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El crucero “Spirit of Adventure” descubre por sorpresa Marín y su Ría con casi un millar de cruceristas a bordo

Carriola.Redacción.01.11.26

julio@carriola.es

Ayer sorprendió la presencia desde primeras horas de la mañana en los muelles del puerto de Marín de un buque crucero que atracó en el nuevo muelle a primeras horas de la mañana y allí estuvo  unas 8 horas hasta el momento de volver a navegar tras el almuerzo

No es habitual ver un buque crucero en el puerto marinense; de hecho en el transcurso de dos años es el segundo barco de estas características que, tras el “Amera” en el 24, atraca en nuestro puerto y, así como en la anterior ocasión se informó previamente de la llegada del barco, en esta fue una sorpresa, al parecer hasta para los propios pasajeros, ya que se trata de una característica especial de este buque que navega y atraca donde menos se lo esperan los cruceristas que descubren ya en tierra donde están y lo que pueden ver y visitar.

Quienes observaron el trasiego, por la mañana de cruceristas por el paseo marítimo se percataron de la avanzada edad de muchos de ellos y es que se trata, otra característica del viaje, de personas mayores de 50 años y muchos de ellos inmersos en la tercera edad utilizando toda clase de dispositivos de ayuda para caminar o sillas de ruedas. La mayoría de estas personas, o todas, son de buen nivel adquisitivo y viven un viaje singular y adecuado a sus posibilidades físicas, en un barco también , según se indicó a Carriola, adaptado para el disfrute de clientes con cualquier tipo de dificultad.

Al romper al alba apareció en la ría marinense el “Spirit of Adventure” con la siempre precisa colaboración de los remolcadores de AmareMarín que le llevaron a su punto de atraque, donde, una vez se dio vía libre al desembarco, muchos cruceristas fueron trasladados el Paseo Marítimo para embarcar en catamaranes en los que  recorrieron la ría visitando sus principales puntos de interés y, posteriormente, una parte de ellos pasearon por el casco urbano marinense.

Sobre las cinco de la tarde, el buque volvió a tomar rumbo a su sorpresiva programación de viaje con sus 1.500 cruceristas, medio millar de ellos miembros de la tripulación, y de nuevo los remolcadores de AmareMarín le acompañaron en su maniobrabilidad y seguridad hasta la salida de la Ría haciendo volar enormes chorros de agua como señal de despedida y el deseo de buena suerte en su nueva singladura que, tras las próximas recaladas en puertos sorpresa, finalizará en Gibraltar.

roslev