Carriola.Redacción.27.08.22
La Playa de Loira y su entorno celebró por todo lo alto un año más su tradicional fiesta de agosto con presencia de miles de personas, acaso recuperando la asistencia de otras épocas y, desde luego, nada que ver con estos años de pandemia que tanto afectaron a todo lo social en todas partes.
Fotografías para la historia
Esta vez vamos a echar mano de las magníficas fotos que tomó de toda la jornada José Luis García Portela, empeñado para fortuna de los marinenses, en eternizar con su cámara casi todo lo que ocurre en Marín y alrededores con lo que, aunque seguramente no lo valorará en este momento porque más le moverá la satisfacción de tomar fotografías a cuál más significativa o artística, se puede convertir en un verdadero almacén gráfico de la historia marinense que, como ocurre ahora con fotógrafos profesionales o aficionados de otras épocas, serán disfrutadas por las generaciones posteriores que tendrán presentes su referencia. Ojalá que José Luis encuentre el modo de almacenar todo ese ingente trabajo con sus referencias de fechas y motivos (cosa nada fácil) porque los marinenses del futuro se lo agradecerán como Carriola le agradece sinceramente su desinteresada colaboración.
Alegría constante durante la jornada
Y volviendo a las fiestas de la Playa de Loira, que es lo que nos ocupa, hemos de destacar la alegría constante y continua que aportaron los componentes de la Charanga “Charandonga” que se encargaron de demostrar lo que es un día de fiesta en un lugar tan singular y hermoso como Loira, fiesta a la que no le faltaron las diversiones infantiles y de menos infantiles durante, especialmente la tarde en plena playa.
Los fuegos, como siempre, un espectáculo
Magos y Xacobeo fueron las orquestas nocturnas que entretuvieron al personal hasta la hora de los esperados fuegos de artificio seguidos desde tierra por miles de personas y, desde el mar por cientos de barcos la mayoría de recreo o de bajura cargados de personas que presenciaron la tirada desde la zona marítima privilegiada, incluso con presencia de catamaranes de viajeros que organizaron los viajes nocturnos por la ría con parada especial a la hora de los fuegos ante Loira.

La empresa Argimiro Alborés se lució, y nunca mejor dicho, con la sesión de la que disfrutaron tantos espectadores a pesar de que la falta de viento en algunos momentos impidió ver con limpieza los espectaculares fuegos. Eso si. Hubo quien echó en falta la sección de fuegos que en otros años se lanzaban desde el mar sin que eso fuese menoscabo de la calidad de la tirada.
Rubén Díaz, el Dj. puso broche de oro
No faltaron los gamberros, por desgracia
Magnífica jornada de fiesta a la que no le faltó, desgraciadamente, la acción de los energúmenos que solo saben hacer mal y aprovecharon que, por ejemplo, los baños de la playa quedaron abiertos por probable descuido de quien debería mantenerlos cerrados al final de la jornada de baño, para destrozar su interior, así como la falta de civismo a la hora de dejar el recinto lleno de desperdicios y basura que dice muy poco de la responsabilidad de la gente que ya ha tomado por costumbre emporcallarlo todo como si fuese una obligación.

Con todo hay que felicitar a la comisión de fiestas de Loira y al Concello por esta especial jornada festiva en pleno arenal de Loira cumpliendo la que es ya una larga tradición y que no decaiga el ánimo para pensar en el 2023.
