Carriola.Reacción18.03.22
El Nuevo Templo de Marín acogió esta tarde una sentida manifestación de duelo por el fallecimiento de los 21 marineros del barco pesquero “Villa de Pitanxo” hundido en aguas de Terranova mientras faenaban en medio de un mar poco propicio para ello. Ofició la Misa el Arzobispo de Santiago Monseñor Barrio Barrio y asistieron SS MM, los Reyes de España, el Presidnete de la Xunta, el Ministro de Pesca y otras autoridades que arroparon a las familias de los marineros fallecidos

Las autoridades hablan con María José Dopazo, portavoz de las familias, antes del funeral./ Foto Casa Real
Poco margen quedó para el público en general que hubiese querido estar dentro del templo parroquial de Marín asistiendo a la Misa por el alma de los 21 marineros fallecidos en el Villa de Pitanxo porque, con la asistencia de las altas autoridades y, sobre todo, los muchos familiares de las víctimas, no quedó mucho sitio en el interior aunque la colaboración del Concello con la Parroquia permitió la instalación de una gran pantalla de Dibay Eventos con adecuado sonido en el exterior del templo donde muchas fueron las personas que siguieron con todo respeto y sentimiento la ceremonia.

Las autoridades en primer término, durante el funeral /Foto Lavandeira-Pool EFE
Los Reyes con las familias
Llegaron Don Felipe, Hijo Adoptivo de Marín, y Doña Leticia al recinto alrededor de media hora antes del inicio de la Misa por lo que, en primer lugar se introdujeron en el colegio Inmaculada que se sitúa frente al nuevo templo donde se entrevistaron con las familias que escucharon sus palabras de condolencia y sintieron a Sus Majestades tan cercanas en estos momentos de angustia. Tanto al entrar como al salir del Inmaculada, el público que se encontraba en las proximidades prorrumpió en cálidos aplausos dirigidos a los Reyes que enfilaron, con los familiares afectados, entre los que se encontraba el superviviente Samuel, el camino al templo para asistir a la ceremonia de la Misa en honor a los marineros.

Núñez Feijoo habla con la familia de Edemon Okutu, contramaestre del barco.//Foto Lavandeira-Pool EFE
Allí fueron recibidos por el Arzobispo Julián Barrio Barrio y, tras ocupar los lugares designados a cada quien, se inició la Misa con intervención de la Banda de Música de las Escuela Naval Militar, de la que cabe destacar la homilía que el prelado pronunció dirigiéndose a las familias a las que dedicó palabras de fe y esperanza, reconociendo sin duda el tremendo dolor que están sintiendo por la pérdida de los suyos.

SSMM Don Felipe y Doña Leticia entran en el Templo Nuevo acompañados de Núñez Feijoo, María Ramallo y el ministro Planas
Intervención de María José Dopazo
Ya en las postrimerías de la ceremonia y en nombre del colectivo familiar intervino María José Dopazo, la hija del jefe de máquinas del Villa de Pitanxo que es uno de los no recuperados, quien destacó el vínculo que ha nacido entre las familias, que comparten la gran desgracia de la pérdida de sus hombres “Se ha creado un vínculo fuerte y sólido entre nosotros que unimos en el dolor a tres continentes - dijo - basado en el amor a los que nos faltan y que nunca volverán; amor que nos impulsa a buscar la verdad y, cuando la alcancemos, se hará la justicia”.
María José recordó la festividad de mañana, Día del Padre,“Será duro para todos los huérfanos del Villa de Pitanxo, no tener a quien llamar y que nunca más podremos llamar a nuestros padres en este significado día”.
En la última fase de su intervención la portavoz de las familias se refirió a la necesidad que tienen de saber más “Hemos pedido aquí para que descansen en paz los 21 fallecidos, pero para que descansen en paz creemos que hay que intentar recuperar a los doce que faltan; esta es nuestra esperanza, la de las doce familias que esperan y la de las veintiuna que la comparten y que estamos convencidos de que cada día que pasa, crece. Desde aquí les pido a todos aquellos que pueden intentarlo, que se esfuercen para que vuelvan a casa con nosotros”.

Un panel con las imágenes de los fallecidos fue situado en el altar del Templo Nuevo marinense
Las palabras de María José Dopazo fueron acogidas con una cerrada salva de aplausos tanto por las personas que estaban dentro como fuera del templo y ahí concluyó la celebración a la que puso punto final el Arzobispo, agradeciendo la presencia de los Reyes y las demás autoridades y el pueblo en general que compartieron el dolor de las familias en tan señalado día.

Los alumnos de la Escuela Naval cantaron "La muerte no es el final" antes del inicio de los actos fúnebres.//Foto Lavandeira. Pool EFE
Salve Marinera
Terminada la ceremonia, Reyes y autoridades departieron unos momentos con los familiares en el interior del templo y, poco después, se despidieron Don Felipe y Doña Leticia entre los aplausos de la gente congregada en el exterior, tras lo cual , miembros de la Cofradía de la Virgen del Carmen sacaron del templo la imagen al atrio parroquial donde, los marinos de la Escuela Naval cantaron la Salve Marinera a los acordes de la Banda de Música apostada en la balconada del porche del templo.

Aspecto general del Templo Nuevo con los alumnos de la Escuela Naval en las balconadas superiores// Foto Casa Real
En suma una de esas jornadas de emotividad sin límites que pueden valer para aliviar un tiempo el dolor de las familias a las que, terminado el ruido de la celebración, les queda la amarga realidad de digerir, para el resto de sus vidas, las consecuencias de la desgracia sufrida.

Don Felipe VI saluda a varios familiares de uno de los marineros ghaneses fallecidos

Doña Leticia consuela a las familias peruanas del naufragio// Foto Casa Real
Descansen en paz ellos y la mayor resignación cristiana para sus familiares.