Carriola.Redacción.15.02.22
El autor del destrozo prácticamente total de las esculturas de una pareja de danzantes infantiles de la Danza de Espadas tendrá que hacerse cargo del coste de las mismas o de su restauración que se antoja bastante difícil por el estado en que han quedado tras el violento impacto.
Se da la circunstancia, además, de que el individuo que chocó incomprensiblemente con las figuras deberá hacer frente también a la multa que le será impuesta tras la denuncia efectuada por la Policía Local en base a su actitud de darse a la fuga dejando intentando escapar del desastre cometido aunque de nada le valió la fuga porque los agentes de la policía localizaron su vehículo dañado por efectos del choque habiendo dejado en el lugar trozos del propio vehículo que guiaron a los agentes hasta el culpable del mismo y de quien, según parece, sospecharon desde el primer momento dado que se trata de un joven ya conocido por la reiteración de sus actitudes incívicas al volante y no siempre en buenas condiciones físicas debido a la supuesta ingesta de sustancias o alcoholes incompatibles con la conducción de vehículos. Según parece, en esta ocasión, al haber sido localizado al día siguiente, no se tiene constancia de una posible conducción bajo esos efectos.
Las esculturas representan a una pareja infantil danzando y se colocaron como homenaje a la ancestral danza de Espadas de San Miguel. Ya no es la primera vez que son víctimas de las gamberradas nocturnas aunque en esta ocasión, lo fueron por evidente conducción temeraria en una plaza peatonal por la que, en todo caso, solo se puede o se debe circular a muy baja velocidad.
En el seno del Ateneo Santa Cecilia, y en general de los grupos de la Danza de Espadas, reina un considerable disgusto por las consecuencias de esta acción temeraria e irresponsable.