Carriola.J.S.P.20.10.21
En esto de la política nada es seguro, casi nunca. ¿Quien le diría hace seis meses a María Ramallo y sus catorce de la partida en el Ayuntamiento, que iban a estar señalados en el rural que tan fiel les fue siempre. y comiéndose un marrón por algo que no les corresponde, como es el problema del Centro de Salud de Seixo que es responsabilidad directa de la Xunta de Galicia?
La manifestación del domingo, que es la segunda en cantidad que consigue organizar la Plataforma de defensa del centro de salud no es cosa banal y, se mire por donde se mire, resulta un furúnculo en la deriva política del PP en el rural cuyos vecinos, bien dirigidos por quien sabe hacer estas cosas, se vuelcan en exigir, por lo menos, lo que tuvieron siempre, que fue una atención sanitaria que desde un par de meses para acá, hace aguas porque la Consellería de Sanidade no sabe o no quiere atajar de una vez por todas el problema que, me da la espina, no es único en Galicia pues salen como las setas en este tiempo casos parecidos por toda Galicia y, como a las setas, basta que caiga un poco de otoñal agua por encima para que se multipliquen.
Lo que empezó en verano con una protesta intentando que no se llevaran los de Abanca su oficina de Seixo, a lo que aprovecharon para añadir la problemática del Centro de Salud, se ha convertido en un volcán, que están de moda.Y los cientos de vecinos que unieron sus manos el domingo no son cosa baladí, que el PP pueda hacer como que no ve, y me refiero al PP de arriba que el de abajo, quiero decir, el de aquí, con la existosa, hasta ahora, María Ramallo al frente, sí que lo están viendo y sintiendo porque la realidad es la que es.
No es la primera vez que el Centro de Salud de Seixo sufre intentos de desmantelamiento que uno recuerde porque, en otras épocas se intentó también hacerlo desaparecer para concentrar el servicio sanitario en Marín-centro. Los políticos en anteriores ocasiones, se echaron para atrás por la presión vecinal y éso que nuca llegó a este nivel, porque tampoco hubo nunca una plataforma organizada por expertas manos que ahora han conseguido dar cuerpo a la reivindicación.
Es cierto que Seixo, parte del municipio marinense, dispone de un servicio que no tienen otras parroquias, pero también lo es que Seixo es lo que conocemos como el segundo núcleo urbano de este municipio que concentra una población consierable, y además que tiene un servicio sanitario histórico, como un derecho adquirido, que ni será fácil ni me parece factible que acaben eliminando y menos ahora que le han visto las orejas al lobo de la discordia vecinal.
La Sanidad depende de la Xunta de Galicia y el PP de Marín es el mismo grupo político que el que gobierna en Santiago y no le puede extrañar a nadie que haya una alineación entre ambas administraciones, entre otras cosas porque no sólo del centro de salud de Seixo se vive en el pueblo. Y tampoco nos extraña nada que los partidos políticos de la oposición aprovechen para acorrañlar en lo que puedan al que gobierna. Siempre pasa así aunque no le guste a muchos.
Hace uos meses, concretamente en el pleno del 9 de Julio último, Lucía Santos, del BNG, pedía una declaración institucional del Pleno marinense contra lo que ya entonces calificaba de estafa con respecto al recibo de la luz, ¡y qué razón tenía!. En aquella sesión el grupo municipal del PSOE decidió ponerse de perfil y abstenerse en la votación para no molestar a los suyos allá en las alturas mientras PP y BNG criticaban y votaban a favor de la protesta tácita de, efectivamente, esa estafa que nos regalan, y cada día más. Son tics que dificilmente se evitan y en el “marrón” está ahora el PP de Marín y la alcaldesa que lo lidera.
María Ramallo no se cansa de decir que nadie cerrará el centro de salud de Seixo y que tiene la certeza de que se dotará del personal necesario, seguramente dentro de las limitaciones existentes aquí y en toda Galicia. La Plataforma se cansa de, además de reivindicar la continuidad del Centro y muchas cosas más, ya que por pedir que no sea, meter el dedo en el ojo de la alcaldesa aún sabiendo que no tiene competencias en este asunto.
María Ramallo y con ella los demás concejales de su mayoría absoluta de 15 contra seis, se encuentran entre la espada y la pared porque este asunto es un incordio de primera cuya solución está, exclusivamente en manos de la Xunta que, si no acelera en su arreglo, verá como estas cosas, como el agua subterránea, acaban minando los cimientos de una casa.
¡Vaya marrón... oscuro!