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La Cocina Fácil de Alfonso Díaz. Hoy, Maruca al IPC

Carriola.Alfonso Díaz Martínez.12.06.22

¡Muy buenas, amig@s carriolistas!

Hemos pasado el Rubicón del 40 de mayo y ya el sayo nos los podemos quitar, que el señor Lorenzo parece que viene apretando. De niño me enseñaron que señalar era de mala educación pero, como doctores tiene la iglesia, ahora resulta que a la subida del precio de los productos la señalan con el índice (Índice de Precios al Consumo) Desde luego, es de mala educación la subida que están tomando los precios últimamente.

Para luchar contra esa mala educación del IPC, en la Plaza de Marín es uno de los mejores sitios para poder ver precios sin señalar. Si sabes mirar, los precios están muy equilibrados.

El sábado me acerqué hasta el puesto de la familia Mallo, uno de los más clásicos, familia de pescadores y de pescantinas, con una muy larga tradición marinera. Esta semana me ofreció, y le compré, el kilo de maruca a 3 euros… ¡Un espectáculo de pescado!

Por decir algo, que se me entienda bien, se parece al congrio, en apariencia −forma cilíndrica y alargada−, mientras que, en sabor, la maruca es prima hermana del bacalao, con una carne prieta y espectacular, muy rica en colágeno. Para que desconche bien hay que arearla un par de horas antes con sal gorda.

Así que, si queremos luchar contra ese índice de los precios, tenemos una gran oferta de pescados que se no se dejan llevar ni por las modas, ni por las subidas. Son pescados muy ricos de sabor que lo único que piden es cariño en la cocina.

Si solo se pescan 10 palometas rojas y hay 100 personas que quieren comerla el domingo, el precio se dispara por lógica pura: la ley de la oferta y la demanda. Pero, si hay 100 marucas y solo 10 personas que la piden, el precio bajará. Pues, como la maruca, hay muchos otros como meigas, escachos, bertorellas, potas, sollas, caballa, fanecas, rañortes, etcétera... Pescados que hacen plato y que resultan muy bien de precio.

La receta de hoy es una menestra sui géneris que hacía mi madre con todo el dolor de mi hermana Amparo, que aún a día de hoy si hay algo que detesta son las zanahorias y los guisantes, pero son fundamentales para este plato.

Después de comprar la maruca me acerqué a la zona de las verduras en la Plaza y compré medio kilo de guisantes (1,5 euros), medio kilo de patatas y medio de zanahorias (2 euros). Me hicieron precio. Por supuesto, patatas nuevas, que estamos en primavera, de no más de tres centímetros de diámetro.

Aprovecho para recordar que la maruca se utiliza muchas veces en algunas panaderías de Marín como sucedáneo del bacalao, que los pobriños saben mucho de harina, pero de peixes no tienen ni puta idea. Se la mezclan entre las migas de bacalao y les marcan un gol.

RECETA

Lavamos las patatas con piel y las reservamos; desgranamos los guisantes y hacemos lo mismo.

Ponemos al fuego una sartén con tapa de cristal que, por cierto, me la compré esta semana en “Electrodomésticos Aldao”, pincha AQUÍ para ver su web, y es muy práctica, porque vamos viendo cómo se cuece el pescado al vapor y se puede comprobar el punto de cocción en cada momento.

Ponemos al fuego la sartén, con media cebolla, ajo y zanahoria picados, un tomate rallado, un puñado de panceta en tiras y un fondo de aceite de oliva virgen extra “Aires de Jaén”. Rehogamos las patatas con todo eso y, cuando esté dorada la panceta, echamos una cucharadita de pimentón dulce y desglasamos con el tomate rallado y un chorro de vino blanco. Si no tienes, cerveza también le va perfecta.

Dejamos que se evapore el alcohol y cubrimos con agua. Cuando empiece a hervir y la patata esté a mitad de cocción, incorporamos un puñado de arroz o medio y dejamos que siga hirviendo. No queremos hacer un arroz de verduras, sino un arroz al escondite. Cuando la patata esté casi, casi hecha, es el momento de meter la maruca, que tenemos previamente areada, junto con los guisantes. Con la tapa puesta para ver cómo se va haciendo al vapor el pescado.

Esos últimos cinco minutos es el tiempo justo que necesitan los toros de maruca para hacerse y, gracias a la tapa de cristal, vamos comprobando el punto del pescado.

Ahí la tenéis, una menestra muy particular, que mezcla patatas con arroz. Y que no tiene que ser ni caldosa, ni seca, sino melosa. Parece pan con pan, pero no, ¡hacedme caso! El toque de la piel de la patata nueva, con el dulzor de la zanahoria, la cremosidad del arroz y de los guisantes y la potencia de sabor de la panceta se convierte en una combinación espectacular. A los que os guste el limón o la lima no os cortéis con ese toque de acidez.

Así que, podemos comer toda una familia de cuatro personas por menos de 5 euros y, además, estar bien alimentados. Yo, por la noche, recalentaba las sobras de esa menestra y las coronaba con un huevo frito.

Recordad que la Plaza de Marín es el mejor sitio para luchar contra esa mala educación que tienen los precios de subir y subir. Se compra muy bien. Lo único que echo de menos es ver a más gente joven comprando. Creo que es necesario impulsar acciones para animarlos a hacer cantera como futuros usuarios del Mercado.

Ya sabéis, amig@s papador@s, podemos luchar juntos contra el IPC. Os animo a compartir, como siempre, esta receta para hacer más cantera y a que visitéis, si no lo hacéis ya, la Plaza de Marín. Es el mejor lugar para luchar contra esa mala educación de los precios. Siempre me recuerda mi amiga Amparo que no sabemos lo que tenemos en Marín con nuestra Plaza. Lleva toda la razón.

Y es que nuestra Plaza de Marín lo tiene todo: Luchamos contra el IPC, ayudamos a las pescantinas y a los marineros y, además, miramos por nuestro propio bolsillo, ¿qué más se puede pedir?

 

roslev