Lapetit
The current Bet365 opening offer for new customers is market-leading bet365 mobile app You can get a free bet right now when you open an account.

PENSANDO EN ALTO: Padres, madres y educación

Carriola. 07.02.26.

julio@carriola.es.

¿PARA QUÉ SIRVEN LOS PROGENITORES?

 

José Iglesias

A propósito de la propuesta del Gobierno de prohibir el acceso a las redes sociales, se me ocurre una reflexión tan simple como incómoda:
aparte de engendrarlos, procurarles sustento y rodearlos de toda clase de comodidades, que hacen hoy los progenitores por sus hijos?

No me atrevo a llamarlos padres. Padre y madre son palabras mayores. Llevan implícitas connotaciones serias, entre ellas una que parece pasada de moda: la responsabilidad.

Porque cuando uno escucha frases como
“a ver si te dan educación en el colegio”,
“los profesores de ahora no sirven para nada”,
u otras lindezas dirigidas al gran colectivo de los mal llamados educadores , algo no cuadra. Para mi, serán siempre los  maestros, del latín magister, que quiere decir el más experimentado, sinónimo de tutor. Ese colectivo de personas con vocación y con miedo, ya que se les ha desprovisto de toda autoridad frente a una generación, como mínimo, difícil.

El alumnado debería ir al colegio educado.
Igual que va aseado y desayunado.

Al colegio se va a adquirir conocimientos, no a aprender a respetar, a escuchar o a convivir. Eso, de toda la vida, se ha dado en casa. En el hogar. En ese espacio que ahora parece haberse convertido en una especie de sala de negociaciones permanente.

Porque ya no se educa, SE NEGOCIA

“Si te portas bien, te compro el último juego de la consola”.
“Si me dejas tranquilo, te doy el móvil”.
Los padres no imponen: negocian.
Los hijos no obedecen: chantajean.

Y así llegamos al punto en el que alguien piensa que tiene que ser el Gobierno quien diga si un menor puede o no acceder a redes sociales. ¿De verdad hemos llegado a esto?
¿De verdad hace falta una ley para algo que debería decidir un padre o una madre en su casa?

No sé si es triste o directamente alarmante. Pero con estos mimbres…
¿qué puede salir mal en este cesto llamado sociedad española?

Luego nos sorprendemos de la falta de límites, de la frustración crónica, de la incapacidad para aceptar un “no”.
Y mientras tanto, seguimos delegando. En la escuela, en las leyes, en el Estado. En cualquiera… menos en nosotros.

Quizá el problema no sean las redes sociales.
Quizá el problema sea que hemos renunciado a ejercer de padres.

Y cuando nadie manda en casa, siempre acaba mandando alguien desde fuera

roslev