Carriola.12.08.26
¿Por qué tu página web es como una tienda con la puerta atascada (y cómo arreglarlo 
Omar Tissir
¡Boas a todos, vecinos y amigos de Carriola!
Hoy quiero hablaros de algo que veo a diario en internet y que, sinceramente, da un poco de rabia porque tiene fácil solución. Imagínate que tienes un local precioso en la calle Real. Has pintado las paredes, tienes el mejor género de Marín y el escaparate brilla. Pero hay un problema: la puerta está tan atascada que la gente tiene que empujar con todas sus fuerzas durante diez o quince segundos para poder entrar.
¿Qué pasaría? Pues que la gran mayoría se cansaría, daría media vuelta y se iría a comprar al negocio de al lado (y con toda la razón del mundo).

En internet, esa puerta atascada se llama velocidad de carga y mal diseño móvil. Y es el motivo principal por el que muchas páginas web no traen ni un solo cliente.
El síndrome de la "web de tarjeta de visita"
Muchos negocios de la villa hicieron su página web hace años. Pagaron por algo que se viera espectacular en la pantalla de un ordenador de mesa. El problema es que hoy en día casi nadie busca dónde cenar, dónde arreglar una tubería o dónde comprar zapatos desde un ordenador. Lo hacemos desde el teléfono móvil, caminando por la Alameda o sentados tomando un café.
Si tu web tarda más de tres o cuatro segundos en cargar en un móvil, estás perdiendo clientes a paladas. Y no lo digo por asustar. Es que en el mundo digital somos unos impacientes. Si la pantalla se queda en blanco pensando, cerramos la pestaña y a otra cosa.
Un rediseño no es solo cambiar los colores
Cuando hablamos de "rediseño web", mucha gente piensa automáticamente en poner fotos más modernas, cambiar el logo o elegir letras más bonitas. Pero un buen rediseño no va de maquillaje. Va de quitarle los obstáculos al cliente.
A veces me encuentro con webs de negocios locales que tienen animaciones dando vueltas, textos que entran volando y un montón de adornos que pesan una barbaridad. Es como intentar pasear por Portocelo en pleno agosto llevando un abrigo de lana mojado (te vas a asar y no vas a avanzar nada). Todo ese peso tecnológico extra hace que el móvil del cliente sufra, se caliente y tarde una eternidad en mostrar lo que realmente importa: qué vendes y dónde estás.
El diseño web de verdad debe ser casi invisible. El cliente entra, ve lo que ofreces, encuentra el botón de llamar, y lo pulsa. Sin pensar. Sin tener que hacer zoom con los dedos porque la letra es del tamaño de una hormiga.
3 pruebas que puedes hacer ahora mismo
No hace falta ser ingeniero para saber si tu web necesita una vuelta de tuerca. Solo necesitas tu propio móvil. Haz esta prueba hoy mismo:
- Entra en tu web (pero quita el WiFi): Usa tus datos móviles, tal y como haría un turista que acaba de aparcar cerca de la Escuela Naval. ¿Cuánto tarda en cargar? Si te da tiempo a dar un sorbo largo al café antes de ver la pantalla entera, tienes la puerta atascada.
- Busca tu número de teléfono: ¿Está a la vista nada más entrar o tienes que jugar al escondite por tres menús diferentes para encontrarlo? El botón de contacto tiene que estar ahí arriba, fácil de pulsar con el dedo gordo.
- Intenta leer el texto: Si tienes que pellizcar la pantalla hacia fuera para poder leer de qué va tu negocio, tu web no está bien adaptada.
El respeto por el tiempo del cliente
En Marín sabemos tratar bien a la gente. Cuando alguien entra por la puerta de nuestro negocio físico, le damos los buenos días y le atendemos con agilidad.
En el mundo digital, tener una web que carga al instante y que es fácil de usar (sin laberintos raros ni palabras técnicas incomprensibles) es la versión moderna de ese "buenos días, ¿en qué te puedo ayudar?".
No necesitas una página que gane premios de arte abstracto. Necesitas un espacio claro, rápido y que funcione como un comercial que atiende perfectamente a cien personas a la vez sin despeinarse. Quítale el freno de mano a tu web y te aseguro que empezarás a ver caras nuevas entrando por la puerta de tu negocio real.
¡Nos leemos el próximo martes!