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El club Poio Pescamar se ha “lucido” con una reclamación tras perder el partido su equipo cadete femenino con el “La Peña”

Carriola.Redacción.08.11.24.

julio@carriola.es.

La absurda ambición de un club rival que, por proximidad debería ser hermano, como el caso del Poio Pescamar, ha generado en el seno del club marinense La Peña un problema y un notable malestar que reflejan en el artículo que reproducimos a continuación por una reclamación hecha tras perder un partido en la cancha

¿HASTA DÓNDE ESTÁ DISPUESTO A LLEGAR UN CLUB DEPORTIVO POR GANAR?

Pongámonos en situación: el pasado domingo 3 de noviembre se disputó la 5ª jornada de la Liga Cadete Femenino Preferente de fútbol sala, que enfrentaba al Club Deportivo La Peña contra el Poio Pescamar, con un resultado de 3-1 favorable al equipo local. Sigamos contextualizando…

Este equipo del C.D. La Peña, que milita en categoría cadete, está formado casi en su totalidad por niñas de categoría infantil (1, 2 y 3 años menores que las cadetes). Ahora la pregunta es: ¿por qué han llegado hasta aquí?

Aunque es bien sabido que el fútbol sala femenino está en auge, todavía no es comparable con la anuencia que tiene la sección masculina de este mismo deporte. Por eso, algunas categorías femeninas todavía cuentan con pocos equipos inscritos; lo que imposibilita una liga regular que compita todos los fines de semana, como es el caso de la Liga Infantil Femenino.

Si hablamos del equipo infantil femenino del C.D. La Peña, debemos recordar que vienen de ser campeonas gallegas durante dos años consecutivos, disputando así el Campeonato de España y quedando entre los 4 mejores equipos del país la pasada temporada. Si llegan hasta aquí es por méritos propios y gracias a su esfuerzo y dedicación al fútbol sala durante cada semana, entrenando 3 de los 5 días durante una hora y media. Solo es necesario acudir a uno de sus encuentros para ver la pasión con la que estas niñas sienten este deporte. ¿Cómo explicarles que aquello por lo que tanto están luchando solo lo podrán disfrutar cada dos o tres fines de semana? Claramente esto acabaría por desmotivarlas y frenar la línea progresiva ascendente que llevan hasta ahora.

Es por esto que desde el club se toma la decisión de que este equipo compita, además de en su categoría, en la inmediatamente superior, la ya mencionada Liga Cadete Femenino. De esta manera se podría completar con 10 equipos una Liga que digamos tampoco estaba abarrotada.

Ante la dificultad de la que ya hemos hablado de encontrar equipos femeninos, el Poio Pescamar se preocupa por echar abajo uno de ellos reclamando el partido que mencionábamos al comenzar la noticia. Sí, es cierto que el C.D. La Peña no cuenta con el mínimo número de jugadoras cadetes para disputar el encuentro; pero sin embargo les gana un grupo en desigualdad de condiciones (recordemos que todas ellas, excepto una, son más pequeñas que sus rivales). Algo que nunca sabremos es si esta reclamación se hubiese hecho efectiva de ser el Poio quien se hubiese llevado los 3 puntos; porque a veces el mismo hecho no molesta tanto cuando el resultado es favorable a uno mismo.

Cabe destacar que quien abandera esta reclamación es un club asentado desde hace muchos años en el fútbol sala femenino de primera división, referente también tanto en senior como en base. Un club que no sabemos si el día de mañana podría necesitar a las niñas a las que ahora está denunciando en las filas de su primer equipo; un club que tiene miedo a ganar en la pista pero no en los despachos; un club en el que los valores deportivos no van en consonancia con la imagen que pretenden dar. En definitiva, un club que ahora mismo está frenando el fútbol sala de base.

Este hecho no va a amedrentar al equipo ni al club en su deseo por seguir disfrutando del fútbol sala y trabajando por el bien del mismo. Seguirán compitiendo en las mismas condiciones, venga lo que venga y denuncie quien denuncie.

Ahora bien, la pregunta que nos hacemos es si una victoria vale tanto como para echar por tierra el trabajo y la ilusión de unas niñas que solo quieren competir, aún con el hándicap de hacerlo contras otras mayores que ellas. ¿Hasta dónde llega la ética en el deporte de base? Juzguen ustedes mismos.

roslev