calculo que la puesta en marcha del parque en las mejores condiciones superaría el millón doscientos mil euros: Un albergue, un museo virtual para difundir lo que es el espacio de la zona y los de Galicia en modo virtual; una pequeña granja-escuela para la que hay superficie; el Garden etc., y todo ello gestionado por personas con discapacidad intelectual, sería una verdadero ejemplo de Naturaleza, un ejemplo social y un punto de atracción turística muy importante”.
Claro que para conseguir tal maravilla hace falta inversión y no queda otra que recurrir a las administraciones que pueden ofrecerla. “Aquí vinieron ya responsables de mil departamentos, desde concejales a conselleiros pasando por diputados y todos se van con buenas intenciones pero, al final, se queda en nada, salvo algunas actuaciones aisladas que no cumplen con lo que realmente se podrìa hacer”
Mariño reconoce una dificultad añadida y es que, “En realidad, el proyecto que te acabo de diseñar tiene carácter privado, aunque sea muy social, porque Juan XXIII es una fundación, en realidad una ONG, que busca dar salida a un colectivo especial, y la Comunidad de Montes es la propietaria de los terrenos pero sin fondos para llevar a cabo un proyecto tan ambicioso. Así nos tenemos que conformar con ir poquito a poco, pero tan lentamente que apenas se aprecia la acción si no se afronta con una acción global e importante la situación real y futura de este parque”.
Una mejora próxima con fondos europeos
El concello de Marín va a llevar a cabo con fondos europeos ya conseguidos y concedidos una importanate mejora del entorno del Lago; la eliminación de especies con problemas de salud vegetal, reposición del vallado que está totalmente destrozado; ampliación de los asadores existentes... y hasta se contempla crear un pequeño auditorio muy naturalizado e integrado en el espacio y cercano al propio Lago aprovechando el desnivel natural para crear unas gradas igualmente integradas que sirvan para llevar a cabo actos puntuales en el entorno con la iluminación correcta. “Pero esto que va a ser una realidad pronto - dice Mariño - no tiene que ver con todo el ilusionante proyecto que te he explicado antes y entre una y otra cosa, el Lago de Castiñeiras podría ser una maravilla”.
Treinta años (ya algo menos) tiene Juan XXIII para seguir haciendo el bien social en el Lago Castiñeiras y la próxima generación de sus responsables, entendiéndose con quien esté entonces en la Comunidad de Montes, puede tener una proyección futura en la zona. Hoy en día, por ambas partes hay voluntad e ilusión. Lo de los fondos necesarios ya corresponde a otras instancias que bien podrían ver con mejores ojos a nuestro parque natural por excelencia de Castiñeiras.