Carriola.Redacción.21.11.21
El Museo Torres acaba de reabrir sus puertas tras una puesta a punto que ha mejorado sensiblemente su estética. Ayer publicábamos en Carriola de Marín el reportaje de la visita del Conselleiro de Cultura que, junto con la alcaldesa y otros miembros del gobierno local, recorrieron las dependencias, sala a sala, para ver su contenido.
Y hete aquí que se encontraron con Gabriel Barros y sus obras expuestas en las salas designadas para las exposiciones de los pintores que escogen este recinto para mostrar sus obras. El pintor marinense cuelga sus cuadros, la mayoría de ellos trabajados durante estos veinticuatro meses desde su última exposición en esta sala porque Barros es un autodidacta que se mete en su estudio y allí expresa sobre los lienzos sus recuerdos de Marín y sus fantasías paisajísticas que ya no están al natural, o las que sí están y, por si acaso, quedan reflejadas en sus cuadros.
Desde niño, una vocación
No está al alcance de todos el plasmar en pinturas lo que se ve. Muchos acaban aprendiendo a trazar líneas y colores. Otros, como Gabriel, tienen desde niños ese don de saber expresar lo que le rodea con pinceles en la mano. “Desde niño, ya en la escuela, nos dice, mi pasión era dibujar; Después tuve la suerte de ser alumno del pintor Torres, en el Ateneo Santa Cecilia, y sus enseñanzas, exigencias y voces de ánimo me fueron puliendo la técnica y la expresión”.
"El retrato no es lo mío"
Barros es sincero cuando reconoce alguna carencia. Asegura que el retrato no es lo suyo “Lo hago, pero no disfruto con los resultados”- nos dice- En cambio, quien visita su muestra, reconoce en cada cuadro sus trazos personales “Soy autodidacta pero baso mi obra en aquellas enseñanzas que recibí de quien sabía mucho y en mi propia ilusión. Me pongo a pintar lo que la cabeza y la inspiración me señalan en cada momento y, como puedes ver en esta muestra de ahora, aquí hay variada temática para gustos: paisajes, construcciones y cuadros de inspiración propia con muchos recuerdos del Marín de mis tiempos de juventud que era muy distinto”.
Cada obra es como un hijo
A muchos pintores les ocurre y no podía ser menos para Gabriel Barros : “Me preguntas cuál es el cuadro que más destacaría de esta exposición y, la verdad, no sabría decirte y tanto de esta como de las que ya llevo hecho, que son muchas. Cada cuadro es como un hijo y todo lo que aquí expongo cuenta con mi satisfacción personal. Si un cuadro me gusta, otro también o más. Por mi los guardaría todos en mi casa pero también me enorgullece el interés de la gente por mis obras”
La mejor hora para pintar
Que Barros es una persona metódica, está claro. Ya en su profesión era un ejemplo de orden y concierto para controlar los materiales que se utilizaban en sus trabajos y el de sus compañeros. Es fácil encontrarle en la calle a horas concretas cada día porque es como un reloj. Y cuando le pregunto a qué hora le gusta pintar me dice “Yo tengo por costumbre hacerlo por las tardes. En mi estudio tengo un gran ventanal y me gusta pintar cuando llueve y hace viento. Cada uno supongo que tiene sus preferencias y creo que a todos nos pasa así. Es algo que, seguramente, no tiene mucha explicación para los demás.
Y tras nuestra breve conversación Barros se va a la otra sala porque el Conselleiro de Cultura Román Rodríguez que ha estado reinaugurando el Museo, reclama su presencia para, seguramente felicitarle por su obra, una exposición que permanecerá varios días más abierta al público y que puede visitarse en el horario habitual de apertura del Museo.