Carriola. Cartas al director, por Juan Couso
Vamos conociendo poco a poco detalles, sobre todo y en los últimos días por parte del PSOE, de la idea que tiene el Gobierno Local para ejecutar un parking en la parte central del Parque Eguren. Desde el Equipo de Gobierno poco se ha dicho más que una pequeña nota publicada a finales de 2021 en la que se hablaba del parking como una acción necesaria pero que no sería inmediata, que contaría con unas 225 plazas en dos plantas, y que la entrada y salida sería por la calle Concepción Arenal. Se hablaba en aquélla de que este nuevo aparcamiento, de pago, sería la consolidación del tercer pilar del proyecto MARES, - Marín Estacionamentos-, que trabaja "por el reordenamiento del espacio público y la humanización de las calles para crear una villa más cómoda para los peatones y las mejoras en la movilidad tienen aparejada la necesidad de tomar medidas que regulen el tráfico rodado y el estacionamiento de vehículos en vías públicas".
Nadie puede discutir que esta obra es muy necesaria en los tiempos que corren, porque ya no son suficientes el primer pilar, que eran los famosos aparcamientos disuasorios que tan buen servicio dan a las personas que demandan aparcamientos de una duración de más de dos horas, ni el segundo, la creación de zonas de aparcamiento limitado a esas dos horas destinados sobre todo a favorecer la dinamización comercial y que tan buen resultado está dando, (que se van a ampliar según el anuncio de nuestro gobierno municipal), pero que en determinadas horas del día son claramente insuficientes, porque puedes estar perfectamente en estas horas punta unos veinte minutos o media hora para encontrar un lugar donde poner el vehículo, con el problema de saturación de tráfico que esto genera.
El Partido Socialista se ha quejado amargamente de no haber podido participar en una reunión con el equipo redactor del proyecto para expresar sus alegaciones o abordar los posibles cambios en el diseño que puedan mejorarlo según su punto de vista, que será eso, su punto de vista, aunque está claro que cuantas más ideas, cuantos más puntos de vista, más se podría enriquecer el diseño de este futuro parking en un lugar en el que seguramente se cometieron varios errores históricos cuando se construyó el denominado en aquel momento Parque Nuevo sin dotarlo de un parking, o cuando no se llegó a materializar aquel proyecto de Auditorio municipal para el que hubo un concurso de ideas y fue ganado por un equipo de arquitectos que cobraron su premio y nunca más se supo desde el Concello sobre su construcción definitiva.
La realidad y según mi opinión es que estamos a punto de volver a cometer un error histórico, porque el proyecto, tal y como está redactado, solo actúa en una franja del parque, en el ancho de la pista deportiva desde el Centro Sociocomunitario hacia el colegio Inmaculada, manteniendo intacta toda la zona y fachadas laterales del parque, incluída su arboleda, de escaso valor, más próxima a la calle Ezequiel Massoni; se puede apreciar sin embargo en la recreación del proyecto la desaparición de un árbol emblemático, un Carballo que se encuentra en la parte central y que tiene tanta vida como el parque y que desaparecería con la materialización de este diseño.

El Concello necesitaría permiso de Patrimonio Natural de la Xunta de Galicia para talar o desplazar este carballo, que sin embargo ya no figura en la simulación del proyecto
Un proyecto de este tipo requiere del máximo consenso posible entre partidos políticos, porque es un proyecto a muchos años vista y podría ser que en legislaturas venideras hubiera otros partidos gobernando Marín con plena vigencia de este equipamiento, que no se hará para dos días; la actuación, por otra parte, no debería circunscribirse a esa limitada zona del Parque Eguren en la que se pretende la construcción de únicamente 225 plazas de aparcamiento por 5 millones de euros que rápidamente se quedarán en una cifra ridícula e insuficiente. En la manzana Eguren, con todas sus calles aledañas Concepción Arenal, A Estrada y Ezequiel Massoni y las travesías que desembocan en ella, debe proyectarse una profunda transformación con reorganización del tráfico rodado que quizás debería incluir también negociaciones con la Iglesia para utilizar el subsuelo en sus terrenos.
Este tipo de obras es muy costoso, todo el mundo lo sabe, y aunque no se pudiera afrontar todo el proyecto de una vez, sí se debería proyectar la transformación de la que hablamos en el párrafo anterior con una especie de Plan Director Urbanístico o figura similar que no tiene por qué ser ciencia ficción como deslizan algunas voces del Gobierno Municipal actual. Podría incluir este plan el destino de una de las plantas a la construcción de equipamientos comerciales para, por ejemplo, un gran supermercado, y locales comerciales o de ocio en Ezequiel Massoni aprovechando el desnivel ya existente, que provocarían un efecto llamada para el funcionamiento del propio aparcamiento de pago. También podría ampliarse la zona de excavación a toda la superficie del parque, no solo a esa franja del ancho de las pistas deportivas si efectivamente se ha descartado como parece una tercera planta sótano por el coste de excavación.
Tampoco se debería haber descartado, de entrada, la gestión municipal, como parece ser que ya se ha hecho por parte del equipo de Gobierno, con números y todo, porque podemos encontrar ejemplos bastante cerca de equipamientos manejados por empresas públicas municipales que funcionan "de vicio"; quien conoce Sanxenxo, gobernado por Telmo Martín, del Partido Popular por cierto, sabe que este concello vecino factura muchísimo dinero a través de una empresa de este tipo llamada Nauta, que no deja de ser una empresa pero propiedad del ayuntamiento.
Ejecutar la política de "destapar y tapar" dejando todo como está en superficie sería volver a repetir el mismo reciente error que se acaba de cometer en la remodelación del paseo de la Avenida de Ourense, donde se ha perdido después de gastar más de un millón de euros una oportunidad histórica y para muchos años de hacer una remodelación integral de la principal arteria de entrada a Marín que hubiera permitido una verdadera explosión comercial de la zona y se ha quedado en un diseño más propio de los años 90 del siglo pasado que de la actualidad, con la construcción de un carril bici discontinuo que en la práctica no sirve para nada y un tanque de tormentas incrustado en Cantodarea que veremos en qué queda en cuanto a olores cuando tenga que estar a pleno funcionamiento por un "diluvio".
El Gobierno Local debe mejorar su comunicación con la oposición, sentarse a hablar con los partidos políticos contrarios y desarrollar con ellos un verdadero PMUS, -Plan de Movilidad Urbana Sostenible-, y abandonar la práctica en la que se anuncia participación incluso ciudadana y después poco se escucha acerca de lo que las personas proponen. Eso sí sería caminar hacia el Marín que queremos dentro de un Marín DUSI participativo de verdad. Los ciudadanos nos lo merecemos.....