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San Xoan, la noche mágica que volvió a brillar en Marín dos años después

Cantodarea, con la quema del faro de Tenlo Chico, y la gran sardiñada del Merendero, en Mogor, fueron las cacharelas más visitadas.

Carriola. Redacción. 25.06.2021

A las 23 horas en punto la parroquia de Cantodarea dió inicio a los "actos de fuego de San Xoán" con el encendido de la hoguera pequeña que se encontraba al lado del faro de Tenlo Chico, que ardió desde las 0 horas, al igual que la del Restaurante Merendero2 de Mogor, que se encendió de un modo muy peculiar con un gran petardo en su interior. Era el pistoletazo de salida que en Marín no dejó ninguna incidencia de consideración, y que fue extendiéndose a las más de 100 "cacharelas" solitidadas en el Concello para ser consumidas durante la noche. A la una de la madrugada, en Mogor se procedió a una tirada de fuegos artificiales desde la playa, lo cual sorprendió a las personas que estaban en esa fiesta disfrutando del baile con un conocido DJ.

Como señala el blog turismo.gal, aunque la de San Xoán es erróneamente conocida por muchos como la noche más corta del año. -título que corresponde en realidad al solsticio de verano, que se celebra un par de días antes-,  de lo que sí puede presumir la noche  es de ser la más mágica puesto que tras la connotación cristiana de su denominación se esconde un festejo ancestral que aún conserva algunos de sus ritos originales. El principal es el de las propias hogueras, el motivo principal de una celebración que arranca a última hora de la tarde del día 23 y que alcanza el momento central a partir de la medianoche, cuando el fuego hace acto de presencia.

La tradición cristiana asocia estas hogueras al fuego que Zacarías, padre de San Juan Bautista, habría encendido para celebrar el nacimiento de su hijo. Pero según muchos historiadores esta interpretación no sería más que el resultado de tratar de cristianizar ritos paganos anteriores relacionados con el solsticio de verano. Esta última fecha marca el momento a partir del cual los días comienzan a ser más cortos y las noches más largas, así que el objetivo de aquellos que encendieron las primeras hogueras llegada esa época del mes de junio era tratar de proporcionar nuevas fuerzas al sol para frenar ese proceso.

Sea como fuere, la costumbre de celebrar la velada en torno al fuego ha llegado hasta nuestros días convertida en un símbolo de purificación que sirve al mismo tiempo para librarse de los malos espíritus y para encomendarse a la protección del fuego para lo que resta de año. Para conseguir ambos objetivos basta con saltar sobre la hoguera, práctica que en muchos lugares de Galicia hay que realizar un total de nueve veces, aunque en otros puntos este número varía (pero siempre es impar).

 El San Xoán es una celebración colectiva que invade espacios públicos de todo tipo juntando a vecinos, familias y amigos. Plazas, playas, parques, calles, solares y otras ubicaciones diversas sirven de punto de encuentro para personas de todas las edades, desde niños pequeños que se inician en el rito del fuego saltando unas pocas brasas retiradas de las grandes hogueras, hasta vecinos ya veteranos que quieren comprobar si la esencia de la fiesta permanece intacta. Citas multitudinarias que reúnen a centenares o miles de personas conviven en una misma noche con pequeñas reuniones familiares y vecinales unidas todas ellas por un espíritu común. Desde A Coruña, donde su espectacular celebración fue declarada de interés turístico internacional en el año 2015, hasta la aldea más pequeña comparten una velada de tradición y diversión abierta siempre a todo aquel que quiera sumarse, sobre todo en años "normales" no afectados como estos dos últimos por una pandemia como la del Covid-19.

Tanto las hogueras como la propia celebración del San Xoán gozan de diferentes denominaciones a lo largo y ancho de Galicia: cachelas, cacharelas, cacheiras, lumeiras, laradas, lumaradas, luminarias, fogueira... Lo que no varía es el rito de saltar sobre las llamas ni el plato estrella que pone sabor a la velada. “Por San Juan la sardina moja el pan”, dice el refrán y así se cumple a rajatabla en la práctica totalidad de las celebraciones gallegas. Antes de que el humo de las hogueras se deje sentir en el ambiente, es el aroma de las sardinas asadas acompañas con pan (de maíz preferentemente) el que se hace presente como otro símbolo más de la velada. El vino que acompaña a ese sabroso pescado y la queimada, con su rito y su significado purificador, son otros dos ingredientes que no pueden faltar en muchas de las celebraciones del San Xoán.

Pero el fuego no es el único elemento de purificación asociado a esta noche mágica. En algunos lugares de Galicia se recurre también al agua para conseguir ese efecto sustituyendo o complementando el salto sobre las llamas con la inmersión en las frías aguas del mar. Y en algún caso, como en ocurre en la playa de A Lanzada, ese baño se relaciona directamente con otro rito, en este caso de fecundidad, que se celebra el último fin de semana de agosto y según el cual las mujeres que deseen superar la infertilidad y convertirse en madres deben dejarse golpear nueve veces por las olas que bañan la playa situada a los pies de la ermita homónima. Hay quien sostiene que este rito también se puede realizar durante la noche del San Xoán, pero los puristas defienden que se trata de una confusión.

El agua también es un ingrediente importante en otro de los ritos centrales del San Xoán gallego que hunde sus raíces en las celebraciones paganas precristianas del solsticio de verano. Hablamos en este caso de las hierbas de San Xoán, una tradición que consiste en recolectar y preparar el día 23 un ramillete con varias especies vegetales diferentes y sumergirlo en un recipiente con agua. Al día siguiente se utiliza ese líquido para lavarse y librarse así del mal de ojo y las envidias, mientras que el ramillete se pone a secar y se guarda para ser quemado un año después. La tradición está tan extendida como variado es el listado de hierbas que se deben emplear, puesto que las peculiaridades de cada zona priman sobre otras consideraciones a la hora de preparar el ramillete, pero una de las “recetas” más extendidas dicta que las siete variedades a usar son el hinojo, el helecho macho, le hierba de San Juan, la malva, el romero, la hierbaluisa y la retama. En muchos lugares las hierbas son también empleadas como amuleto de protección del hogar y se depositan en las entradas de las viviendas dando así también un poco más de color a unas calles en las que por una noche la luz de las farolas será reemplazada por el resplandor de las hogueras.

¿San Xoán como fin casi definitivo de la pandemia?

A partir de mañana la mascarilla dejará de ser obligatoria en los lugares en exteriores en los que se pueda mantener una distancia de seguridad prudente para evitar contagios; con algunas salvedades, como la de que si paseas con personas no convivientes sin distancia o estás en interiores, este elemento dejará de ser protagonista en las calles, y esto, junto al hecho del hastío de la gente por tanto tiempo de restricciones, se percibió ayer. Se nota en la calle que hay muchas ganas de fiesta, y de reuniones sociales, y además de todos estos ritos de los que hablamos antes, lo que realmente la gente quería ayer era interactuar con los suyos, divertirse y echar a un lado una pandemia que ha segado año y medio de nuestras vidas en lo que a reuniones sociales se refiere. Esperemos que todo vaya bien, y que el aumento de reuniones no tenga efectos en la evolución positiva de la gente gracias a la vacunación, que en estos momentos se encuentra administrando la Xunta a la edad de 40 a 50 años, y bajando.

roslev