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Recordando a personajes marinenses: Hoy Francisco Rodríguez Giráldez, Paco el Choupo

Carriola.Redacción.21.06.22

El libro de Laureano Mayán “Marinenses de hoy y de ayer, vivencias” contiene las historias de muchos marinenses, vivos o no en el momento de recogerlas en sus ámbitos familiares o laborales, y en nuestro deseo de recuperar algunos personajes populares basándonos en el trabajo de Mayán, hoy dedicamos esta sección a Paco “el de la Choupa”, personaje muy conocido por su profesión y popularidad en Marín

Era moañés de nacimiento pero la mayor parte de su vida fue en Marín. Bien chaval, con solo doce años empezó a trabajar porque su larga familia de ocho hermanos más sus predecesores, necesitaba la ayuda de todos. Y el mar, como no podía ser de otro modo, fue su primera dedicación en Moaña, y el mar marcó su destino final en Marín porque, llegada la hora del servicio militar, tras el cuartel de Ferrol, acabó destinado en la Escuela Naval. Estalla la guerra civil y Paco es enviado a Arcade para ocupar y vigilar las zonas marisqueras pero no desaprovechó el tiempo que le quedaba libre  y aprendió el oficio de fontanero del que vivió durante unos años y tras haber contraído matrimonio.

En el año 1945 se presentó a la plaza de “Policía Urbano Vigilante”, en situación de interino, puesto que consolidó en el 1949 ocupando plaza fija hasta su jubilación en 1972, jubilación anticipada al sufrir un problema en los tendones de las manos de los que ya había sido operado más de una vez incluso perdiendo dos dedos en distintas intervenciones. Durante su vida como Guardia Municipal - apunta Mayán en su relato - se prodigaron detalles muy anecdóticos y uno de ellos motivado por la falta del dedo corazón en su mano lo que le obligaba a coser el mismo dedo del guante a la palma y, cuando dirigía el tráfico daba la sensación de que ponía los cuernos y, en cierta ocasión, escuchó de un conductor forastero la grosería de “A tu madre” aunque después todo quedó aclarado.

Paco ante su churrería de la Alameda

 

Laureano Mayán asegura que Paco “El Choupo” nunca puso una multa a nadie  y que era una persona afable, amante de los niños seguramente recordando los difíciles años de su infancia, y amigo de sus amigos con los que compartía aquellas legendarias partidas de tute en el “América” o en el “Bar Viéitez” (hoy Umia). Gustaba de viajar a Carballiño acompañado de su esposa y de otros matrimonios que con ellos pasaban un par de semanas tomando las beneficiosas aguas de sus parajes

Padre de una prolífica familia de cinco hijos supo buscar la manera de salir adelante con la solicitud al concello de aquellos años para instalar una churrería en la alameda, dado que su esposa era de tradición de elaboración chuerrera y muy conocida en este ámbito, licencia que se le concedió en tiempo del alcalde Massó Taboada colocando un kiosco precario de madera que, con los años, se convirtió en un moderno módulo de acero inoxidable que permaneció abierto muchos años después de su muerte. De ahí le vino el apodo de “El Choupo” que no era sino referencia a la actividad de su esposa.

Paco “El Choupo” fue un ejemplo de superación habiendo pasado de la mas estricta humildad en tiempos tan difíciles como el primer tercio del siglo pasado y la tremenda postguerra a finales de los años 30, a disfrutar de una vida cómoda con tan larga familia y gustando de vestir impecablemente y riéndose cuando por ello le llamaban “El Marqués”.

Paco Rodríguez fue uno de aquellos guardias municipales legendarios de Marín, de aquel Marín donde apenas había conflictos ni tampoco dificultades de tráfico porque coches y motos había bien pocas, todavía había carros tirados por caballos y, además, las calles no estaban para mucha circulación.  La misión de aquellos agentes era, repartidos por las distintas zonas de Marín aportar su imagen de permanente vigilancia y evitar cualquier desmán que pudiera producirse que nunca eran muy graves.

 

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