Carriola.Redacción.22.10.23
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Desde hace un tiempo para acá viene creciendo el disgusto que empieza a convertirse en indignación en el vecindario de Cantodarea donde están apareciendo indolentes pintadas hechas en fachadas y monumentos sin el más mínimo recato y sobre superficies en las que será muy difícil, si no imposible, su eliminación
El autor o autores de las mismas derraman el contenido de sus sprays en superficies de antiquísima piedra recuperadas con el esfuerzo de particulares y el respeto del vecindario orgulloso que está de la revitalización paulatina pero muy efectiva de las casas marineras que son pura historia de esta villa marinense.

La última fechoría se perpetró sobre el pilar de uno de los cruceros, acaso el más antiguo de Marín que se conozca, a juicio de los vecinos de la zona, cuya limpieza, según alguien competente en la materia aseguró a Carriola, será imposible al cien por ciento sin dañar la piedra que ya lo está bastante como consecuencia del paso del tiempo.

Pero no es solo esa la gamberrada porque, desde un tiempo a esta parte, se han venido apreciando otras que pudieran tener la misma autoría en varias de las casas, antiguas ruinas, recuperadas en todo su esplendor pétreo, y en otras fachadas que han quedado afeadas por la acción de quienes se ocultan amparados por la noche para realizar estos “trabajos” que, según nos indican desde la asociación de vecinos, ya están en conocimiento de las policías Local y Nacional con la correspondiente denuncia para intentar dar con el autor de este abuso al paisaje.
En San Xulián y San Pedro algo parecido

Espejo roto, seguramente de una pedrada en San Xulián
También nos llegan desde la parroquia de San Xulián algunas imágenes que denotan el monumental cabreo de muchos vecinos que sufren de la misma “enfermedad” social que es la falta de respeto a lo que es de todos. En este caso también hay quien se dedica a pintarrajear superficies de difícil recuperación y, no hace muchos días, apareció roto un espejo de ayuda a la circulación en un cruce, y se quemó un contenedor de basuras con las consecuencias medioambientales y también económicas que supone la gamberrada de turno porque, cada recipiente, nos puede costar más de mil quinientos euro que habremos de pagar los demás.

Aquí había un contenedor que fue pasto de las llamas
Pues quede aquí reflejado el sentimiento de enojo de unos y otros que reclaman públicamente la investigación que dé con el autor o autores de estas y antiestéticas y costosas fechorías.