Carriola. Redacción. 04.10.22
El agresor escapó del lugar después de ser frenado por varios clientes en el exterior que se dieron cuenta de sus intenciones después de encender la motosierra
Con la motosierra cebada, (encendió a la primera), cadena puesta y dispuesto a atacar al camarero, se presentó un cliente a las diez de la noche de este lunes en una conocida bocatería de la calle Ezequiel Massoni después de haberle sido negada una consumición por su visible estado de embriaguez. Seguramente estaríamos hablando de otra cosa mucho más grave si otro cliente que se encontraba en la puerta del establecimiento no se hubiese percatado de las intenciones del individuo y no hubiera echado mano a la herramienta y se la hubiese "ahogado", ayudado después por otros dos que lo frenaron justo antes de entrar en el establecimiento.
Los hechos, según los testigos presenciales, ocurrieron del siguiente modo: el atacante entró en el bar pidiendo una consumición que le fue negada y abandonó el local sin mediar palabra, con evidente enfado por no conseguir la bebida, volviendo a los pocos minutos con la motosierra, que dejó en la puerta. Lo intentó de nuevo, solicitando una bebida alcohólica al mismo camarero, pero la respuesta fue la misma, momento en el que se desencadenó el ataque, pues salió a buscar la sierra a la entrada del local, y con el ánimo evidente de atacar al trabajador la encendió en el mismo lugar en el que la había depositado.
La suerte quiso que una persona que estaba en el mismo lugar en el que la encendió se percatase de lo que iba a pasar y atinase a apagarla con un mecanismo con el que este tipo de máquinas cuenta. Después, otros dos clientes recriminaron la acción al individuo, que salió corriendo al eliminarse el factor sorpresa con el que se disponía al ataque, de consecuencias imprevisibles si hubiera logrado su objetivo de entrar en la bocatería.
Al parecer el agresor es un individuo con antecedentes penales, y las Policía Nacional y Local trataban de localizar al atacante en su domicilio y en otros lugares, aunque al cierre de esta edición todavía no habían dado con su paradero.