Carriola. Redacción. 26.10.22 (*)
Pancho, como se conoce a este vecino en la Villa, recibió una comunicación de la Autoridad Portuaria el pasado veintitrés de Septiembre instándole a la retirada de su barco de la Dársena del Cementerio en un plazo máximo de diez días
Fernando Otero Pérez recuerda con nostalgia los tiempos en los que con diez años de edad acompañaba a su abuelo a pescar pulpo, un producto del mar que descargaban donde hoy se proyecta de parte del Gobierno Local una piscina de agua salada para disfrute de los marinenses, y lo hacían, según este vecino de Marín, en virtud de una especie de concesión o permiso que se otorgó por parte del Gobierno de España y del Ministerio de Defensa para calmar los ánimos de la población marinera a la que se cerró el acceso al río Lameiriña por la construcción de la Escuela Naval Militar marinense.
Pancho, nombre con el que todo el mundo conoce en Marín a Fernando, ostenta la propiedad de un barco, el Anduriña 2, que tiene su fondeo desde el siglo pasado en este hoy polémico lugar, y sufre, (según su testimonio), desde hace más de un año -al igual que todos los que todavía tienen barcos en el lugar que en su mayoría son de séptima lista-, la presión de la Autoridad Portuaria para que la embarcación abandone el lugar, quizás con el objetivo de despejar el terreno al Ayuntamiento de Marín para cuando esta administración local tenga la tramitación lista y pretenda comenzar las obras de la piscina.

Estado actual de la denominada Dársena del Cementerio, donde se pretende construir una piscina de agua salada
Ninguna de las asociaciones de pesca que gestionaron este lugar como colectivo, ni ninguna familia de marineros de los que en su día asumieron el traslado cuenta con la documentación que acredite este permiso para que los antiguos barcos de pesca, hoy propiedad de marineros jubilados o de recreo, puedan fondear en este lugar en el que llevan haciéndolo durante tantas décadas; el papel existe, dice Pancho, pero de momento ninguna familia ha podido localizarlo en el domicilio de sus antepasados. El ayuntamiento lo tiene y en Madrid también está. Todos los marineros que le rodean en el momento de elaborar este reportaje de denuncia asienten dando la razón a Pancho, incluso explicando que aunque no se localice el papel todo el mundo sabe, es Vox Populi que el acuerdo se dio en su día.
Desde que comenzó a hablarse, en la última campaña electoral que fue en 2019, de la proyección de una piscina de agua salada en este lugar, la presión contra los propietarios de barcos fue en aumento, se construyó un nuevo pantalán de pago junto al astillero de Os Placeres y a los pocos que quedan con embarcaciones fondeadas en el lugar se les ha empezado a comunicar el desalojo forzoso por, según las comunicaciones, "estar fondeados sin contar con el correspondiente permiso para ello". Por el camino, según Fernando Otero y varios compañeros presentes, un largo historial digno del arrendador más tóxico con trabas, impedimentos, exenciones de responsabilidad cuando se dieron casos de vandalismo en los barcos hace unos años y últimamente con el corte de iluminación, (nadie sabe si intencionado), en las farolas que rodean este espacio, con lo que los propietarios que acuden de noche a sus barcos, en general personas mayores, se encuentran con un problema gravísimo de visibilidad, además del de inseguridad.

Señalización horizontal oficial en la Dársena
Fernando Otero ha formulado oposición en plazo al requerimiento de la Autoridad Portuaria que le obliga a retirar su barco de la Dársena del Cementerio y espera comunicación de respuesta desde el Puerto de Marín. Avisa, además, de que si a alguien de la administración se atreve a poner las manos en su barco o a retirarlo del lugar denunciará el asunto en la Policía Nacional como una agresión hacia su propiedad privada.
Haremos en Carriola una segunda entrega de este asunto, que seguro dará mucho que hablar, explicando como se gestó la comunicación desahucio administrativo a este ciudadano marinense.
(*)Aclaración importante: todas las afirmaciones vertidas en este reportaje son responsabilidad de Fernando Otero Pérez, Pancho, quien se ha identificado fehacientemente con su DNI y se hace cargo de cualquier posible responsabilidad derivada del mismo.