Carriola. Redacción. 14.04.22
Se vieron forzadas a abandonar la confección de sus roscas solo hace dos años por la pandemia, pero este año han vuelto "a las andadas"
Jueves Santo. Día de recogimiento, o quizás ya no tanto para la mayoría de la gente. Una familia, los Barciela según reza escrito a mano el papel en el que se hornea y que identifica de quién es cada una , que dejan sus quehaceres diarios para reunirse en torno "ao forno" y fabricar las roscas más exquisitas.

Según ellas, que son casi todas mujeres de la familia, las roscas están hechas con los mejores ingredientes, mayormente caseros, todo elaborado para autoconsumo de esta numerosa familia que en realidad son los Pazos, también conocidos como Farrucos, que hace más de 50 años se reúnen para este menester.

En Galicia es tradición de siempre que los padrinos regalen las roscas, normalmente se suelen regalar el domingo de Resurreción, aunque en Marín ya desde la semana anterior los hornos tradicionales y pastelerías se van llenando de pedidos para cumplir con los ahijados. Antiguamente a las roscas se le ponían huevos encima, según los años que tenía el ahijado, hasta un máximo de doce. A partir de doce años se le llevaba la rosca con doce huevos hasta que el ahijado se casase lo cual suspendía definitivamente la entrega para siempre, excepto en algunos casos en los que los padrinos contunuaban con la tradición después del matrimonio.

Cuentan las Barciela que al principio las roscas se hacían cuando eran niñas en casa de la matriarca de la casa, Rosa, en La Cuesta, fallecida hace dos años cuando contaba con casi 100, y aunque ésta había abandonado ya la tradición por motivos de edad sus hijas continuaron ejecutando la tarea culinaria en casa de una de ellas, ya en el centro del casco urbano marinense. Como cada año había que hacer más, al final se hizo inviable hacer tanta rosca en una vivienda, por lo que decidieron solicitar un espacio en un horno marinense, primero en A Mouta y desde hace muchos años en Panadería Outerelo, para poder llevar a cabo la tarea de composición de unas 50 roscas, que son las que necesitan debido al alto número de "ahijados" en la familia.


Su receta, aunque secreta, lleva menos levadura de lo normal, y por eso son siempre las primeras en entrar en el horno por la mañana y las últimas en salir, minutos antes del cierre del horno. Amenazan, además, con volver el año que viene. Que lo veamos.....
