Carriola.Julio Santos Pena.03.01.22
Año nuevo, dicen, vida nueva, y cada quien pone en el uno de enero las esperanzas de que todo sea mejor. Crece la ilusión y los buenos deseos hasta que la realidad se impone y, dentro de unos días, cuando se apague el lucerío navideño, nos daremos cuenta de que todo sigue igual, por mucho que digan y por mucho que deseemos otra cosa.
Y aquí estamos en el año de los tres “patitos”, una singularidad que lo hace especial en lo que a la anécdota se refiere y allá por los finales de febrero tendrá nada menos que cinco doses 22.2.22 haciendo el esfuerzo de no poner el 0 porque a la izquierda, no vale nada. Salvando ésta y alguna otra cosilla, el año será como todos los años y habrá quien lo disfrute o quien lo padezca, eso, como todos los años, digo, de la vida de uno.
Y el 22 será, sobre todo en su segunda mitad, un año electoral. Bueno, quiero decir, de preparación electoral aunque la realidad palpable es que aquí en este país estamos permanentemente en campaña porque, gobiernos y oposiciones de cualquier rango, ejercen la exaltación unos y la crítica otros desde el primer día que toman posesión de sus cargos.
Y en Marín, como en los cientos de pueblos y ciudades, la vista está ya puesta en el año siguiente porque, a finales del mes de mayo del 2023, iremos de nuevo a las urnas para elegir a nuestros representantes en el concello, premiando o castigando a los partidos que desde el 2019 vienen formando la Corporación Municipal. Y este será un año clave. Todos los partidos lo saben. En los últimos meses del 22, o primeros del 23 previos a las elecciones, o pasa algo muy sonoro, o el personal ya tendrá decidido, más o menos, a quien va a votar para una nueva legislatura municipal.
La corporación marinense se reduce a tres partidos políticos: el BNG con una sola representante; el PSOE con cinco y el PP, con su aplastante mayoría de 15 concejales, lo nunca visto en este municipio desde que se instauró la democracia. Y los vecinos van a tener un año entero de información de cada uno de ellos porque se supone que todos van a intensificar su presencia en la calle y su contacto con el vecindario de aquí y de allá. En esa batalla llevan la delantera los del Partido Popular porque han sabido imponer una campaña mediática, gráfica y comunicativa diaria, lo que nunca se hizo en este ayuntamiento y, por los medios de comunicación tradicionales o de nuevo cuño, se han podido enterar del mínimo movimiento de alcaldesa y concejales a base de la continua información emanada de su departamento de prensa con textos de las novedades y fotos de los y las ediles que se repiten en todos y cada uno de los medios a los que accede el personal para saber cómo va ésto. María Ramallo ha sabido crear esa expectativa y distribuir la representación de su gobierno entre sus concejales que salen, cada uno en su área un día sí y otro también, luciendo labor, que también es cierto que hacen lo que se refleja en las noticias, aunque unos le den mérito y otros, critica.
La oposición, que no tiene ese resorte publicitario en su mano, hace lo que puede de vez en cuando (aunque sinceramente creo que podría hacer más) tratando de restar importancia a lo que el gobierno dice o anuncia y criticando, la mayoría de las veces determinados temas que surgen de la acción de los populares con los que casi nunca están de acuerdo, como cabe esperar de una oposición que se precie, porque, aunque a veces, pocas, se reconoce el mérito de ésto o de aquello, siempre se encuentra un pero que oponer, que para eso están.
Y si ésta ha sido la tónica de los casi tres años que lleva esta etapa municipal, no quiero imaginar lo que será este año 2022 porque, aunque ya se conocen, hay cosas muy importantes o por lo menos, muy significativas que se están consiguiendo o se van a hacer de inmediato. El PP va a resaltar, sin duda, el próximo auditorio: El centro de mayores en la antigua Casa del Mar; el centro de jóvenes en el antiguo Casino; Las obras de remodelación de la zona de mercado de Seixo; la demolición del adefesio de Cantodarea, la remodelación del Estadio de San Pedro... y, con toda seguridad alguna obra que intentará comprometer o poner en marcha con fondos europeos porque, eso sí, andan ligeros para preparar documentaciones y proyectos con que ir por delante de otros concellos en la consecución de fondos.
Pero no será todo un camino de rosas porque al PP le han salido dos molestos furúnculos políticos: Uno, el del Centro de Salud de Seixo y, el otro, el de la posible ubicación de mostruosos molinillos de corriente en los preciosos montes de Morrazo, tocándonos en los de Marín una buena cantidad de semejante ignominia medioambiental para los montes de nuestras parroquias. Esos dos temas están sacando a la gente a la calle y, aunque sabido es que no son de responsabilidad municipal, sí es cierto que la alcaldesa ha de pisar arenas movedizas porque, si para un lado tendría que contentar a unos con posturas claras que se entiendan, para el otro han de cuidar mucho no enfadar demasiado a la “voz de su amo” en la Xunta, y el equilibrio no es fácil
Por su parte, la oposición, tanto BNG como PSOE, tendrá que, durante este año, hacer un esfuerzo real de posicionamiento público. Quiero decir de posicionamiento que el pueblo entienda y no les puede bastar con un comunicado o dos cada mes por muy educado y contundente que lo redacten. Entiendo que, si quieren contrarrestar la acción divulgadora constante del gobierno local, deberán combatirla con declaraciones, ruedas de prensa y movimientos que el votante, sobre todo el indeciso que es el que pone al final el número de concejales para cada quien, se vea atraído por sus propuestas reales y lógicas o sus razonables protestas. Y, en mi humilde entender, de poco valen esas reuniones con vecinos de las parroquias que convocan durante una semana, día por día, a las que asisten, no me lo nieguen, muchas veces más políticos de la cuerda propia que vecinos interesados, aunque de cada reunión saquen un escrito asegurando que ya están enterados de las demandas vecinales. La “guerra” tiene que ser otra y cada partido ha de saber plantear las batallas de la forma más original y llamativa posible modernizando las estructuras de campaña si quieren ver mejores resultados.
¡Ah! y hablando de bandos, digamos de derechas y de izquierdas, todos sabemos dónde esta en estos momentos la denominada “derecha” que es una sola o a veces aparece alguna fuerza con muy poco resultado en las urnas. Lo que no está muy definida es la “zona izquierda” que, elección tras elección, (no aprenden) se quiebra en mil y una propuestas que, al final, dan como resultado la diversificación, la atomización del voto que acaba dejando a casi todos a las puertas sin conseguir el porcentaje mínimo de representación.
Pues se inicia un año para reflexionar y, cuando nos demos cuenta, tras el verano, empezará el sprint final.
A ver que pasa.