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Los lunes: LA VOZ DEL DERECHO(*): Cómo se calcula una indemnización por despido

Carriola.08.06.26

julio@carriola.es

Kellys: mucho más que limpiar habitaciones

 

Andrés Barros

Abogado laboralista

Empieza la temporada de vacaciones y, con ella, se llenan los hoteles, los apartamentos turísticos y los alojamientos de costa.

En Galicia, y especialmente en zonas turísticas de la provincia de Pontevedra, esto significa más reservas, más habitaciones ocupadas y más presión para tenerlo todo listo antes de que llegue el siguiente cliente.

Pero detrás de esa imagen de descanso, playa y desconexión hay un trabajo que muchas veces no se ve: el de las camareras de piso, conocidas popularmente como las Kellys.

Son quienes limpian las habitaciones, hacen las camas, reponen productos, preparan zonas comunes y consiguen que el huésped entre en una habitación como si nadie hubiera estado allí antes.

Pero esa labor tiene un coste físico enorme. Porque mientras el cliente descansa, muchas trabajadoras encadenan habitaciones, prisas y ritmos de trabajo que no siempre se corresponden con el salario que reciben.

Un trabajo muy exigente

Uno de los grandes errores es pensar que limpiar habitaciones de hotel es simplemente “limpiar”.

Además, no todas las habitaciones son iguales. No es lo mismo limpiar una habitación ocupada que preparar una salida. No es lo mismo una habitación razonablemente cuidada que otra que parece haber sobrevivido a una despedida de soltero.

Sin embargo, en muchos centros de trabajo el problema está precisamente ahí: se mide el trabajo por número de habitaciones, pero no siempre por la carga real que supone cada una.

Y cuando la carga de trabajo se dispara, aparecen las consecuencias: dolores de espalda, lesiones en hombros, muñecas o rodillas y, en definitiva, bajas médicas que no nacen de la casualidad, sino de años realizando tareas físicamente exigentes.

El propio Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo ha señalado que las camareras de piso son un colectivo con especial exposición a la siniestralidad laboral y a enfermedades profesionales derivadas de su actividad, destacando los sobreesfuerzos y lesiones en espalda, columna y extremidades superiores.

La temporalidad como castigo

En verano aumenta la demanda y, con ella, las contrataciones. Pero muchas veces esos contratos vienen ligados a la temporada, a picos de ocupación o a llamamientos como personal fijo discontinuo.

Precisamente, el contrato fijo discontinuo puede ser una herramienta perfectamente válida. De hecho, encaja bastante bien en actividades de temporada como la hostelería. El problema aparece cuando se utiliza mal: llamamientos poco claros, jornadas parciales que en la práctica se estiran, falta de previsión, rotaciones discutibles o trabajadoras que nunca saben con seguridad cuánto van a trabajar ni cuánto van a cobrar.

Por ejemplo, en el convenio de hostelería de la provincia de Pontevedra se regulan cuestiones relevantes sobre llamamientos, criterios objetivos y prioridad de antigüedad para el personal fijo discontinuo. También se prevé que, en temporada baja, las empresas con más de diez trabajadores tengan un porcentaje mínimo de plantilla fija.

Es decir, la temporalidad no puede convertirse en una excusa para tener trabajadoras permanentemente disponibles, pero siempre inseguras.

El problema del convenio

Aquí aparece una cuestión jurídica importante.

Si la camarera de piso está contratada directamente por el hotel, lo normal será acudir al convenio de hostelería aplicable en la provincia. Pero si el servicio está externalizado, puede surgir la duda: ¿se aplica el convenio de hostelería o el de limpieza?

La respuesta no siempre es automática.

En la provincia de Pontevedra existe convenio de hostelería y también convenio de limpieza de edificios y locales. El primero cubre, entre otras actividades, los servicios de alojamiento y hoteles. El segundo se dirige a empresas dedicadas a la limpieza de edificios y locales.

Por eso, en estos casos hay que mirar quién contrata, qué empresa presta realmente el servicio, qué convenio aplica, qué tareas se realizan y cómo está organizada la actividad.

No es una cuestión menor. El convenio aplicable puede afectar al salario, jornada, pagas extra, descansos, categorías, pluses y derechos profesionales.

Y aquí conviene decirlo claro: muchas veces la diferencia entre aplicar bien o mal un convenio no son cuatro euros. Puede ser una diferencia importante acumulada durante meses o años.

Salarios y reconocimiento profesional

El convenio de hostelería de Pontevedra establece niveles salariales y tablas para 2024 y 2025. Además, incluye una previsión específica para camareras de piso: a partir de enero de 2027, en hoteles de 3, 4 y 5 estrellas, las camareras de piso con más de 36 meses en la misma empresa promocionarán automáticamente a un nuevo nivel salarial.

Esto es importante porque reconoce algo que durante mucho tiempo se ha tratado como si fuera secundario: la profesionalidad del trabajo.

 

La limpieza de habitaciones no es una tarea menor dentro de un hotel. Es parte esencial del servicio. Un hotel puede tener una recepción preciosa, una web impecable y un desayuno con nombre en francés, pero si la habitación está sucia, el cliente no vuelve.

Y, aun así, muchas veces este trabajo ha sido uno de los peor reconocidos dentro del sector.

Revisar antes de firmar

En este tipo de trabajos es muy importante revisar, desde el primer momento, qué contrato se está firmando, qué jornada aparece, qué convenio se aplica, qué categoría consta en nómina, cómo se hacen los llamamientos y si las horas realmente trabajadas coinciden con las pagadas.

Porque muchos conflictos no empiezan el día del despido. Empiezan mucho antes: con una categoría mal puesta, un convenio incorrecto o unas horas extra que nadie registra.

Y en trabajos físicamente duros, además, hay que prestar mucha atención a la prevención de riesgos laborales. No basta con entregar un uniforme y decir “haz habitaciones”. La empresa debe evaluar los riesgos reales del puesto, organizar el trabajo de forma segura y adoptar medidas para evitar lesiones.

Porque una espalda lesionada no se arregla con una sonrisa al cliente.

Las vacaciones son necesarias. El turismo también genera empleo. Pero conviene no olvidar que, para que muchos descansen, otras personas trabajan a un ritmo altísimo.

Y ese trabajo también tiene derechos.

(*) Colaboración semanal con el Despacho Legal AMURALEX de Pontevedra.

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