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Julio Camba
Julio Camba en Marín

Por José Ruiz Guirado

DON MANUEL Torres Martínez, egregio marinense y reputado pintor, escribe, con una caligrafía inmejorable, en la “Génesis de la Asociación de Cultura y Arte Santa Cecelia (22/11/1952): “En una farmacia marínense, que por muchos y muy honrosos motivos no hace recordar aquella otra del famosísimo Feijóo, se reúnen médicos, músicos, escritores, artistas, estudiantes, obreros…” Nos estamos refiriendo a la regentada por D. Pedro Catalá, reconocido farmacéutico, que formaría parte de la Junta Directiva del Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Pontevedra. A esta competencia, se le uniría la ya reputada iniciativa investigadora en el ámbito farmacéutico. Entre alguna de las especialidades que preparaba, figuraban en Marín, Galicia, y en toda España, los famosos caramelos- matalombrices. Anunciados en una placa de hierro esmaltada, en la que figuraba un fraile franciscano, sosteniendo entre los dedos de una mano una cajita de caramelos que llamaban del P. Catalá. Don Secundino Lorenzo, uno de los médicos más querido y respetado de la Villa, le definía de esta guisa: “Era tan excelente farmacéutico, como excelente persona, y además el enemigo número uno contra las lombrices.” LA farmacia estaría instalada en los bajos de la casa número treinta de la Calle de Montero Ríos (hoy, Méndez Núñez), propiedad de D. Ezequiel Massoni González. Quien sería alcalde de Marín con el advenimiento del Gobierno del General Primo de Rivera. Recordado en la Villa por algunas de las construcciones  (Casa Consistorial, Plaza de Abastos, Alameda,etc.).    

JULIO CAMBA MANCEBO EN MARÍN.

  1. Manuel Camba Bóveda, padre del futuro periodista Julio Camba, decidió, comprobando el carácter de su hijo, o por la falta de interés que mostraría hacia los estudios; buscarle un trabajo en el ámbito de la Salud, en el que gozaba de contactos y amistades. Colocaría a su hijo Julio en la Farmacia de D. Pedro Catalá, en la Villa de Marín, cercana a la ciudad de Pontevedra; en la que residían sus tías, primos maternos y su hermano Francisco, quien compaginaría los estudios de Magisterio, con el periodismo. La intención de D. Manuel Camba, no sería otro que el hijo siguiera estudiando y compaginado trabajo. Así, le matricularían en el Instituto Provincial de Pontevedra, como alumno libre (30 de septiembre de 1897). Y, con doce años de edad, trabajaría como mancebo en la farmacia marinense de D. Pedro Catalá.

JULIO CAMBA, TORPE Y BABUETO

  1. Pedro Catalá le tomó cariño al muchacho. No tenían descendientes, con doña Pura, su esposa. Consideraba un haragán al mancebo. No daba una en el clavo. Don Pedro se lamentaba de tanta torpeza, y llegó a la conclusión de que aquel muchacho, tan listo y espabilado, no servía para nada. Don Pedro falleció. Su esposa -mujer elegante y divertida- marchó a Madrid. Él, que tan buena mano tuvo para combatir las lombrices, se hubiera llevado una gran sorpresa, que el mancebo Julio Camba, “torpe y babueto”; llegaría a ser, con el correr de los años en el Periodismo, lo que su paisano Valle-Inclán en la novela y el Teatro.