Carriola. Redacción. 09.07.22
Una hora estuvo sobre la mesa de mezclas Paquirrín, ese que siembra polémica a donde va por aquello que dicen que los detractores, que hacen siempre mucho más ruido que los seguidores generan un efecto llamada. Y la verdad es que el público presente en el Parque Eguren explotó de júbilo así como el artista hizo acto de presencia, a eso de la una y cuarto de la madrugada.

Los asistentes estuvieron una hora completa cantando las canciones que iba poniendo el DJ, siguiendo sus indicaciones, y jaleando su figura en una noche que se convirtió en un descubrimiento para los curiosos que se acercaron por la polémica y se llevaron una grata sorpresa de lo bien que trabaja sobre el escenario este sevillano que se hizo famoso más por su familia y sus "escándalos" que por su arte.

Momento cumbre de la noche ocurrió cuando Kiko pidió a todo el público encender las linternas de sus móviles y extender sus brazos para cantar al unísono, petición cumplida por el público que se quedó encantado. A las dos y cuarto de la madrugada abandonó el escenario dejando espacio al siguiente DJ, y la fiesta continuó hasta altas horas de la madrugada.

Como reflexión, y en nuestra humilde, opinión el gobierno local ha acertado con la contratación de Kiko Rivera, que tenía que haber actuado el pasado año y tuvo que aplazarse por culpa de la pandemia. En las fiestas, como en la vida, hay espacio para todos los gustos y con esto deberíamos quedarnos, pues con la respuesta del público esta madrugada, y ya no solamente durante la actuación sino en el ambiente vivido en todo Marín, ha quedado demostrado que es posible hacer una fiesta para todos.

Y al que no le guste algo, pues que no vaya. ¿No?
