Carriola.Redacción.11.09.23
Ocho de la tarde de ayer. Queda una mesa libre en una terraza y aprovechamos para tomar un agüita fresca después de hacer una caminata. Una tarde agradable y por encima música en el palco por un trío que animaba el cotarro. De repente vemos cruzar a un joven, parece un camarero de algún bar cercano que llega con una bolsa, supuestamente con basura a los contenedores y, ¡oh sorpresa!, ni siquiera intenta levantar la tapa, ni con la mano ni con el pie, y las deposita al lado, en el suelo. El joven vuelve sobre sus pasos y se cruza con otra persona, una joven, también de otro bar con camiseta de uniforme. Esta lleva unas cajas de cartón y, al llegar a los contenedores, en lugar de aplastarlas y meterlas por la rendija, también las deposita fuera. ¡Que espectáculo!, comentamos.
Unos minuitos más tarde, dos operarias de limpieza que se pasan el domingo barriendo el pueblo llegan al mismo sitio y vacían lo recogido por ellas en el contenedor correspondiente. Podrían marchar de allí con su misión cumplida pero, con elogiable responsabilidad echan mano de la bolsa de basura y de las cajas de cartón y las introducen cada una en su lugar apropiado.¡Buen ejemplo de responsabilidad profesional!.
Está claro que hay quien cumple y quien no cumple y tmabién que no vigila nadie los comportamientos de los irresponsables para solucionar el caso con un multazo y se acabó.
Igual sería bueno que desde la concejalía del área se pasase una circular a los bares para recordarles su obligación de hacer bien las cosas aunque solo fuera por evitar el mal espectáculo y la peste que, no haciéndolo, les perjudica a ellos mismos.
Bien por las operarias, tarjeta roja para los otros dos.