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Fallece repentinamente Puskas, Eugenio Ogando, a los 79 años de edad

Carriola. Julio Santos Pena. 01.07.22

La verdad es que, con los años que uno tiene, ya podría ir acostumbrándose a, hasta que nos "toque", ver desaparecer a los amigos que, en efecto, se van yendo un día sí y otro también porque, de una u otra forma, la única justicia verdadera es que todos más tarde o más temprano, hemos de saltar la valla de la vida y allá cada quien con lo que quiera creer.

Lo que ocurre es que, de vez en cuando, la noticia de la muerte de algunos se siente más profundamente por su cercanía personal, por su carisma social o por su inesperada partida. Y es el caso de Eugenio Ogando al que la mayoría reconocerán bajo el sobrenombre de “Puskas” y, con la debida licencia para dar más detalles de la personalidad de nuestro ahora desaparecido amigo, perteneciente a la familia de los “Jancheiros”, que es el nombre de “guerra” que utilizaban los antepasados para identificar a las sagas familiares.

Puskas ha sido siempre un hombre singular, deportista de primera porque siendo joven defendió los colores de la camiseta del histórico Marín como lateral en la defensa que mostraba en cada partido su eficacia y contundencia. Después, ya con los años de futbolista en activo cumplidos, se pasó al arbitraje y dirigió un sin fin de partidos tanto de competiciones clásicas como clásicos de veteranos.

En sus años jóvenes tenía un puesto de alimentación en la plaza de abastos, si no me equivoco, heredado de su propia familia, y siempre, en el comercio y en el deporte, destacó por su espíritu colaborador y servicial allí donde hiciera falta echar una mano.

Le recuerdo en la Isla de Ons, allá por los comienzos de la década de los 70, que accedió a reforzar nuestro equipo para enfrentarse con otro de Bueu el día que inauguramos el campo de “As Chans” al lado del faro. Nos metieron una “caldeirada” de goles inolvidable a pesar de su presencia pero Puskas evitó que la tragedia fuera mucho mayor con su ánimo y su fuerza deportiva.

Ayer tarde Puskas sufrió un mortal ataque cardíaco del que ya no pudo recuperarse y falleció a las pocas horas con lo que hemos perdido un marinense singular y muy querido aunque, desde hace años, era vecino de Bueu donde tenía ahora su familia.

Ni que decir tiene que su legión de amigos, muchos de los cuales aún no se han enterado de esta tiste noticia, sentimos su fallecimiento en la conciencia de que se ha trasladado a un lugar mejor, allí donde están los buenos y generosos. En cuanto conozcamos los datos de su esquela los haremos públicos en nuestra Carriola.

Descanse en paz, Puskas, y sea con los suyos la resignación cristiana que les ayude a sobrellevar este difícil trance.                       

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