Carriola.Julio Santos Pena.28.12.21
Extraordinaria ha sido la actuación del Ballet de Diego Landín en el Sequelo el pasado domingo de la que el público asistente salió verdaderamente impresionado.
Aquí, los marinenses, estamos siempre lamiéndonos heridas que no existen. A muchos se les llena la boca con lo de “Marín pueblo infeliz...” que una comparsa carnavalera cantó para dejar su herencia en generaciones. Y siempre hay que tragar la bilis de escuchar a más de uno, casi siempre a quien menos apoya ni hace nada por el pueblo más que encontrar defectos, lo de “En Marín non hai nada...”o “A culpa é da alcaldesa...”. Pues que los más críticos se asomen alguna vez a una gala del “Ballet de Galicia” para ver una realidad más del potencial cultural que aquí tenemos generado, en este caso, por un chaval, porque Diego Landín es un joven talento de la danza clásica, reconocido ya mundialmente, y que ha querido montar en su pueblo natal una grandísima academia de ballet en la que numerosos niños y jóvenes de ambos sexos, se inician en un arte que no está a la altura de todos, alguno de los cuales, ya ha despuntado en el mundillo de la especialidad porque han dejando impronta de su capacidad y preparación en varios países del extranjero, obteniendo ya destacados premios de los que en Carriola hemos dado ya cumplida información.

Y, ¡ahí te quiero ver, Marín de mi alma!. Por que probablemente no habías soñado nunca con tener entre tus fronteras el corazón palpitante del Ballet Gallego porque no hay ninguna duda de que en poco más de un año se ha creado la principal escuela de este arte de toda Galicia de la mano de un marinense capaz de modelar a los jóvenes a los que se les ve alegres y satisfechos con su propio esfuerzo que en esto del ballet no es una cosa muy común.
Primero Tarragona y después el premio “OUTSTANDING CHOREOGRAPHER AWARD”, conseguido ya hace meses en Berlín, donde eran auténticos desconocidos entre numerosos participantes del Mundo, muchos de ellos ya veteranos en este arte, les ha abierto la puerta de Verona (Italia) y entre tanto, participar y ganar premios significativos en otros escenarios de los que ya hemos dado conocimiento en Carriola anteriormente.
Pero falta lo importante y, lo importante está en el horizonte del mes de abril próximo porque, merced a los éxitos obtenidos en viajes anteriores habiendo demostrado la capacidad y validez del grupo, están invitados a asistir a las finales que se celebran en Nueva York que, como explicó el propio Landín no hace mucho, “podría darles opción a una de esas becas de futuro porque este concurso es como un verdadero trampolín y a lo largo de la historia muchísimos bailarines conocidos internacionalmente, salieron de allí y forman parte de las grandes compañías alrededor del mundo”.
Pero para viajar en grupo a New York hacen falta medios económicos que lo permitan y probablemente no todas las familias podrán, en los tiempos que corren, hacerse cargo de los gastos que supone. Por eso han empezado una serie de galas con las que de alguna manera recaudar fondos que les permitan demostrar en Estados Unidos la calidad y el potencial del grupo y de algunas de sus individualidades y quien sabe si, a partir de ahí, podrían salir verdaderas estrellas del ballet clásico.
Fórmulas hay para ayudar tanto a nivel vecinal como, sobre todo, oficial. Concello, Diputación, Xunta de Galicia o Ministerio de Cultura, deberían poner interés en esta cuestión y demostrar que los fondos que se manejan, muchas veces para cosas sin valor ni cultural ni artístico, podrían también servir para potenciar una realidad como el “Ballet de Galicia” que es de Marín y que pide a gritos la colaboración general para sufragar un importante viaje.
Aún está relativamente lejos pero sería un grandioso comienzo de actividades en futuro Auditorio de Marín una actuación inaugural de esta escuela internacionalmente reconocida. Igual el Concello podría pensar en abonar a cuenta alguna cantidad significativa para que Diego Landín lleve a sus chaval@s a triunfar por el mundo. Hay grupo, hay calidad, hay ilusión; solo faltan unos 30.000 euros para poder cumplir el sueño de un viaje, de una estancia, de unas inscripciones y de ver abierta la puerta de futuro para algunos. También de que el nombre de Marín, aparezca en semejante cartel.
La pregunta es el mismísimo título de este comentario ¿Estará Marín a la altura que merece nuestro Ballet de Galicia?... Ojalá.