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Recuerdo de un pregón memorable para un domingo de piñata

Carriola.Redacción.06.03.22

Hoy no tenemos receta de nuestro chef, Alfonso Díaz. La hemos cambiado por un entrañable recuerdo carnavalero que cumple ahora diez años, nada menos, y que merece ser visto de nuevo. Nuestro Alfonso se convirtió en el marido de la Duquesa de Alba representada por la inolvidable señora Concha Sanjorge, q.e.d.  

Se había anunciado la presencia en Marín de la Duquesa de Alba y de su marido Alfonso Díaz y, a pesar de ser carnaval, aquella convocatoria despertó un interés inusitado, por si acaso. Y ahí aparecieron ambos, la “duquesa” Concha, ataviada con abrigo y peluca apropiada, de “ganchete” con el tal Díaz, elegante él y orgulloso de su pareja.

Con música y alegría recorrieron el tramo entre el ayuntamiento y el palco de la música bajo el cual se había congregado la muchedumbre que presenció divertida la lectura del pregón que el “casi duque” pronunció con el regocijo de los asistentes. La “duquesa Concha” estaba en su salsa y de vez en cuando intervenía en el pregón con sus habituales reacciones. La alcaldesa María Ramallo presente no se podía creer lo que estaba pasando y menos  cuando el “duque consorte” se transformó repentinamente. Pero eso es mejor que lo vean en el video que acompaña este comentario.

La realidad es que el “duque” ya convertido en el verdadero Alfonso Díaz Martínez, convidó a todo el mundo a un cocido muy especial en la Rúa do Forno y hasta allí se formó una comitiva en la que el “matrimonio” siguió luciendo palmito pero... Alfonso, de aquella guisa, morto de frío.

Recuerdo de un pregón memorable para un domingo de piñata
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Recuerdo de un pregón memorable para un domingo de piñata

Carriola.Redacción.06.03.22

Hoy no tenemos receta de nuestro chef, Alfonso Díaz. La hemos cambiado por un entrañable recuerdo carnavalero que cumple ahora diez años, nada menos, y que merece ser visto de nuevo. Nuestro Alfonso se convirtió en el marido de la Duquesa de Alba representada por la inolvidable señora Concha Sanjorge, q.e.d.  

Se había anunciado la presencia en Marín de la Duquesa de Alba y de su marido Alfonso Díaz y, a pesar de ser carnaval, aquella convocatoria despertó un interés inusitado, por si acaso. Y ahí aparecieron ambos, la “duquesa” Concha, ataviada con abrigo y peluca apropiada, de “ganchete” con el tal Díaz, elegante él y orgulloso de su pareja.

Con música y alegría recorrieron el tramo entre el ayuntamiento y el palco de la música bajo el cual se había congregado la muchedumbre que presenció divertida la lectura del pregón que el “casi duque” pronunció con el regocijo de los asistentes. La “duquesa Concha” estaba en su salsa y de vez en cuando intervenía en el pregón con sus habituales reacciones. La alcaldesa María Ramallo presente no se podía creer lo que estaba pasando y menos  cuando el “duque consorte” se transformó repentinamente. Pero eso es mejor que lo vean en el video que acompaña este comentario.

La realidad es que el “duque” ya convertido en el verdadero Alfonso Díaz Martínez, convidó a todo el mundo a un cocido muy especial en la Rúa do Forno y hasta allí se formó una comitiva en la que el “matrimonio” siguió luciendo palmito pero... Alfonso, de aquella guisa, morto de frío.

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