Carriola. Redacción. 27.10.22
Muchas veces los sucesos ocurren para disgusto de los ciudadanos que se sienten indefensos ante las tropelías de gamberros o “enfermos” que las causan. Y otras tantas veces, el ciudadano cree que todo muere en el olvido pero nada más lejos de la realidad
Periódicamente, durante los últimos meses hemos asistido al desagradable y caro suceso de la quema de contenedores que alguien, con un simple mechero, puede hacer desaparecer convertidos en un amasijo de plásticos que cuestan a la sociedad miles de euros porque hay que reponerlos de inmediato, y, al vecindario, zozobra e incertidumbre porque, quien más quien menos, está seguro de que los fuegos son intencionados y, cuando se suceden de este modo, originados por algún venado que siente las llamas su orgásmica satisfacción.
Y siempre parece que todo quedará impune, pero los cuerpos de seguridad trabajan con la diligencia que pueden para descubrir el autor o autores de los desaguisados de manera callada pero, en muchas ocasiones, efectiva.
Viene al caso el pensar en este momento que la policía de Marín maneja ya el posible origen de los incendios y, si las fuentes que hemos consultado muchas veces sin obtener ninguna información, cosa comprensible porque las investigaciones son lo que son, en este momento no nos niegan que podría haber ya una respuesta con la identificación de una persona joven a la que se le da por plantar fuego a lo que le parece que arde.
No podemos dar más datos, de momento, pero no sería extraño que en pocas horas o días saliese un comunicado oficial en el que se anuncia la identificación o detención del causante de la zozobra.
Pues estaremos atentos a la que sería una buena noticia y motivo de felicitación a la Policía, porque se evitaría que el individuo en cuestión siguiera haciendo de las suyas, siempre amparado en la oscuridad de la noche.