Carriola.17.05.26
(*) Colaboración dominical de la Asociación de Pedagogía de Galicia “APEGA” con Carriola de Marín coordinada por su presidente José Carlos Otero López
CÓMO PUEDEN APRENDER A LEER LOS NIÑOS
Dolores Armas
Lic. en Psicopedagogía
Existen diversos métodos y metodologías para que los niños aprendan a leer. Quizás los más divulgados sean el método analítico y el global.
Métodos analíticos
El método analítico se basa en el reconocimiento de letras y sus sonidos para luego formar sílabas y palabras con las que construir enunciados más complejos. Los niños comienzan por reconocer estas unidades mínimas, para luego imitarlas, repetirlas y reproducirlas. Normalmente se empieza por las vocales a las cuales se les van uniendo las consonantes que dan lugar a nuevos sonidos. Se inicia también a los niños en la escritura de letras sueltas, realizando prácticas caligráficas prematuras, sin sentido, y sin relacionarlo con la lectura ni con la funcionalidad de la escritura. Este es el método menos motivador y más utilizado por los profesores; se preocupa de que el niño convierta perfectamente la grafía en sonido sin prestar mucha atención al significado de la palabra o enunciado. Además las frases y palabras que se utilizan, como tienen que ajustarse al uso de un sonido, hace que estas pierdan sentido y presentan contenidos que poco tienen que ver con la realidad del niño. A esto tenemos que añadir que este método no respeta el desarrollo de las habilidades y capacidades del niño, normalmente se inicia el aprendizaje antes de tiempo, con lo que sufren situaciones frustrantes que les llevan a rechazar la lectura y la escritura, siendo en muchos casos el germen de las dificultades que encontramos posteriormente
Métodos globales
Otro método utilizado en las aulas de educación infantil es el global. Este parte de la palabra que se apoya en una imagen para identificar su significado. Se pretende que desde el primer momento el niño atienda al significado de la palabra, por ello desde los primeros niveles de infantil las aulas se llenan de carteles con palabras. Se espera que el alumno ponga en marcha su memoria visual y vaya recogiendo una batería de palabras que pueda reconocer con facilidad. Luego se van plateando frases con palabras que se van combinando y van dando lugar a otras nuevas. De nuevo nos encontramos con que estas frases no son significativas para los niños y por tanto nada motivadoras. Actualmente este método parte de la palabra o frase para llegar al sonido, se trataría de un método mixto. Tanto el método analítico como el global, lo que pretenden, casi exclusivamente, es que el niño aprenda a leer y a escribir, olvidándose de la función comunicativa de este hecho.

El enfoque constructivista
Hoy en día una nueva corriente pedagógica, fundamentada en las teorías del desarrollo y del aprendizaje, de base constructivista propone que es fundamental respetar el ritmo madurativo del niño y todas las experiencias que tiene con el mundo letrado. Ya que el contexto que le rodea está lleno de palabras que él está percibiendo continuamente; se encuentra con todo tipo de palabras en carteles, palabras en embalajes de una gran variedad productos, periódicos, libros, carnets, tarjetas… todo está lleno de palabras que comunican ideas. Además estas palabras están escritas con una gran diversidad de estilos caligráficos, lo que invita a presentarle al niño muchas grafías diferentes. Por eso en las aulas se aprovechan las experiencias del niño y se utiliza la escritura y la lectura como instrumento de comunicación, invitándole a que utilice el lenguaje escrito para transmitir sus ideas, aunque no sea capaz de utilizar con precisión todas las letras, ni lo haga con un tipo de letra predeterminada. Los niños hacen uso de la palabra en muchas situaciones cotidianas; escriben listados, hacen notas para casa, organizan la tarea diaria, recogen información, ponen nombre en los trabajos, escriben recetas e instrucciones de alguna actividad. La escritura forma parte de lo cotidiano, está incluida en la vida diaria del aula. Esta orientación permite a cada niño adquirir este aprendizaje de un modo natural y cercano a su desarrollo, en contextos funcionales y significativos, dando mucha importancia a lo emocional, la motivación y el interés. De esta manera se respeta el ritmo de desarrollo de cada niño, adecuándose a la gran curiosidad y facilidad de algunos, y al desconocimiento de otros, con el único objetivo de que este proceso vaya a su ritmo para obtener los mejores resultados.