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Los domingos, RINCÓN DE LA PEDAGOGÍA(*): Orden al comienzo de la vida

Carriola.19.07.26

julio@carriola.es

(*) Colaboración dominical  de la Asociación de Pedagogía de Galicia “APEGA” con Carriola de Marín coordinada por  su vicepresidente José Carlos Otero López

LOS BENEFICIOS DE ESTABLECER RUTINAS A LOS BEBÉS

 

Dolores Armas

Lic. en Piscopedagogía

 

 Una rutina no es nada más que una acción cotidiana que realizamos de un modo determinado y que no necesita de ningún tipo de reflexión o decisión. Las rutinas nos hacen sentir cómodos porque ya desde bien pequeños nos gusta vivir en un mundo predecible. Una rutina conocida permite que nos sintamos seguros, y desarrollemos un sentido de mejor dominio sobre nuestras vidas. Esta sensación de control nos permitirá abordar los cambios e imprevistos con mayor seguridad. Los niños que disfrutan de unas rutinas diarias pueden dedicar más energía a las múltiples nuevas experiencias  que se le presentan cada día. Lo desconocido les resulta estresante y les requiere de mucha energía, por lo que es necesario que lo habitual se estabilice y necesite de poca atención para poder dirigirla a los continuos descubrimientos y experiencias novedosas.

¿Las rutinas limitan la espontaneidad y la creatividad?

La respuesta sin dudas es afirmativa siempre y cuando las rutinas se impongan sin sensibilidad y las reglas colapsen efectivamente el desarrollo y los cambios que se han de producir en un niño a medida que se desarrolla. También, si estas no responden a las necesidades de los niños y  limitan sus actividades tanto a nivel intelectual, creativo como físico. Pero si las rutinas se refieren al cuidado y bienestar físico del pequeño, estas sin duda le ofrecerán seguridad y le harán la vida más fácil.

¿Cuáles son las primeras rutinas que se deben establecer?

Sin duda las primeras rutinas han de estar relacionadas con la alimentación, el descanso y la higiene. En los primeros meses de vida esos hábitos y ritmos han de ser flexibles. Los bebés no tienen concepto del tiempo y organizan su vida en función de los acontecimientos que ocurren a lo largo del día. No es conveniente desatender las necesidades del niño porque no se ha cumplido con un estricto horario que nos hemos impuesto, por ejemplo mamar cada tres horas, pero tampoco le favorece un excesivo desorden (hoy no hay baño porque está dormido, mañana lo baño por la mañana, al día siguiente el baño es por la tarde…) ya que esto no ayuda a que los ritmos biológicos se establezcan en intervalos regulares de tiempo. La mejor forma de asentar una rutina es comenzado con el sueño y la alimentación, así los bebés podrán comenzar a distinguir entre la noche y el día. Bañarlo antes de dormir, leerle un cuento, ponerle música, serán hechos que hagan predecible lo que va a suceder a continuación y por tanto le produzca bienestar y le ayude a comprender su entorno.

Las rutinas se pueden establecer desde el primer momento en la vida de un bebé, pero estas siempre se han de tratar con la flexibilidad que el necesita. Si en un momento llora porque quiere comer habrá que darle comida, si tiene sueño habrá que dejarle dormir, pero estas demandas deberán de ir encajándose en el vivir diario de bebé y familia. A partir de los 4 meses es muy probable que ya se mantengan ciertos hábitos y que el bebé identifique ciertos indicadores de algunas acciones relacionadas con la alimentación y el sueño. Esto le proporcionará bienestar, calma y relax, y contribuirá a que pocas veces se sienta demasiado hambriento o demasiado cansado. Esperar a que el niño haga una demanda persistente de alimento pude mantenerlo en una situación de estrés si esta no se satisface inmediatamente. Asimismo esto puede ocurrir con el sueño o la higiene. Dejar a un bebé con el pañal sucio hasta que el indique incomodidad, lo puede poner en un estado de alerta con cierta inseguridad hacia sus cuidadores.

Establecer rutinas además beneficiara a los padres y la familia en su conjunto estableciendo ritmos que permitan a todos los miembros cierto bienestar.

¿En qué momento estableceremos las rutinas?

Los hábitos diarios se han de ir estableciendo respetando los ritmos del bebé y estableciendo patrones que sean predecibles para él. En un primer momento han de ser muy adaptables. Hemos de observar las tendencias de sueño, cuando hace los periodos más largos de descanso, en que momento del día está más activo permitiendo una interacción más lúdica, en que momentos come con más gana; y esa forma propia de interactuar con el entorno respetarla y afianzarla asociándole ciertas señales que él pueda identificar.

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